2.000 viviendas en lugar de Cuarteles

El documento apuesta por un eco-barrio cuyas manzanas residenciasles queden en la periferia. /
El documento apuesta por un eco-barrio cuyas manzanas residenciasles queden en la periferia.

El socialista Gasco asegura que esta cifra haría viable la operación para trasladar la instalación militar a otro punto de la ciudad y que permitiría la creación de un nuevo eco-barrio

Dani Soriazu
DANI SORIAZU

Todavía queda mucho camino por recorrer para ver los terrenos de los cuarteles de Loiola convertidos en un nuevo barrio residencial. Pero un nuevo informe encargado por el departamento de Urbanismo, y que analiza las posibilidades de este ámbito, señala que se podrían llegar a levantar cerca de 2.000 viviendas en este suelo. Una cifra que, según explica el teniente de alcalde Ernesto Gasco, haría viable la operación para trasladar las instalaciones del Tercio Viejo de Sicilia a otro punto de la ciudad.

El edil socialista asegura que hasta ahora «nadie había estudiado a fondo lo que se podría llegar a hacer aquí. Y los números dan». En este sentido, apunta que este documento eleva en unas 400 el número de viviendas que se podrían levantar respecto a las previsiones que se manejaban hasta el momento. Esta operación urbanística permitiría al Ayuntamiento obtener más ingresos y asumir con mayor facilidad los cerca de 90 millones de euros que pide el Ministerio de Defensa para levantar una nueva sede para los cuarteles militares.

La propuesta

CARACTERÍSTICAS
20 hectáreas
destinadas a suelo residencial y 3,2 para comercial.
Previsión de 2.000 viviendas construidas.
40% de VPO.
PLANTEAMIENTO
Mirando al río:
Las manzanas residenciales se situarían abiertas a un nuevo parque fluvial.
Elemento singular:
Dos torres de 75 metros en el centro del barrio.
Tres puentes de acceso:
Espartxo, el de los cuarteles, y uno nuevo a la altura del puente de Euskotren.

El consistorio donostiarra sería quien tendría que hacerse cargo de la obra. El dónde, sin embargo, todavía es una incógnita, pero el gobierno central, tal y como le trasladó la ministra Margarita Robles al alcalde Eneko Goia, reclama un espacio de 170.000 metros cuadrados con las mismas características que las instalaciones actuales para la nueva ubicación. En cualquier caso, Gasco asegura que existe voluntad para llegar a un acuerdo porque «la ciudad necesita estos terrenos para responder a la demanda de vivienda que existe».

El informe plantea la creación de un nuevo eco-barrio que miraría y conviviría con el río, como el nuevo Txomin, con cerca de 20 hectáreas destinadas a edificabilidad residencial -con una densidad de 100 viviendas por hectárea- y 3,2 para uso comercial. «Nos saldría un barrio moderno, que permitiría la construcción de 2.000 viviendas, de las que un 40% serían de VPO, en sus distintas variantes». Además, apunta la posibilidad de que el propio District Heating de Txomin pudiera dar servicio de calefacción y agua caliente sanitaria a este entorno, además de ofrecer servicio de telefonía e internet 5G y la instalación de tomas para los coches eléctricos.

Dos torres de 75 metros

Vista de detalle del interior de la urbanización, con las dos torres de 75 metros de usos mixtos propuestas en el informe.
Vista de detalle del interior de la urbanización, con las dos torres de 75 metros de usos mixtos propuestas en el informe.

Entrando al detalle, las manzanas residenciales se situarían, según este documento, en la periferia del barrio, abiertas al parque fluvial y a Ametzagaña. Por su parte, en el núcleo central se ubicarían los equipamientos y los usos comerciales y de oficinas. «Y como elemento singular, en la confluencia de los viales principales, se situaría una plaza con dos torres de 75 metros de altura y usos mixtos, tanto con oficinas, empresas y casas», indica el concejal.

Los bloques de edificios se organizarían de forma que existieran muy pocos viales de tráfico, para ceder el protagonismo a los parques lineales como espacios de convivencia. En este sentido, se crearía un único anillo de viales rodados para dar servicio a todas las manzanas que se creen. A él se accedería, por una parte, desde los dos puentes existentes: el de Espartxo y el que conecta con los Cuarteles.

El primero se encuentra en estos momentos en plena fase de renovación, dentro de la operación de URA -la Agencia Vasca del Agua- para mejorar el discurrir del cauce del Urumea y evitar el riesgo de inundaciones en la zona. Y el segundo también tendría que modificarse con el mismo objetivo, aunque al ser de titularidad del Estado y estar ligado a los Cuarteles todavía no se ha definido la actuación. Pero por otra parte, también se plantea la ejecución de un tercer puente al norte de estos terrenos, junto al puente por el que pasan los trenes de Euskotren.

La propuesta analizada no escatima en los detalles que compondrían el esquema de este nuevo barrio. Y, al igual que en el nuevo Txomin, también se apuesta por la creación de un parque fluvial que sirva de espacio de paseo y de relax. Además, el planteamiento de la edificación residencial abierta hacia el río refuerza la fórmula para generar vivienda «en contacto con la naturaleza».

Conservación del patrimonio

Debido a su cercanía al cauce del Urumea, el diseño urbano propone elevar más aún los terrenos, al menos dos metros respecto de la cota actual del puente de los Cuarteles y así superar la zona inundable. Esta intervención, señala el informe, haría imposible la reutilización de las actuales estructuras y edificios del cuartel. No obstante, Gasco apunta que existiría la posibilidad de mantener uno de los dos edificios que flanquean el puente, para mantener una muestra de la arquitectura militar del siglo XX. De hecho, apuesta por destinarlo a usos municipales como casa de cultura, tanto para el nuevo barrio como para los vecinos de Loiola.

«El hecho de que se sitúe su planta baja a cota de la ribera, en terrenos inundables, encontrará solución con toda seguridad, en el proyecto arquitectónico correspondiente con un esfuerzo muy razonable», se apunta.

Asimismo, el nuevo barrio también tendría continuidad con el parque de Ametzagaña y, por ende, con Intxaurrondo, favoreciendo la conexión de estos dos puntos de la ciudad. Para ello, también se propone recuperar un proyecto de funicular que una el parque fluvial con una cota alta de la colina próxima al norte de los terrenos, cerca de Sagastieder. «Esta intervención centralizaría Intxaurrondo, ya que lo acercaría a Loiola, Riberas y Txomin Enea, y uniría los parques de Ametzagaña y el parque fluvial del Urumea», añade el concejal socialista.

El fondo de valle entre las colinas de Zorroaga y Ametzagaña donde actualmente se encuentran los cuarteles de Loiola, fue durante muchos siglos barrio de caseríos y de huertas de ribera. Tras la construcción en 1912 de la línea de tren de frontera, actual Topo, en 1916 se comenzó con la urbanización del barrio que ocupa la margen izquierda del río, lo que actualmente es Loiola. Diez años después, en 1926, el rey Alfonso XIII y la reina María Cristina inauguraron los cuarteles en los terrenos de la margen derecha, al pie de la colina de Ame-tzagaña. El acuartelamiento alberga desde entonces al regimiento de infantería ligera 'Tercio Viejo de Sicilia nº 67' cuyo origen se remonta a 1534. Con la construcción de estas nuevas instalaciones militares, el ejercito desalojó los terrenos de los antiguos cuarteles en San Telmo y el monte Urgull, permitiendo al Ayuntamiento disponer de gran cantidad de suelo en el corazón mismo de la ciudad. Habrá que ver si este trueque puede volver a repetirse.