Hongo gigante en San Sebastián

Oskar y Markel Martínez, sobre el hongo gigante encontrado en San Sebastián: «La sartén tendrá que esperar»

Markel Martínez, con el hongo de casi dos kilos encontrado en San Sebastián, en plena ciudad. /O.M.
Markel Martínez, con el hongo de casi dos kilos encontrado en San Sebastián, en plena ciudad. / O.M.

El ejemplar hallado es un 'boletus albidus', una especie cuyo sabor es muy amargo

Ainhoa Iglesias
AINHOA IGLESIAS

Ya se sabe a qué especie pertenece el hongo gigante que Oskar Martínez y su hijo Markel encontraron en la Avenida de Tolosa de San Sebastián el pasado domingo durante un paseo en bici. «Fuimos a la sociedad Aranzadi porque los lunes suelen estar los micólogos. Les mostramos lo que habíamos cogido y lo identificaron como un 'boletus albidus'», informan. «Se trata de una especie cuyo consumo a priori no supone riesgo vital, pero que sin embargo está catalogada como no comestible por su terrible sabor».

Carnoso, convexo, con cutícula lisa y muy seca, el 'boletus albidus' está catalogado en diferentes enciclopedias como especie de «dudosa toxicidad» o «comestible dudoso», aunque aclaran que no es apto su uso en la cocina por el intenso sabor amargo de su carne. «La sartén tendrá que esperar», declara Oskar Martínez, sin embargo aún feliz con el descubrimiento. «Los micólogos se han quedado sorprendidos por el tamaño del ejemplar. Nos han explicado que la 'txapela' de este hongo suele medir alrededor de quince centímetros, veinte como mucho. ¡El que hemos encontrado en Donostia llega a los 30 centímetros!».

Lo cierto es que, según Aranzadi, no es raro encontrar en San Sebastián este hongo en su versión más reducida. Es frecuente que el 'boletus albidus' nazca a los pies de los tilos -ya saben, el árbol cuyas flores se toman en infusión para calmar los nervios, la tila- justo antes de que lleguen los primeros fríos. Lo insólito es toparse con uno tan grande.

Oskar Martínez y su hijo lo vieron de casualidad, cuando el domingo por la mañana salieron a pedalear un rato. Circulaban por el bidegorri cuando, a la altura del Nanogune, algo llamó su atención. Un hongo gigante que, según la báscula, llegaba casi a los dos kilos. Un kilo y ochocientos cuarenta gramos, para ser exactos.

Esta vez la recolecta no ha terminado en los fogones de la sociedad gastronómica que suelen frecuentar, mas no descartan poder degustar un buen revuelto de hongos en breve. «Estos días no hay nada, el monte está seco, pero ya brotarán».

O.M.

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