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«Nos gustan los coches y motos, la cerveza y la buena amistad»

Aquel 14 de junio. Ion, campeón en Jaizkibel a pesar de un tornillo bailón/Lobo Altuna
Aquel 14 de junio. Ion, campeón en Jaizkibel a pesar de un tornillo bailón / Lobo Altuna

Ion Villanueva, el motorista que ganó en Jaizkibel y su patinete eléctrico

Begoña del Teso
BEGOÑA DEL TESO

Durante muchos años ha sido hostelero. Durante otros muchos más le ha apasionado el arte y la maña de restaurar y transformar vehículos con motor. Tanto le apasiona que un buen día vendió su parte del pub Zuzen de Errenteria y con otra criatura fascinada por los motores, Unai Agirre, montaron Bronco Garage, también en la villa protegida por María Magdalena. Su lema es 'Motor, Friends &Beer'. De motores, amigos y cervezas hablamos hace poco. Ion estaba en Menorca. Con sus chicas. Con Sheila y Manuela. Su novia, su hija. Con su autocaravana. Su Scoopy y su patinete.

- Me pregunto por qué le estaremos dando tanta importancia en esta página al patinete. Eléctrico.

- Pues porque con sus cuatro velocidades nos está asombrando/marvillando/acoj... a todos

- '¿Acojo...'? Pero si según Wikipedia no es más que una 'plataforma alargada sobre dos ruedas en línea y una barra de dirección, con la que se deslizan los patinadores tras impulsarse con un pie'.

- Eso serán los tradicionales, los de toda la vida. Los de juguete y deslizamiento. Los que tienen motor eléctrico lucen diseños futuristas y desde luego, cuando decido ir en 'cuarta' ('modo GT' lo llaman) yo me planto el casco. Fíjate cómo será de rápido, de maniobrable, de cómodo y accesible que nos estamos preguntando para qué habremos traído la Scoopy. Con un patinete subes y bajas a las calas y llegas, en un vuelo, a la Ciudadela de Menorca.

«El último trabajo de Bronco Garage es haber convertido un Seat 1500 fúnebre en una pick up»

- Interesante. ¿Sientes la misma admiración por las motos eléctricas? El próximo año habrá un pequeño campeonato dedicado a ellas en el Mundial de Motociclismo...

- Acabarán por encontrar su hueco en las carreteras y los circuitos. Pero algunos seguiremos necesitando el olor a gasolina y aceite. El ruido del motor. El petardeo de las viejas máquinas. El silbido de las nuevas. ¿Eléctricas? Ningún problema siempre y cuando siga habiendo concentraciones como Wheels & Waves, pruebas de aceleración como la de Jaizkibel, de enduro clásico como Senpere o de flat track como la del Hipódromo.

- Ha pasado ya un mes de todo eso que hablas pero sigues siendo el campeón de la categoría Pre-75 de las pruebas internacionales de aceleración realizadas en Punk's Peak, Jaizkibel. ¿Cómo lo recuerdas?

- Con emoción e ilusión. Competí con una de las dos BMW R100 que Unai y yo recién habíamos transformado. Transformado hasta convertirlas en algo que pudiera recordar a las primeras Harley Davidson. Pero con suspensión todo terreno y manillar al estilo de la R32 de 1925. La transformación era tan reciente que ni siquiera la habíamos rodado. El rodaje lo hicimos en carrera.

«Pasa siempre, si comienzas muy acelerado, algo acabará amontonándosete luego»

- Con el tornillo del embrague apretado a mano...

- ¡Pensé que no podía competir, que me había quedado sin embrague! De pronto Unai descubre que 'solo' se me había caído un tornillo. Como no teníamos llave alguna, cada vez que subía lo apretábamos así, con la mano. Y yo bajaba a meta en modo ciclo para no perderlo con las vibraciones.

- ¿Cómo te planteaste la competición?

- Como nunca pensé en ganar, con suma tranquilidad. Y esa tranquilidad fue, precisamente, lo que me dio la victoria.

- ¿Por eso que dices de que si empiezas superacelerado al final algo acaba por amontonársete?

- Más o menos. Sabes que en una prueba de aceleración has de tener la mano en el casco hasta que el juez haga el disparo. Yo notaba que la gente se hacía un lío. Se aceleraba mucho intentando embragar, meter primera a la milésima de segundo de oír el tiro. Veía que motos superiores a la nuestra se calaban. Así que decidí que lo mejor era tomárselo con calma. Nada más. A algunos rivales los superé en la salida. A otros, cuando ya iba cambiando marchas. O en la curva... Fue increíble. Un sueño. Y ni te cuento por la noche, con la copa, las risas y...

- ... la cerveza, imagino. ¿Cuál es tu favorita?

- Una clásica, la Voll-Damm.

- ¡Cuéntame lo de ese SEAT 1500!

- Es una maravilla. Sabes que fue un coche magnífico. Pues imagínatelo ¡fúnebre! Nos hubiese gustado ir con él a Jaizkibel. Pero necesitábamos un par de meses más para rematarlo. Con el carrocero. Que es uno de los nuestros, Jose, de Masti-Loidi. De hecho, esta 'carroza de muertos' la hemos transformado en pick up para eso, para poder meter las motos encima e irnos a las concentraciones y carreras con ella. Eso sí, mantenemos la cruz mortuoria en el capó.

- Restauráis clásicos como una divina Montesa H6 pero lo que os va es la transformación, ¿verdad?

- Justo, hacer de una máquina, otra. Convertir una Honda CB 750 en una Cafe Racer, recortar una Dominator...

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