«Hay una grave falta de planificación»

El tamaño de las jardineras y el reparto de los espacios en la plaza Arroka no convencen a todos en Amara Viejo. / FOTOS: MICHELENA
El tamaño de las jardineras y el reparto de los espacios en la plaza Arroka no convencen a todos en Amara Viejo. / FOTOS: MICHELENA

La asociación Amara Bai critica al Ayuntamiento por «incumplir» sus promesas y estudia iniciar acciones legales para paralizar las obras

Jorge F. Mendiola
JORGE F. MENDIOLA SAN SEBASTIÁN.

Los vecinos de Amara Viejo están hartos. Tantos son los problemas del barrio que no saben ni por dónde empezar, aunque según cuentan desde la asociación Amara Bai, más que problemas puntuales lo que hay es una «falta grave» de planificación urbanística.

«En el barrio todo está patas arriba desde hace veinte años, cuando todavía funcionaba la gasolinera. Y no hay más que hacer un pequeño ejercicio de arqueología y fijarse en la plaza Easo, como ya le comentamos en su día a la concejala Duñike Agirrezabalaga, donde se puede apreciar la evolución del barrio por las diferentes tonalidades de las aceras», subraya Harkaitz Aranburu, miembro de la asociación.

El desarrollo de San Bartolomé ha terminado de hastiar a los amaratarras, con constantes modificaciones de los proyectos que no convencen a buena parte del vecindario. «El sentimiento general es de enfado porque de lo que dijeron que iba a ser a lo que es, más que un trecho va una mentira», denuncia Aranburu, quien asegura que les han trasladado su malestar incluso residentes que votaron a favor del derribo del frontón de Arroka.

«Cuando construyan el edificio de la Casa de Baños veremos que no cuadra nada», advierten

Según explica, en estos momentos el «incumplimiento» de las promesas por parte del gobierno municipal es «total». «El frontón ha desaparecido y en su lugar no hay ni rastro de los árboles prometidos, solo una terraza de hostelería», critica.

Justo detrás de este punto, en la nueva plaza Arroka, el descontento vecinal también encuentra argumentos. «Queremos llamar la atención del Ayuntamiento y le pedimos públicamente que, por favor, se replantee el diseño de este espacio y se retiren las jardineras que han colocado en la mitad de la plaza, frente a la sede del Vasconia. Visualmente, cuando hagan el edificio que incluirá la Casa de Baños veremos que no cuadra nada», advierte el representante vecinal.

El jueves se acercaron hasta el Ayuntamiento para intentar hablar con Enrique Ramos, sin éxito. «Le queríamos decir que esto no puede ser, que hay cosas que no se pueden admitir. En Amara Viejo hay falta de planificación, improvisación, tomadura de pelo... Lo que queremos es que se replantee en serio el desarrollo general de todo el entorno de las plazas Easo y Arroka».

En Amara Bai no descartan ningún tipo de acción, incluida la judicial. Ya se han puestos en contacto con sus abogados porque, reiteran, no les van a «tomar más el pelo». «Hemos tenido suficiente paciencia. Vamos a respetar lo que la vecindad decidió en su día en votación, aunque hasta los favorables al derribo también nos están transmitiendo sus quejas. Pero la culpa no es nuestra, sino de los que pueden hacer cosas y no las hacen».

Aranburu confía en que todavía se esté «a tiempo» de cambiar los proyectos. «Nuestro objetivo es paralizar la operación. No con el objeto de obstruir, sino para que se repiense la urbanización de la plaza. Por eso le pedimos a Ramos que modifique el diseño de Arroka», donde se ha producido una «reducción» de la zona de juegos infantiles.

«Cuando hablaron del proyecto de la plaza Easo prometieron que habría un proceso participativo para diseñar la plaza Arroka. Está escrito y dicho públicamente, pero no se ha cumplido. Solo queremos que se revise la planificación. Nos sentimos engañados, tanto los partidarios como los detractores del frontón», resume este miembro de Amara Bai.

59,6% de participación

Hay que recordar que la decisión de derribar el viejo frontón se tomó en un proceso que contó con un 59,6% de participación y al que estaban convocados un total de 2.558 residentes en el barrio mayores de 16 años. El censo lo componían los empadronados en las calles San Roque, Lizarra, Salud, Autonomía, Arroka, plaza Easo, Amara, Alto Amara y plaza Arroka, las más cercanas al ámbito cuya urbanización estaba en discusión.

Las dos opciones eran convertir el pequeño frontón en una plaza abierta acorde con la nueva urbanización o mantener el frontis haciendo un apaño en la pared izquierda para sustituir parte del hormigón por paneles de metacrilato, de manera que se evitase la generación de puntos críticos. La primera alternativa fue defendida principalmente por los vecinos más próximos al frontón cansados de botellones, pancartas y de la inaccesibilidad del lugar y fue asumida por el Departamento de Urbanismo en su propuesta de urbanización del conjunto de Arroka. La segunda alternativa fue defendida por la propia asociación Amara Bai que logró que el Ayuntamiento impulsara una consulta.

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