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«Grabar es una gran cura de humildad... pero en un txiki park»

«Grabar es una gran cura de humildad... pero en un txiki park»

Los Blackfeet (antes llamados Road House) organizan festival en octubre

Begoña del Teso
BEGOÑA DEL TESO

Somos The Blackfeet y nos gusta el rock. Así de fácil. Esperamos gustarte. Así de sencillo y tranquilo se presentan en su canal de YouTube para luego incluir todos sus enlaces: Spotify: open.spotify.com/artist/1lZHN. Facebook: www.facebook.com/TheBlackfeet. Instagram:instagram.com/theblackfeet. Que no falte el correo electrónico porque más de un grupo necesitará contactarles para el festival de música y actividades periféricas mil que están organizando para el 6 de octubre en los Viveros de Ulia: theblackfeetoff@gmail.com. Son cinco pero charlamos con cuatro. En el Kiskurra. Música, birras y tabaco.

- ¿Quién me/nos falta?

- El guitarra rítmico. Se ha ido ya de vacaciones: Antonio Milla.

- ¿Quiénes estamos?

- Ander López, el batería. Es decir, el que en el escenario estorba detrás. Mikel Vivoras, bajista. El que se pelea con los ritmos y las melodías. Iñigo Calvo, guitarra solista. El que en los directos también plantea sus combates musicales. Pelayo Lasa, el cantante, todo un showman.

- ¿Influencias musicales? Ciento y la madre, imagino.

- Exacto. El cantante tira bastante de grunge y mata por los Foo Fighters, la banda formada por Dave Grohl, exbaterista de Nirvana y Scream. Los 'cuerdas' somos mayormente de rock clásico. Ya sabes, rollo Stones, Who o Led Zeppelin. El batera nos ha salido de lo más extremo, le va el metal progresivo, la vieja escuela y el death metal.

- ¿Por qué dejasteis de llamaros Road House?

- Porque descubrimos que había (y hay) decenas de grupos con ese nombre. Más aún: decenas de cantinas californianas, de las de tacos y costilla se llaman Road House.

- No lleváis mucho tiempo ni sobre los escenarios ni en la carretera pero ya habéis ganado un concurso, 3.000 euros y grabado un disco. ¿Qué es Entzun Adarra?

- Un festival que se organiza en el asador Adarra de Urnieta (Xoxoka). Este año se ha celebrado la segunda edición y han participado grupos como Latitud 43 o The Daltonics. Nosotros en 2017 casi no llegamos a tiempo para la inscripción; la hicimos deprisa y corriendo. Tuvimos rivales de mucha categoría, Storm y los eusko flamencos de Sonakay.

- ¿Y eso de que os quedasteis sin canciones para la final?

- Como tantos, empezamos tocando versiones. Luego nos pusimos a componer. Hoy tendremos nueve temas pero entonces no había tantos. No pensamos que ganaríamos pero íbamos pasando eliminatorias y agotando las canciones. Al final, en una semana absolutamente exprés, compusimos 'Bad Girl Gone to Heaven' (que está en el disco), 'See you' y 'Riverside' (que no lo están). Y pudimos completar nuestras actuaciones.

- ¿Y eso de la cura de humildad... en el txiki park?

- A ver, deja que nos expliquemos. Con los 3.000 euros del premio decidimos grabar un disco. En unos estudios magníficos: Mecca, el de los hermanos Eceiza, Mikel e Igor, unos 'cracks'. En Oiartzun. Fue, sencillamente, la hostia. Nos sentimos, como niños en un txiki park. Pero también tuvo mucho de cura de humildad. Un grupo tiene que vivir muchas historias antes de ser de verdad un grupo: componer, ensayar, los directos, grabar un disco. Cada una de esas etapas no son nunca la última, la definitiva. Son pasos, son momentos. En el estudio Mecca nos dimos cuenta de cuánto trabajo quedaba por hacer y cuántas cosas que ya creíamos que teníamos hechas, no lo estaban.

- ¿Os desanimasteis? ¿O cuando tuvisteis el disco en la mano pensasteis que ya estaba todo hecho?

- Ni una cosa ni otra. La experiencia hizo que tuviéramos más ganas de seguir adelante... A pesar de cómo está el panorama por los alrededores. No encuentras sitios para tocar.

- ¿En serio? Pues se diría (se dice) que la escena musical donostiarra-guipuzcoana está pletórica.

- Muchos organizadores solo quieren programar a quien les asegure un buen aforo. Es decir, conocidos. O extranjeros, que dan al local marchamo de (supuesta) calidad. Tener un disco y presentarlo a la consideración del programador no te asegura nada. Le ofreces el enlace de Spotify para que te escuche y ni siquiera te responde si le ha gustado o no. Por otro lado, en esa apuesta por lo seguro, hoy solo pillan rollo 'indie': indie rock, indie pop, indie metal.

- ¿Por eso organizáis el festival de octubre en Viveros?

- Justo. Queremos ofrecer un espacio a unos cuantos grupos. Un espacio increíble, como el de los Viveros de Ulia. Creemos que es responsabilidad de todos llenarlos de vida, de actividades. El 6 de octubre será una gran fiesta. Habrá un mercadillo, una 'food truck', habrá música. Iros apuntando. Hay sitio para muchas bandas.

 

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