Muere Paco Marín, fundador de la ikastola Ekintza y del colegio mayor Olarain
Hace cinco años fue homenajeado en Japón por haber sido un destacado impulsor del hermanamiento entre San Sebastián y Marugame
El fundador de la ikastola Ekintza y del colegio mayor Olarain, Paco Marín Guruceaga, falleció el jueves a los 82 años tras una intensa trayectoria en el sector educativo, principalmente desarrollado en San Sebastián. Marín, que siempre hacía gala de su donostiarrismo, fue un emprendedor incansable. A finales de la década de los sesenta, abrió la Academia Aries, que consiguió, desde el principio, un enorme prestigio y llegó a tener más de 500 alumnos y alumnas. En la academia Aries fueron numerosos los jóvenes donostiarras que acudían los veranos a recuperar las asignaturas suspendidas, principalmente en el área de Ciencias, donde también se encontraba en su plantel su hermano Ignacio. Anticipado a su tiempo, Marín impulsó en la década de los 70 las denominadas 'Vacaciones infantiles Aries' para que los más pequeños pudieran disfrutar, las tardes del verano, de paseos y actividades, algo que, muchos años después, se generalizó en la ciudad. También fue el impulsor del suplemento DV Gaztea, donde en la década de los 90 los escolares daban sus primeros pasos como periodistas en estas páginas en las que escribían sus primeros reportajes.
Con el objetivo de favorecer la implantación del euskera en Euskadi lideró en 1972 el grupo promotor que abrió el centro escolar que en la actualidad es la ikastola Ekintza, donde cientos de escolares han pasado por sus aulas, entre ellos destacados deportistas como el exrealista y actual entrenador del Real Madrid, Xabi Alonso, y el actual delantero blanquiazul, Ander Barrenetxea. En 2001 también promovió la construcción del colegio mayor Olarain, situado junto a la ikastola, que ha albergado a numerosos estudiantes de fuera de nuestro territorio. Marín, que dirigió Ekintza y que luego fue relevado por su hermano Ignacio, siempre transmitió la importancia de una atención al alumnado cercana y de calidad, y esas premisas, según señalan quienes trabajaron junto a él, intentaba que se pusieran como prioridades docentes.
Implicado en la promoción de nuestra ciudad, fue el principal impulsor del hermanamiento entre Donostia y Marugame. Hasta poco antes de su fallecimiento, mantuvo estrecha colaboración con representantes de la ciudad japonesa y, hace unos años, tuvo un destacado reconocimiento por ello, en la propia ciudad de Marugame. Marín recibió en junio de hace cinco años el llamado Premio de Colaboración y Dedicación Internacional por sus numerosas acciones en pro del conocimiento mutuo entre Donostia-San Sebastián y Japón, básicamente centrado en la ciudad de Marugame. La historia de este hermanamiento se remonta al año 1985. Un grupo de estudiantes de un colegio público de Marugame viajó a Europa para conocer varios países y su cultura. En San Sebastián pasaron cuatro días y Marín coordinó la visita de los estudiantes que estaban acompañados del sacerdote misionero eskoriatzarra Justo Segura, quien en 1995 recibiría el Tambor de Oro. Les organizó diferentes encuentros con alumnos y profesores de Ekintza, ademas de actividades y excursiones por Gipuzkoa. El excelente trato recibido tuvo como respuesta unos días más tarde, del envío por parte de los estudiantes japoneses de un póster dibujado por ellos con un puente que unía las dos ciudades.
Quienes le conocían de cerca a Paco Marín también destacan su incansable su generosidad porque «siempre ofrecía su ayuda a quienes se acercaban con algún problema o necesidad».