Donostia también tiene su Ecce Homo

Vías Públicas critica que la intervención en el puente «ha empeorado el estado de los escudos»

El operario repintaba ayer por la mañana los escudos de las farolas, sin conocimiento ni control por parte del Ayuntamiento. /A.M.
El operario repintaba ayer por la mañana los escudos de las farolas, sin conocimiento ni control por parte del Ayuntamiento. / A.M.
Aingeru Munguía
AINGERU MUNGUÍA

Primero fue la imagen del Ecce Homo del Santuario de la Misericordia de Borja (Zaragoza), luego el San Jorge de la iglesia de San Miguel de Estella y ahora son los escudos de Gipuzkoa de las farolas del puente Santa Catalina de nuestra ciudad que están siendo repintados por segunda vez con mucho voluntarismo, poca técnica y, en esta ocasión además, sin permiso ni control municipal, tras una primera recuperación que ya resultó fallida. El Ayuntamiento estudiaba acometer una rehabilitación artística a cargo de especialistas cuando la empresa contratada para restaurar las luminarias se le ha adelantado, por celo profesional, con un trabajo que ha gustado menos que el primero. El resultado es que la recuperación definitiva de estos símbolos tendrá que eliminar dos capas de pintura antes de materializar la imagen final.

Situación de las luminarias antes de ser rehabilitadas.
Situación de las luminarias antes de ser rehabilitadas. / LOBO

La empresa Freyssinet leyó en el periódico que no había gustado la restauración de los escudos ubicados en la base de las farolas, parte del trabajo de rehabilitación de las luminarias del puente Santa Catalina que le había encargado el Ayuntamiento, y decidió acometer un segundo intento. La cosa se quedó ahí porque el gobierno municipal ya había empezado a mover los hilos para encargar esta labor a especialistas en la materia y no pensaba que la firma actuaría por su cuenta sin pedir autorización. Pues ha ocurrido. DV tampoco pensó que la nueva pintura que se aplicaba desde hace unos días estaría fuera del control municipal y tituló ayer la foto del sirimiri: «El escudo recupera los colores originales».

Estado en que quedaron las farolas tras la primera restauración.
Estado en que quedaron las farolas tras la primera restauración. / LOBO

La temeraria decisión de la empresa causó ayer un revuelo en los despachos municipales, que no impidió que un operario de Freyssinet siguiera aplicando pintura al tun tun durante toda la mañana. Cuando DV preguntó al operario qué criterios artísticos o históricos aplicaba a su trabajo éste respondió que habían mirado «en la Wikipedia» y añadió que tenían también «un asesor artístico». Pero el trabajo se realizaba sin un modelo físico presente durante la aplicación de la pintura, aunque el empleado rebuscó en su teléfono móvil para mostrar al periodista la imagen que servía de referente para su trabajo. «Esta es la cuarta farola que pinto y me quedan otras cuatro». Preguntado si contaba con permiso municipal, el trabajador se limitó a decir que «teníamos el encargo de repintar los escudos. Ahora, el Ayuntamiento que haga lo que quiera. Si lo quiere volver a pintar...», respondió sin percibir las consecuencias de la nueva intervención fallida.

Horas después, el concejal de Vías Públicas, Alfonso Gurpegui, aseguraba por medio de una nota de prensa que la empresa «ha procedido por su cuenta y riesgo a repintar los escudos, sin consultar ni contar con el Ayuntamiento». Reconoció que la firma encargada de la restauración de las farolas «modificó los colores de los escudos» durante su primera actuación a principios de año «imprimiendo un tono rosáceo al de Gipuzkoa que en nada se asemeja con el original». El edil admitió que el Ayuntamiento había señalado a la contrata «que debía corregir el error, pero siguiendo las pautas de los técnicos, que llevan meses trabajando en la restauración de los escudos». Gurpegui no ocultó su enfado dado que la firma ha actuado por su cuenta y lejos de enmendar los errores de la primera intervención «en vez de mejorar ha empeorado el estado de los escudos. Cuando se proceda a la actuación definitiva, habrá que eliminar también la nueva capa de pintura».

El Ayuntamiento habla con restauradores, expertos en heráldica y otros especialistas como Rosa Ayerbe, quien ya ha realizado un estudio histórico jurídico sobre la cuestión. «Queremos que el escudo definitivo sea el que perdure para futuras actuaciones de mantenimiento», apuntó Gurpegui. Los responsables municipales creen que la pintura aplicada estos días no cumple con la imagen original: «El cielo amarillo del fondo de los tejos no aparece en el escudo, no aparecen las olas en el mar y el tratamiento del monte que se visualiza tras los tres tejos no es el adecuado».

El escudo que cambió a partir de 1979

Repintar el escudo de Gipuzkoa en la base de las farolas del puente Santa Catalina tiene dos vertientes: la artística y la histórica. Si nos ceñimos al segundo criterio hay que tener en cuenta que el escudo histórico del territorio cambió a partir de 1979, cuando las Juntas Generales decidieron suprimir la imagen del monarca con la espada y los 12 cañones de la batalla de Belate (1512) otorgados a Gipuzkoa por su apoyo a Castilla en la anexión definitiva de Navarra. Las Juntas Generales decidieron suprimir estas figuras y el escudo actual es el que se muestra a la izquierda. Pero será difícil plasmar esta imagen en las farolas del puente puesto que el rey y los cañones son elementos en relieve que no se pueden borrar con una capa de pintura.

 

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