«En Donostia los barrios más céntricos tienen una peor exposición medioambiental»

Investigadores guipuzcoanos afirman que la relación de los niños con las zonas naturales «favorece su capacidad de atención»

E. V. SAN SEBASTIÁN

Si los investigadores guipuzcoanos del proyecto Inma tienen una idea clara es que no se puede realizar una investigación aislada de los factores porque existe una interrelación entre todas las variantes que analizan.

Desde la alimentación de la madre, hasta su estado emocional, pasando por la manera en la que ésta alimenta al bebé al nacer, la duración de dicha lactancia, así como el entorno en el que se produce todo el proceso y el nivel socioeconómico de la familia. «La salud es la consecuencia de la clase social, el entorno urbano, de las políticas que se implementan...», resume Jesús Ibarluzea, uno de los miembros del proyecto en Gipuzkoa.

Y es, precisamente, ese entorno urbano el que, depende de cómo esté confeccionado, aboca a la población a un estado de constante recepción de estímulos o, por el contrario, si se tienen suficientes zonas de descanso alrededor -la OMS recomienda un espacio a 300 metros de casa-, éstas conceden cierta tregua a la actividad neuropsicológica de sus habitantes.

La OMS recomienda que todo ciudadano cuente con un espacio verde a 300 metros de distancia

En el caso de Donostia, por ejemplo, y al contrario de lo que suele suceder, según indican los expertos, son los barrios considerados más pudientes los que tienen una peor exposición medioambiental, debido a la contaminación atmosférica y los niveles de ruido. Sin embargo, según indican, son los barrios periféricos, habitualmente más perjudicados por estas cuestiones, los que sacan mejor nota.

Recarga pilas

Asier Anabitarte, investigador del proyecto de la UPV/EHU y del Instituto Biodonostia, afirma que los espacios verdes dentro de las ciudades «promueven la actividad física, reducen la contaminación atmosférica, así como el ruido, ayudan a recargar las baterías de atención, reducen el estrés, tienen beneficios para la salud mental y física...», enumera.

Es decir, que si estos resultados se aplican a niños de corta edad el resultado es que «esos elementos naturales favorecen la capacidad de atención en el niño o incluso el rendimiento académico, al tiempo que reducen su nivel de estrés», apunta.

«Al ir por la calle recibimos estímulos constantemente, pero al llegar a un espacio verde, eso desaparece y baja el nivel de estrés». Así, por ejemplo, explica que es beneficioso que desde una temprana edad los niños estén expuestos a entornos naturales para desarrollar sus propias defensas.

Ibarluzea: «La salud es la consecuencia de la clase social, el entorno urbano, y de las políticas sociales»

En el marco de las XV Jornadas Científicas Inma, será el experto en entornos naturales Payam Dadvand quien impartirá una ponencia y hablará sobre las evidencias que existen actualmente y en qué fase se encuentra la investigación sobre el efecto que provocan las áreas de descanso en la salud infantil.