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Cuatro mil palomas mensajeras en el cielo

Esta suelta de palomas es anterior, de 1950./Fondo Marín / Paco Marí
Esta suelta de palomas es anterior, de 1950. / Fondo Marín / Paco Marí

1968. Fueron soltadas por la Federación Portuguesa Colombófila y volaron desde San Sebastián hasta Lisboa

Mikel G. Gurpegui
MIKEL G. GURPEGUISan Sebastián

Hace cincuenta años, en el aire donostiarra sonaban las sirenas de los bomberos. Y antes habían podido verse una, dos, tres... y hasta nada menos que 4.000 palomas. En concreto, 4.000 palomas mensajeras portuguesas.

DV, 13 de julio de 1968: «A las seis de la mañana de hoy han sido puestas en libertad, desde el observatorio del Monte Igueldo de nuestra ciudad, 4.000 palomas mensajeras portuguesas, bajo la dirección del delegado de la Federación Portuguesa Colombófila, señor Silva Ferreira. Estas palomas toman parte en el Campeonato de la Ciudad de Lisboa y después de 12 a 13 horas de vuelo llegarán a la capital portuguesa».

«Después de sobrevolar nuestra ciudad como saludo, las palomas mensajeras portuguesas iniciaron su viaje a Lisboa. Seguidamente, el señor Silva Ferreira cumplimentó al alcalde de San Sebastián».

Esta suelta de palomas es anterior, de 1950
Esta suelta de palomas es anterior, de 1950 / Fondo Marín / Paco Marí

Volaban aquellas palomas desde San Sebastián hasta Lisboa -¿no eran muchas, 4.000?- cuando resonaban en la ciudad las sirenas de los camiones de bomberos. Leamos de que forma más curiosa y después de no pocos circunloquios contaban un suceso triste, también en la edición de DV del 13-VII-1968.

«Ayer fue un día magnífico, muy agradable de temperatura y corriendo una brisita con sabor a marisco que obligaba a pasearse por la ciudad. Fue una jornada tranquila, hasta que sobre las cuatro y veinte de la tarde las sirenas del Cuerpo de Bomberos rasgaran el aire con su clarinazo en espiral y nos obligara a todos a preguntarnos: ¿qué pasa? Asociamos el calor a un incendio forestal o bien un barco que podía arder en Pasajes, ya que esa fue la dirección que llevaron tres vehículos de nuestro Parque Municipal. Unas viviendas, una fábrica. Los tres coches, los sirenazos y la urgencia no podía hacernos pensar en otra cosa. Y para salir de dudas e informarnos llamamos al Parque Municipal».

«Nos aclararon el asunto. No había incendio, pero sí angustia. Se trataba de un padre de familia que por lo visto se subió a un tejado con un hacha y desde allí amenazaba con tirarse a la calle. El llegar a él se hacía difícil, al parecer, por el temor a un hachazo. Entonces los bomberos donostiarras fueron con sus bártulos de salvamento para tratar de dominar al furioso pobre hombre que había perdido el juicio y amenazaba con quitarse la vida y hundir el hacha en el primero que se le acercara».

«Las lonas, por un lado, y la 'escalera Magirus', por otro, llegaron a Trincherpe, escenario de este suceso que congregó a mucho público en las inmediaciones de la casa número 15 de la calle del General Mola, lugar céntrico, edificio de siete u ocho pisos, lo que justificaba la presencia de la escalera mayor de nuestro Parque».

«Por fin el hombre, tras pasearse en actitud alarmante, penetró en una buhardilla en la que vive en unión de su familia. Don José Manuel Lumbreras, jefe de los Bomberos, logró con palabras persuasivas disuadir al presunto suicida de sus malsanas intenciones. Posteriormente fue trasladado al Siquiátrico de San Sebastián, donde quedó internado para su observación. Y este fue el epílogo, feliz dentro de lo que cabe, de un episodio que mantuvo en vilo durante tiempo considerable a buena parte del vecindario de Trincherpe».

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Esta suelta de palomas es anterior, de 1950. :: fondo marín / paco marí

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Los bomberos socorrieron en Trincherpe a «un padre de familia que por lo visto se subió a un tejado con un hacha y desde allí amenazaba con tirarse a la calle». El final fue «feliz dentro de lo que cabe»

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