Cuatro años sin la farola 'hermana'

La peana de piedra que sostenía la farola sigue vacía cuatro años después de su desaparición./A.M.
La peana de piedra que sostenía la farola sigue vacía cuatro años después de su desaparición. / A.M.

Un tsunami marino la engulló y el paseo de Ondarreta sigue aún huérfano de este elemento protegido | El temporal de 2014 se la llevó, apareció parte, se fabricaron las piezas que se tragó el mar, pero el robo del fuste impidió su recolocación. Díez (PSE) promete que en 2019 se montará la luminaria

Aingeru Munguía
AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN.

Muchos viandantes se han acostumbrado a su ausencia y creen que el paseo de Ondarreta luce como toda la vida. Han pasado tantos años sin una de las dos farolas que presiden la rampa de bajada a la playa que parece que nada falta. Pero a Javier sí le duele este vacío. Este vecino del Antiguo de toda la vida lleva cuatro años sin una de sus referencias en los paseos diarios que se da por la zona. «¿Qué pasa con esta farola?» Pues ha pasado de todo. La recuperación de este elemento protegido se puede considerar toda una peripecia. El concejal de Mantenimiento Urbano, Miguel Ángel Díez (PSE), asegura que el año que viene la historia tendrá un final feliz y se colocará la luminaria 'hermana'.

Si bien el paseo de Ondarreta se trazó y urbanizó en 1925, este encuentro curvo con la recta del Tenis no se completó hasta 1949, cuando procedió al derribo de la cárcel que se levantaba en esta ubicación. Las farolas, el paseo y los jardines son un conjunto incluido en el Plan Especial de Protección del Patrimonio Urbanístico Construido (Peppuc) con el grado F y, por lo tanto, elementos a preservar: no se pueden desvirtuar y si desaparecen hay que reconstruirlos.

La historia de la desaparición de esta farola comenzó el 2 de febrero de 2014. Ese domingo pasó un «tsunami» por la costa cantábrica y provocó daños como no se habían conocido antes en el litoral donostiarra. Ondarreta, como la Zurriola y todo el frente costero, presentaba un aspecto desolador: la arena en los jardines, árboles abatidos, el Real Club de Tenis anegado, el muro que delimita el recinto deportivo en el suelo... El mar se cobró innumerables 'víctimas'. Una de las dos farolas que flanquean la rampa de bajada a la playa desapareció engullida por las olas. Incluida la peana de piedra en la que se sustenta y parte del pretil de piedra que corona el muro de costa. La farola es de hierro fundido -un material que es 7,84 veces más denso que el agua-, pero la increíble fuerza del mar jugó a los bolos con elementos de un peso descomunal.

Datos

120.550 euros.
Será el coste total de la fabricación de los moldes, la fundición de las piezas y la colocación de la farola con las luminarias.
1949.
Fue el año en que se urbanizó esta parte del paseo de Ondarreta, una vez demolida la cárcel.

Días después se logró recuperar parte de la farola. En concreto, apareció la peana de piedra, el pie y la parte inferior de la columna (fuste). El resto, los brazos de la luminaria, la parte superior (lira) y los globos lumínicos, se los tragó el mar.

Los elementos recuperados se depositaron en una campa del Parque Tecnológico de Miramón donde el Ayuntamiento hace acopio de este tipo de materiales. Es una zona que tiene el acceso cerrado a vehículos con una simple cadena. Mantenimiento ha solido alquilar otras zonas -una campa en Cuatro Vientos (Altza)- para este tipo de depósitos pero como entraba gente y desaparecía material se optó por esta ubicación, en apariencia más segura, para almacenar las piezas de la farola de Ondarreta.

La peana de piedra se instaló de nuevo y se reparó el encuentro con el murete. El Ayuntamiento se encontró con el problema de que al tratarse de una columna ornamental singular no existía el molde para confeccionar las piezas, con lo que hubo que encargar primero la fabricación de estos elementos. Se realizaron de forma artesanal los moldes de los brazos, de sus uniones y de la lira de la farola y después se fabricaron las piezas con un coste de 37.550 euros.

Historia

Protección
La farola está protegida en la normativa municipal (grado F en el Peppuc), junto con el paseo y los jardines.
Temporal
El 2 de febrero de 2014 el mar, que causó importantes daños en todo el litoral de Gipuzkoa, se llevó la farola, la peana de piedra y un trozo de muro.
Robo
Parte de las piezas recuperadas fueron robadas.
Presupuesto 2019
Una partida de 83.000 euros permitirá el año que viene fabricar las piezas que faltan y recolocar la farola.

La siguiente sorpresa llegó cuando fueron a montarse todos los elementos -los recuperados tras el temporal y los fabricados posteriormente-. El Ayuntamiento advirtió que habían robado el pie y el fuste de la farola que se guardaban en la campa de Miramón.

Técnicos de Mantenimiento realizaron un informe en el que detallaban que la fabricación de los moldes del pie de la columna y del fuste, la fundición de las piezas, el montaje de todo el conjunto y la instalación de las nuevas luminarias costaría unos 83.000 euros (IVA incluido) más. El concejal de Mantenimiento, Miguel Ángel Díez, se ha asegurado de que en los Presupuestos Municipales 2019 haya una partida de esta cuantía para la rehabilitación completa de la farola, firmada en su día por Metalúrgicas Mendia y Murua, una empresa centenaria con base en Errenteria y que hoy se encuentra en concurso de acreedores.

De esta forma, el paseo de Ondarreta recuperará el año que viene, cinco años después de su desaparición, este singular icono que pocos como Javier habrán echado tanto en falta.

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