El Consejo Social diseña la Donostia de 2030 en Tabakalera

Kepa Korta, director de la Oficina de Estrategia, ayer durante su intervención en Tabakalera. / LOBO ALTUNA
Kepa Korta, director de la Oficina de Estrategia, ayer durante su intervención en Tabakalera. / LOBO ALTUNA

La comisión de trabajo que redactará el nuevo Plan Estratégico se reúne con expertos y abre la puerta a las aportaciones de la ciudadanía

Jorge F. Mendiola
JORGE F. MENDIOLA SAN SEBASTIÁN.

La comisión de trabajo del Consejo Social celebró ayer en Tabakalera la primera sesión para desarrollar el Plan Estratégico 2030, un documento en el que se recogerán las previsiones de lo que será la futura Donostia y cómo preparar la ciudad para los cambios que se avecinan. El alcalde, Eneko Goia, participó en el encuentro, en el que el director de la Oficina de Estrategia, Kepa Korta, realizó un diagnóstico de la situación actual de la capital guipuzcoana.

En la segunda parte del acto, y ya con la presencia de ciudadanos con inscripción previa, el experto Jordi Serrano, socio fundador de Future For Work Institute, habló sobre el mercado de trabajo, una de las áreas con mayores posibilidades de transformación en las próximas décadas.

Según explicó Korta, quien lleva meses elaborando el diagnóstico básico de la ciudad, la planificación estratégica es una «herramienta necesaria para poder construir una visión de ciudad futura común y un itinerario para alcanzar esa visión que es compartida entre los agentes públicos y privados, que, además, pertenecen a ámbitos diferentes».

El director de la Oficina de Estrategia advirtió de que se trata de un proceso «difícil» en el que hay que trabajar la «horizontalidad», lo que exige generar un debate sobre el modelo de ciudad deseada pero también permite adoptar una estrategia de futuro «clara y perdurable» a pesar de los cambios.

Korta subrayó que el Plan Estratégico «posibilita prepararse para el futuro y orientarlo hacia el mejor modelo posible, evitando un itinerario que, a veces, lleva a la ciudad a un callejón sin salida». «La ciudad que no diseña y construye su futuro, está condenada a padecerlo», concluyó, antes de enumerar los retos a los que se enfrentarán los regidores donostiarras en los próximos diez años.

Tal y como avanzó en la entrevista concedida ayer a este periódico, Korta se refirió a la caída de la natalidad y el envejecimiento de la población, la necesidad de atraer mano de obra inmigrante, la revolución de la movilidad con la electrificación del transporte, el cambio climático o la apuesta por la innovación y la ciencia.

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