El cambio climático afectará a La Concha y Ondarreta

La Concha, sin casi arena donde tumbarse, en una fotografía tomada en temporada de mareas vivas./UNANUE
La Concha, sin casi arena donde tumbarse, en una fotografía tomada en temporada de mareas vivas. / UNANUE

Un informe de Azti alerta de las consecuencias del aumento del nivel del mar en la costa. El documento advierte de que será necesario eliminar elementos rígidos y ceder espacio en la parte alta de las playas para paliar estos efectos

Dani Soriazu
DANI SORIAZUSAN SEBASTIÁN.

La comunidad científica no tiene ninguna duda de que el cambio climático es real y de que las ciudades costeras podrán empezar a notar sus efectos en poco más de una década. Un informe del centro tecnológico Azti así lo confirma, ya que entre sus conclusiones pronostica la desaparición de un buen tramo de arena en las playas donostiarras a lo largo de este siglo a causa del aumento del nivel del mar.

Así, en La Concha y Ondarreta «el escenario más favorable» de este estudio indica retrocesos en la línea de costa de hasta cuatro metros para 2030, de siete en 2050 y hasta 14 metros a final de siglo, mientras que en un escenario más pesimista se estiman retrocesos de hasta 20 metros para el año 2100.

Si se cumplen los pronósticos, dentro de unos pocos años apenas quedarán huecos libres de agua en estos arenales con marea alta. Y los efectos de los temporales sumados a mareas vivas en la línea de costa podrían ser más dañinos de lo que ya pueden serlo, como ya han demostrado.

Los efectos en la playa de la Zurriola serían todavía más acusados por su configuración

Por su parte, la playa de la isla de Santa Clara presenta unos valores de retroceso inferiores, de 1, 2 y 5 metros para los años 2030, 2050 y 2100 respectivamente, si bien, teniendo en consideración la anchura actual, esto supondría que para final de este siglo ésta solo emergería en situación de bajamar y con una anchura del orden de la mitad a la actual.

Por último, la playa de la Zurriola es la que presenta un retroceso de línea de costa más acusado, «en torno a 1,5 veces mayor que las de Ondarreta y La Concha», según Azti, con valores de 7, 11 y 24 metros para los años 2030, 2050 y 2100. Eso en el escenario más favorable, porque si nos ponemos en el peor la cifra asciende hasta los 33 metros.

Las metodologías aplicadas para la estimación de estos impactos han sido desarrolladas para tal efecto por el Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria. La investigación concluye que no se esperan efectos del cambio climático sobre el oleaje. En cualquier caso, dedica un apartado a las recomendaciones de gestión para paliar los efectos previstos sobre la morfología de las playas. Entre ellos, señala como los más relevantes, dada la configuración y características de las playas de la ciudad, aquellos que «están relacionados con la retirada, en la medida de lo posible, de elementos rígidos y reflejantes y el retranqueo y cesión de espacio en la parte alta de la playa».

«El objetivo es poder anticiparnos para que la planificación sea más acertada», señala la edil Ane Oyarbide (PSE)

Asimismo, el informe hace hincapié en la necesidad de continuar con esta línea de investigación, en aras a aumentar el conocimiento del comportamiento de los arenales, especialmente en escenarios más extremos o en zonas concretas de las playas que requieren de un estudio en mayor profundidad.

La adaptación como clave

El estudio elaborado por Azti se enmarca dentro del proyecto 'San Sebastián se Adapta', puesto en marcha por la concejalía de Medio Ambiente, con la colaboración de la Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica. «El objetivo final es anticiparse a los impactos previstos y cuanto más precisos sean los estudios y más se avance en esta línea de trabajo, más acertada será nuestra planificación», destaca la concejala de Medio Ambiente, Ane Oyarbide.

En este sentido, además del informe de Azti, el proyecto cuenta con otros tres ejes de trabajo que se orientan a fines como la mejora de la información para prevenir situaciones de emergencia por oleaje extremo y por inundaciones, así como la mejora de la información a la ciudadanía.

Otro de los apartados es el del análisis del impacto del cambio climático en los servicios e infraestructuras críticas del municipio y la definición de medidas de adaptación para la mejora de la resiliencia del sistema urbano frente a los posibles efectos del cambio climático.

En este último caso se enmarca un estudio hidráulico e hidrológico de las regatas y vaguadas del Polígono 27 de Martutene, con el objetivo de modelizar la carga que puede entrar en la red de Saneamiento de esta zona.

Las cifras

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es el pronóstico más pesimista para La Concha y Ondarreta para el año 2100, según el informe de Azti.
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Otros datos
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La playa de la isla tendrá un retroceso de un metro para 2030 y para final de siglo solo emergerá cuando sea la bajamar.
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La Zurriola perderá siete metros de arena en 2030 y hasta 33 en 2100 en el peor escenario.
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No se esperan efectos en el estado del oleaje.

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