Cincuenta y cinco

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

Cincuenta y cinco chavales en chándal en la estación de autobuses. El problema no es de otros. Está aquí, en el centro mismo de Donostia.

Cincuenta y cinco chavales que no saben dónde están. Han llegado a una buena ciudad, pero no tienen ni idea. París, quieren ir a París, esté donde esté. Y quieren comer. Y estudiar. Volver a ser personas, tanto tiempo después de dejar sus casas, estén donde estén.

Ahora están aquí y Donostia se encuentra, de repente, en medio de uno de los grandes retos que las sociedades occidentales van a tener que asumir en las próximas décadas. Un problema con glamur a cuenta del 'Aquarius', en una operación de imagen en la que ha ganado todo el mundo: el italiano que no les quiere, Sánchez que se apunta el tanto y, quizá, algunos de los rescatados que pueden esperar una solución mejor que los cincuenta y cinco de la estación de autobuses.

Ante un caso espectacular como el del 'Aquarius' o este mismo de Donostia, las buenas palabras salen fácil. Pero eso no cuenta. Lo que cuenta es lo que ya están haciendo sin que nadie lo vea los vecinos de los barrios desde donde no se ve La Concha, integrando a miles de personas de orígenes diversos. Una convivencia que no es sencilla, pero es muy real. Un trabajo pionero, necesario en los próximos años para afrontar una realidad imparable. Como siempre, el trabajo duro en manos de los mismos. Los que no salen en la tele.