Cierra la pastelería Barrenetxe de San Sebastián

San Sebastián, Donostia, Barrenetxe
Una cliente lee el cartel que anuncia el cierre de Barrenetxe, en la tienda de la plaza de Gipuzkoa. / A.M.

El negocio se liquida al no poder remontar el bajón sufrido durante la crisis. El año que viene la familia cumpliría 100 años en San Sebastián, una actividad confitera que se inició en 1699 en Zugarramurdi

Aingeru Munguía
AINGERU MUNGUÍA

No habrá más txintxorros en San Sebastián. La Pastelería Barrenetxe se despidió el domingo de sus clientes y desaparece del catálogo de los comercios históricos de la ciudad. El año que viene se cumplirían 100 años desde el inicio de la actividad de la familia en San Sebastián, pero su trayectoria confitera se remonta a 1699 cuando ya elaboraba chocolate en el caserío Etxenikea de Zugarramurdi.

Un escueto comunicado en la puerta del establecimiento de la plaza de Gipuzkoa recibe desde el lunes a todos los clientes de Barrenetxe: «Cerrado por cese de actividad. La familia Barrenetxe agradece a todos sus clientes la fidelidad y el cariño demostrado durante estos años». El escaparate está empapelado, las persianas bajadas, pero las luces en el interior siguen encendidas. Algunos trabajadores junto a la hija de los dueños, Elena Barrenetxe, recogían ayer enseres en un ambiente gélido. «Estamos tocados», acertó a decir con un sentimiento de resignación y a la vez de agradecimiento por las «muestras de cariño y de sentida tristeza que nos ha trasladado la clientela en estos días».

Datos

Origen.
La actividad confitera se remonta al menos a 1699 en el caserío Etxenikea de Zugarramurdi.
San Sebastián.
Apertura en la ciudad del primer establecimiento (Grazi) en la calle Narrika.
ERE.
En septiembre de 2018 se inició un ere que ha terminado en liquidación de la empresa

Seguramente no ha sido una única causa la que ha llevado a la desaparición de esta emblemática pastelería. La década de crisis económica, desde luego que no ha ayudado, como tampoco lo han hecho los cambios de costumbres. «La batalla contra todo lo azucarado también ha influido». Ya «no se compraba tanto pastel», uno de los platos fuertes de este negocio familiar que creó productos como el txintxorro y que tenía entre sus especialidades las frutas confitadas, los palitos de naranja, las tejas y cigarrillos artesanos, los macarrons y las pastas, además del pan. Y si a todo ello le sumamos la competencia de nuevos operadores, los menores costes de la bollería industrial y la escalada del precio de los alquileres encontramos la tormenta perfecta para arruinar un negocio familiar y artesano como éste.

La historia de los Barrenetxe se inició en el caserío Etxenikea, de Zugarramurdi, donde, como en tantas familias durante siglos, se elaboraban velas gracias a los panales con que contaban. Este bien era muy preciado porque era la única fuente de iluminación con que se contó durante siglos. La cera para velas era el producto fundamental y la miel era el secundario. El caserío tenía un molino o malacate tirado por un burro que empezó a elaborar chocolate en el siglo XVIII gracias al cacao proveniente de América, un producto que llegó a Pasaia gracias al monopolio de la importación de la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas.

Vuelve la marisquería al Boulevard con Legazpi y echa la persiana el bar Azkena de Bretxa

El cierre y apertura de nuevos negocios es una historia sin fin. La marisquería Boulevard, en la esquina con Legazpi, un establecimiento con décadas de tradición, cerró en junio, como también lo hizo en la acera de en frente otro comercio centenario, Ciprian. El establecimiento textil ha sido sustituido por la firma de moda Mia Bella. Y estos días se anuncia la reapertura de la marisquería, bajo la firma Sagastume, con pescaderías en varias localidades de Gipuzkoa, que empezará a operar a finales de mes, tras realizar algunas reparaciones y saneamientos en el local. Otro negocio de prestigio, el bar Azkena, ha cerrado en el sótano de la Bretxa. No seguirá en el nuevo mercado, pero es probable que abra a futuro en otro punto de la ciudad.

El primer Barrenetxe que decide poner una tienda en San Sebastián fue Juan Cruz, abuelo del propietario del negocio cesante Héctor. El establecimiento se abrió en 1920 en la calle Narrika con el nombre de 'Grazi', aunque la esposa de Héctor, Rosa Gisasola, recordó que hay registros contables de la actividad confitera de la familia del año 1699. Tras la Guerra Civil, Antxon, uno de los hijos de Juan Cruz que trabajó en 'Grazi', se trasladó a Eibar donde constituyó la Salera Eibarresa, otro negocio de pastelería al que se incorporaron sus hijos Oscar y Héctor. Este último se trasladó finalmente a San Sebastián y abrió Labeak en la calle Legazpi, un negocio que se ubicó finalmente en la plaza de Gipuzkoa ya con el nombre de Barrenetxe.

En septiembre del año pasado la empresa inició un ERE y en marzo de este año se clausuraron el establecimiento de Lasarte y el obrador que tenían en Usurbil. Sus seis trabajadores se reubicaron en la plaza de Gipuzkoa, pero el negocio no ha logrado remontar y ahora se ha puesto en marcha un ERE de liquidación. Elena Barrenetxe, hija de Héctor y Rosa, recordó hace unos años, cuando El Diario Vasco publicó en 2015 un reportaje sobre comercios centenarios, que «nuestro padre decía que quien vende agua, pan y luz no puede cerrar nunca». En la era de internet este dicho también se va al garete. Los 25 empleados de la firma buscan empleo. «Nos están ofreciendo puestos de trabajo en otras tiendas del sector».