El Centro Extremeño cumple los 40 años

Socias del Centro Cultural Extremeño preparaban estos días los pestiños y otros dulces que se degustarán el domingo. / MIKEL FRAILE
Socias del Centro Cultural Extremeño preparaban estos días los pestiños y otros dulces que se degustarán el domingo. / MIKEL FRAILE

El domingo, coincidiendo con la Behobia, celebran el Día de las Migas junto a la Bretxa | A partir de las 10 horas expondrán y venderán productos gastronómicos de la región y a las 13 actuará el grupo folclórico Virgen de Guadalupe

Cristina Turrau
CRISTINA TURRAU SAN SEBASTIÁN.

Han cumplido 40 años de andadura en San Sebastián y siguen manteniendo vivas sus tradiciones. Se trata del Centro Cultural Extremeño, que el domingo celebrará, coincidiendo como es tradición con la Behobia-San Sebastián, su Día de las Migas Extremeñas. Será en la calle San Juan, junto a la Bretxa. Empezarán a las 10 de la mañana, con su venta y degustación de productos de la tierra como sus deliciosos jamones y chorizos ibéricos, quesos, paletilla, así como vinos y cavas. A las 13 horas llegará la actuación del grupo de coros y danzas Virgen de Guadalupe.

Sus 40 años de historia en San Sebastián los celebraron el pasado mes de septiembre, en el marco de su tradicional ciclo cultural, que se organiza en torno al 8 de septiembre, Día de Extremadura. Y es que este ciclo nació en 1978, el mismo año en que echó a andar el Centro Cultural Extremeño de Donostia. Los socios brindaron en su sede del paseo de Zarategi 86 en honor del día de su comunidad y las jornadas y sus actividades estuvieron abiertas, un año más, a toda la ciudadanía.

Un total de 424 socios componen la entidad, la mayoría de origen extremeño. «Somos los que un día tuvimos que emigrar de Extremadura para buscar una vida mejor», dicen a modo de presentación. «Y aquí en San Sebastián y en los pueblos de los alrededores nos hemos hecho padres y abuelos de nuevas generaciones, a las que queremos transmitirles el amor por nuestra tierra».

Y es que uno de los principales objetivos del Centro Cultural Extremeño es establecer lazos culturales, deportivos y sociales con la comunidad de Extremadura y dar a conocer su región en San Sebastián y Gipuzkoa. «Seguimos siendo extremeños y queremos conservar nuestras costumbres culturales y gastronómicas, a la vez que formar parte de este pueblo en el que vivimos»

Años difíciles

Por ello apostaron por la puesta en marcha de la asociación. «En sus comienzos el centro vivió unos años muy duros, con dificultades de todo tipo. Fueron momentos en los que parecía que todo se iba al traste y que fueron superados gracias a nuestro tesón, un declarado amor por nuestra tierra y la fuerza interior de los extremeños».

Sacrificio y trabajo han sido los ingredientes que les han llevado al centro a su 40 cumpleaños en San Sebastián. Esos valores también están presentes en las más de cien asociaciones extremeñas que hay en España y por todo el mundo.

Los comienzos del Centro Cultural Extremeño se enmarcan en los años 70, cuando emigrantes procedentes de diversas regiones de España empezaron a reunirse y formar grupos de trabajo con objetivos sociales y culturales. En junio de 1977 un grupo de jóvenes extremeños de Hernani, Donostia, Errenteria, Pasaia, Irun, Andoain y Azpeitia empezaron a reunirse para poner en marcha un centro extremeño en Gipuzkoa. «Se convocan reuniones informativas en los pueblos para captar socios», explica una de las fundadoras.

El movimiento coincide con otras luchas. «Se hacen manifestaciones y recogida de firmas contra las centrales nucleares en general y contra las extremeñas en particular, ya que por entonces Almaraz era una realidad y Valdecaballeros casi llegó a serlo». Los jóvenes venden libros de autores extremeños y pegatinas, van de casa en casa para cobrar la cuota a los socios (era de 100 pesetas), organizan festivales con cantantes extremeños y euskaldunes para recaudar fondos y forman un grupo de bailes extremeños, al que enseguida llaman para actuar en las fiestas de los barrios.

Pero se les adelantaron los extremeños de Andoain. «Se separan, cada socio pone una cantidad considerable y compran un local para organizar su propio centro. Ello crea malestar, porque la mayoría apuesta por un centro provincial con sede en la capital. Sin embargo es a este lugar al que acudirá nuestro grupo de baile para aprender las jotas extremeñas, ya que cuentan con una socia que puede enseñarnos».

En diciembre la asamblea de socios aprueba los estatutos del Centro Cultural Extremeño de Donostia y en enero de 1978 ya se busca local. En marzo consiguen uno en la calle Carquizano, un sótano de 105 metros cuadrados en mal estado, que ellos rehabilitan. Pero debido a las cargas familiares y compromisos laborales algunos jóvenes abandonan el recién creado centro y el grupo de baile desaparece.

Gracias a las mujeres

Jessica Martínez es la responsable del grupo de Danzas Vírgen de Guadalupe y se ocupa también de organizar el coro. «El grupo de danzas volvió gracias a mujeres de 40, 50 y 60 años que decidieron bailar», explica. «Tras ellas volvieron los jóvenes. Yo misma fui una niña que aprendí a bailar allí. Nos cuidaban mucho, nos daban master class para aprender los bailes y nos premiaban con excursiones a Extremadura, Port Aventura o París».

Su abuela fue una de las fundadoras del Centro Cultural Extremeño. «Es curioso porque mis padres no fueron socios, pero yo sí. Este salto generacional es bastante frecuente. Tengo muy buenos recuerdos».

El grupo de danzas y el coro suman hoy 30 componentes. El Centro Cultural Extremeño cuenta también con un equipo de fútbol. El calendario de actividades es largo. Una cita importante es la del domingo junto a la Bretxa. Manjares extremeños y folclore a cargo del grupo Virgen de Guadalupe.

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