Caserío señorial reconvertido en hotel en San Sebastián

Aspecto de una de las habitaciones del hotel Heredad de Unanue./A.M.
Aspecto de una de las habitaciones del hotel Heredad de Unanue. / A.M.

Los hermanos Olaizola transforman el Unanue Zar, de Añorga, en un singular alojamiento y espacio para eventos rodeado de huertas

AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN.

Es un caserío lagar del siglo XV y una de las casas fundadoras de la parroquia de San Sebastián del Antiguo. El imponente y señorial Unanue Zar, próximo a Errekalde, se consumió bajo el fuego hace 15 años pero hoy abre sus puertas reconvertido en un singular hotel boutique abierto a todo tipo de eventos, con trato personalizado, desayunos con zumo de las manzanas que maduran en el terreno de alrededor y un entorno envidiable para quien quiere estar cerca de Donostia pero disfrutar con la huerta de al lado. El hotel Heredad de Unanue lleva dos semanas abierto y ya tiene una puntuación de 9,8 en Booking.com, la más alta de los alojamientos de la ciudad. Los donostiarras no tendrán que reservar habitación para verlo. «Queremos que sea también su casa», nos dice Arantxa Liceaga Olaizola, quinta generación de la familia, que ya organiza jornadas de puertas abiertas. Los primeros en entrar, antes de Navidad, serán los añorgatarras.

Los propietarios de la casa son siete hermanos Olaizola, cinco de los cuales viven en los alrededores de este caserón ubicado en el camino de Errotazar 142, cerca de Errekalde y del polígono de Belartza de San Sebastián. Nos explica el proyecto Arantxa, hija y sobrina de los dueños, quien hace cuatro años, tras quedarse en el paro, con el caserío ya reconstruido tras el incendio de 2003 pero sin uso, planteó a la familia junto a su hermana Amaia reconvertirlo en un alojamiento especial. «No queríamos que fuera un hotel al uso, sino mantener esa esencia de casa familiar donde la gente está como en su hogar». Las once habitaciones y los amplios espacios comunes están orientados a ofrecer un alojamiento personalizado y a organizar eventos. La gastronomía va de la mano de Sharma Catering, que más que plantar una carta pregunta qué quiere recibir el cliente; la rehabilitación fue obra del Estudio Aldanondo; la decoración corrió a cargo de Carlos Molina y el proyecto también se ha sustentado en los consejos del asesor Fontagne Guillaume. El resultado son unas fantásticas habitaciones de piedra con suelo de madera y mamparas de cristal. El hotel solo tiene dos estrellas oficiales porque no se pudo colocar una escalera de evacuación exterior. Desde su apertura colgaron el cartel de completo aunque para el próximo fin de semana hay huecos libres a partir de 113 euros. Han intentado comprarles el caserío. «Pero no vendemos, esto es una casa familiar». Los huéspedes lo saben. «Alguno nos preguntó si podía llevarse una calabaza de la huerta. ¡Cómo le vamos a decir que no!»

Unanue Zar
Caserío del siglo XV, destruido por el fuego en 2003, ubicado en Errotazar Bidea, 142.
Hotel.
Categoría dos estrellas. 11 habitaciones. Su lema es la frase que saludó en Jordan Valley (Oregón) la llegada de visitantes tras atravesar el desierto: «Gaure Echie Da Saure Echie (Nuestra casa es tu casa)».
Valoración
Booking lo califica de «excepcional» y lo puntúa con un 9,8 sobre 10.
 

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