Un café contra el turismo

Un café contra el turismo

La campaña contra el turismo se reinventa

Aingeru Munguía
AINGERU MUNGUÍA

La campaña contra el turismo se reinventa. Debe ser que las pintadas de 'Tourist go home' ya están muy vistas, que garabatear y hacer ilegible la señalética del monte Urgull tiene sus límites comunicativos, que los boicots al tren Txu Txu han perdido su efecto y que las okupaciones de edificios que van a convertirse en hoteles tienen mala prensa.

La batalla busca desprenderse de ese tribalismo tan nuestro y ya presenta nuevas formas, según se puede ver de vez en cuando en ese laboratorio de formas de lucha que es la Parte Vieja. Qué mejor que ese barrio, donde además hay otro 'enemigo' al que combatir: el hostelero. Dos por el precio de uno.

Una de estas nuevas formas de protesta contra el turismo y las terrazas hosteleras es ir ocupando todas las mesas de una terraza de la plaza de la Constitución (ya se sabe que hay enemigos a secas y enemigos favoritos). El 'comando' va colocando a sus miembros en las mesas. Uno por mesa. Cuando llega el camarero, el militante pide un café, la consumición más barata, que no es cuestión de perder dinero. Así hasta ocupar todas las mesas de la terraza. Los activistas se quedarán allí dos horas o lo que el cuerpo aguante para restarle ingresos al hostelero. Finalizada la hazaña, todos a casa a evaluar la ekintza. Es la guerra 4.0. Y ahora se libra a base de pedir cafés.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos