El bidegorri de Morlans se reabre tras más de un año cerrado

Desde junio del año pasado el acceso al túnel del bidegorri que conecta Morlans con Lugaritz ha estado cerrado./MICHELENA
Desde junio del año pasado el acceso al túnel del bidegorri que conecta Morlans con Lugaritz ha estado cerrado. / MICHELENA

Los trabajos para estabilizar la ladera y garantizar la seguridad de los ciclistas han provocado los retrasos, recuerda Arana (PNV)

Dani Soriazu
DANI SORIAZUSAN SEBASTIÁN.

Después de trece meses cerrado por las obras del elevador inclinado de Morlans, el túnel del bidegorri que conecta este barrio con Lugaritz volverá a estar abierto a partir del próximo jueves. La buena marcha de los trabajos de estabilización de la ladera permiten al departamento de Obras y Proyectos concretar este día como el definitivo para su reapertura, después de meses en los que las fechas han ido bailando y acumulando un retraso tras otro.

Cuando arrancaron los trabajos en junio del año pasado se anunció que el cierre duraría nueves meses. Pero en enero se detectó que los terrenos donde irá asentado el ascensor eran más débiles de lo previsto, lo cual ponía en entredicho la seguridad de esta conexión ciclista y fue necesario posponer la apertura. Primero a marzo, después a abril y finalmente a la definitiva de la semana que viene.

Para poder abrir esta vía sin riesgo ha sido necesario construir un muro anclado de 28 metros de longitud con una barrera dinámica en su cabecera para estabilizar el talud hacia el viaducto y así evitar la caída del material de la ladera al carril bici. Los postes de la barrera dinámica están apoyados en una viga reforzada con abrazaderas metálicas, que a su vez descansan sobre la cabecera del muro.

Ha sido necesario un muro anclado de 28 metros para estabilizar el talud sobre el que irá el ascensor

Según explica la concejala de Movilidad, Pilar Arana, las obras de protección de la conexión ciclista en el acceso al túnel de Morlans en el lado de Amara tienen previsto estar terminadas para el miércoles y a última hora de ese día, si todo va según lo previsto, el bidegorri quedará abierto. No obstante, al no poder concretar la hora prefiere anunciar como fecha oficial el jueves, para que nadie se lleve ninguna sorpresa.

El túnel que desemboca en la estación de Euskotren del Antiguo, es una vía utilizada por miles de ciclistas que permanece cerrada desde el pasado junio por razones de seguridad. Desde entonces los ciclistas han tenido que utilizar recorridos alternativos por el centro de la ciudad y el paseo de La Concha para poder acceder al mismo punto, eso sí, dedicando más minutos de lo habitual.

Errores de cálculo

Los errores de cálculo cometidos en el estudio geotécnico de los terrenos y que han hecho que la reapertura del bidegorri haya tardado todos estos meses son los mismos que han provocado también retrasos en las obras del doble ascensor que conectará Morlans con el barrio de Aiete.

En los dos casos se han requerido de refuerzos de micropilotaje para garantizar la estabilidad del suelo, un proceso que a su vez se demoró por las lluvias caídas desde enero. La anterior previsión para el elevador inclinado apuntaba que estaría en marcha el mes que viene, no obstante las nuevas fechas apuntadas desde el departamento de Movilidad señalan su puesta en marcha para el próximo 9 de noviembre.

La obra sigue además amenazada por los sobrecostes, que rondan ya el máximo legal del 10% que obliga a detener las obras y sacarlas de nuevo a concurso público. Según detalló Arana el pasado mes de mayo, los desvíos presupuestarios eran por aquel entonces de un 9,49% en el ascensor inclinado, por lo que cualquier imprevisto que surja obligaría repetir los trámites de licitación y adjudicación, es decir, otros tres o cuatro meses. «No puedo garantizar que no habrá nuevos problemas, pero ahora ya está estabilizada la ladera y la cimentación terminada», concluyó en aquel entonces.

El elevador inclinado que conectará con Aiete entrará en funcionamiento el próximo 9 de noviembre

El ascensor inclinado conectará el antiguo aparcamiento del viejo Morlans con la rotonda de Melodi. Para ello recorrerá 143 metros en 72 segundos con una pendiente media del 26,8%. La capacidad de carga de la cabina será de 1.875 kilos, por lo que podrá transportar a 25 personas en cada viaje. El sistema de tracción será eléctrico y en determinados momentos podrá generar su propia energía.

La cabina, panorámica y montada sobre raíles como un funicular, estará fabricada de acero pintado y cristal de seguridad. Tendrá aire acondicionado, sistema de intercomunicación para emergencias y estará totalmente adaptada a las personas con movilidad reducida. El suelo será de goma y las luces, tipo LED. El cuarto de máquinas se instalará en la parte alta del hueco del ascensor.

Conexión con el ambulatorio

Una vez en la rotonda de Melodi, los usuarios tendrán que cruzar la calle y recorrer unos metros a pie para alcanzar el segundo elevador, el vertical, que ya está en funcionamiento y que permitirá conectar con el futuro ambulatorio de Aiete.

El desnivel a salvar por este elevador es como un edificio de tres pisos, la cabina es acristalada y de tamaño estándar (13 personas), y el trayecto, más corto (7 segundos a una velocidad 1 m/s) y en vertical. Para su construcción ha sido necesaria la demolición parcial en anchura (hasta 2 metros) de la escalera que comunica Pío Baroja con el paseo de Aiete.

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