Las bicicletas reclaman su espacio

Bicicletas candadas a la barandilla del río Urumea en el paseo Ramón María Lilí durante el pasado Zinemaldia./A. M.
Bicicletas candadas a la barandilla del río Urumea en el paseo Ramón María Lilí durante el pasado Zinemaldia. / A. M.

La concejala Arana (PNV) achaca el problema a la «falta de rotación» y a la existencia de numerosos vehículos abandonados que ocupan plazas que «deberían estar libres». Los usuarios de los bidegorris advierten de la escasez de aparcamientos en zonas céntricas

JORGE F. MENDIOLASAN SEBASTIÁN.

Aparcar la bicicleta se ha convertido en misión casi imposible en algunas zonas de la ciudad. Los aparcabicis del Centro, Gros y en especial el Boulevard no dan abasto para recibir a tanto ciclista, lo que en muchas ocasiones provoca que sus vehículos terminen apoyados en árboles y bancos o candados a farolas y barandillas. Esta práctica, cada vez más extendida por la escasez de plazas libres, está regulada bajo ciertas restricciones en la ordenanza municipal. O prohibida salvo excepciones concretas, que viene a ser lo mismo pero al revés.

Porque el problema depende del color del cristal con que se mire. El Ayuntamiento culpa a las bicicletas abandonadas y a la «falta de rotación», mientras que la asociación Kalapie lo achaca al «insuficiente» número de plazas disponibles.

La realidad es que en Donostia existen unos 500 aparcabicis de diferentes características y capacidad repartidos por todos los barrios. La mayoría está en las aceras, aunque también los hay cerrados, subterráneos y hasta de pago. Y desde el departamento de Movilidad ensayan fórmulas variadas para tratar de aliviar un panorama que en los puntos de gran afluencia turística se hace insostenible en temporada estival.

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La concejala Pilar Arana comparecerá mañana ante las comisiones de Pleno para compartir su diagnóstico de la situación, un discurso que avanza en estas páginas. «Uno de los fenómenos a los que nos enfrentamos son las bicicletas abandonadas, que ocupan espacio y plazas que deberían estar libres. Periódicamente hacemos campañas para su retirada, una o dos al año, pero no podemos retirarlas de forma sistemática porque existe un procedimiento legal que cumplir. Como ocurre con los coches, antes de llevarse una bici el Ayuntamiento debe primero notificarlo y publicarlo en el Boletín Oficial de Gipuzkoa», advierte Arana, quien hace hincapié en el uso que algunos ciclistas hacen de los aparcabicis.

«La gente deja las bicicletas tres días, cuatro días o más. Y como ocurre con los conductores de vehículos a motor, todos quieren llegar hasta el destino y estacionar en la misma puerta», se lamenta la delegada del PNV. Su departamento ha constatado que en determinados momentos hay aparcabicis a rebosar y, alrededor de ellos, bicicletas candadas al mobiliario urbano. Pero al mismo tiempo hay otros aparcabicis en un área «razonable, no a un kilómetro», que están vacíos o disponen de espacios libres.

Arana no tiene claro que el remedio a los males sea aumentar el número de plazas, ya que se dan casos como el estacionamiento subterráneo de la estación de autobuses de Atotxa, que registra un escaso uso. A pesar de las dudas, los técnicos analizan el mapa del municipio en busca de lugares donde instalar más aparcabicis «de diferente tipología».

Así lo anunciará mañana en el Salón de Plenos, donde comparecerá a solicitud del PP a raíz de la retirada en septiembre de una treintena de bicicletas candadas al mobiliario urbano en el Boulevard. Arana se referirá además a experiencias piloto como la que se ha puesto en marcha junto al Náutico, donde se ha colocado un aparcabicis automatizado gratuito de rotación. El ciclista puede asegurar su vehículo a unos soportes que funcionan únicamente de 6 de la mañana a 12 de la noche. Por ahora, parece que el invento no ha calado entre los usuarios.

«La grúa no es solución»

Desde Kalapie, por su parte, consideran que cortar candados con rotaflex y llevarse bicicletas con la grúa «no es la mejor solución» para un problema que ven como una oportunidad porque refleja la gran cantidad de ciclistas que hay en la ciudad. El volumen de usuarios de los bidegorris sigue en aumento y ello requiere, según Gorka Hoyos, que las infraestructuras vayan cambiando para dar respuesta a necesidades como más aparcamientos. El presidente de Kalapie subraya que «antes de aplicar medidas que penalizan o persiguen al ciclista habría que habilitar más aparcabicis, tanto exteriores como cubiertos, en aquellas zonas donde más se transita o donde más demanda hay».

Hoyos califica de «verdad a medias» el argumento de Movilidad de que los nuevos estacionamientos también se llenarían por la falta de rotación y el abandono sistemático de bicis. «Es cierto que en algunos lugares no existe rotación, pero la solución no es ni mucho menos retirar bicis de usuarios diarios. Creemos que el hecho de que las plazas estén llenas significa que hay una necesidad de mayor número de plazas», señala.

El presidente de Kalapie admite que los ciclistas «deben concienciarse de que no siempre pueden llegar hasta la puerta» de su destino en bicicleta, al tiempo que afirma que las políticas de movilidad sostenible «han de otorgar prioridad» a la bicicleta sobre el coche, de manera que el ciclista pueda «venir al Centro y aparcar». «Para ello -insiste-, hay que adaptar los espacios más concurridos de la ciudad dotándolos de aparcabicis suficientes».

Las demandas de la asociación de ciclistas urbanos no se detienen aquí. Reclaman que se señalice la red de bidegorris, ya que «no solo los turistas se pierden». «Hay muchos usuarios de casa, según una encuesta que hicimos, que no conocen por ejemplo el túnel de Morlans para ir del Antiguo a Amara», cuenta Hoyos, quien se fija en modelos como Burdeos u otras capitales europeas en los que la señalética es adecuada.

«La apuesta por la movilidad sostenible tiene que venir acompañada de mejores infraestructuras. Cada vez hay más ciclistas, pero no se está consiguiendo eliminar los coches del Centro», dice el máximo representante de la asociación, que habla de «parálisis total» al referirse al desarrollo y mantenimiento de la red ciclable y los proyectos de zonas 30. «Vamos tarde», concluye Hoyos, quien defiende que se creen más aparcabicis en la calzada -como en General Echagüe- y aplaude la decisión de trasladar el bidegorri de la avenida de Zurriola a costa de un carril de circulación.

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