«La barandilla es algo muy nuestro, debe de ser precioso poder lucirla en casa»

Nicolás Eguibar, la mano inocente que puso en marcha el sistema de elección del número./MÓNICA RIVERO
Nicolás Eguibar, la mano inocente que puso en marcha el sistema de elección del número. / MÓNICA RIVERO

Expectación en el sorteo de los 225 módulos retirados de La Concha, que fueron a parar a los números comprendidos entre el 1.197 y el 1.421

Dani Soriazu
DANI SORIAZUSAN SEBASTIÁN.

No fue un sorteo multitudinario, más bien al contrario. Pero los pocos presentes en el salón de Plenos del Ayuntamiento ayer a las doce del mediodía compartían la misma ilusión por convertirse en uno de los agraciados con uno de los 225 módulos de barandilla de La Concha en juego.

Entre el público estaban Modesto y Luci, dos donostiarras que habían llegado unos cuantos minutos antes con el número que les habían asignado apuntado en una hoja de papel. «En realidad es para mi hermana, que vive fuera y le hace mucha ilusión», reconocía él, «porque si fuera para nosotros no sé dónde meteríamos esto», apuntaba, aunque ambos reconocían que es algo «único y especial».

Su mujer se extrañaba de la presencia de tan poca gente en el acto, en el que había más personal del propio Ayuntamiento y medios de comunicación que ciudadanos pendientes del azar, ya que apenas sumaban entre todos una decena de boletos, del total de 6.982 personas que estaban apuntadas. Modesto explicaba que «es cosa de las nuevas tecnologías, que todo se hace por internet», pero que ellos son de «la época del 'tan-tan'» y que preferían estar presentes.

«Me haría ilusión tener un cachito de una de las ciudades más bonitas del mundo» Nicolás Eguibar

«Ojalá pueda darles la sorpresa a mi hijo y a mi nuera de que les ha tocado» Casilda

«Es para mi hermana, pero reconozco que es algo único y especial, aunque no sabría donde ponerlo» modesto

Casilda, por su parte, también estaba en representación de alguien, en este caso de su hijo mayor, Iñaki, y su nuera, que en ese momento estaban trabajando. «Ojalá pueda darles la sorpresa de que les ha tocado», decía sonriente. «Somos donostiarras y la barandilla es algo tan nuestro que tiene que ser precioso lucirlo en casa», aseguraba. No lo decía en broma, en el cuello llevaba un bonito colgante con la clásica baranda donostiarra.

Nicolás Eguibar, hermano del snowboarder donostiarra Lucas Eguibar, también estaba presente en la sala para ver si la suerte le acompañaba. Él fue el encargado de hacer de mano inocente y activar el ordenador del que salió el número agraciado, que fue el 1.197. Los que tuvieran ese o los comprendidos hasta el 1.421 fueron los afortunados con derecho a uno de esos módulos tan cotizados, de 50 kilos de peso y 80 centímetros e ancho. Eso sí, tendrán que abonar 145 euros por el coste de trocear y poner a disposición los tramos.

Ninguno de los presentes estaba entre los ganadores. «Tenía que haberle dado más fuerte», decía entre risas Nicolás, que se reconocía con ganas de tener «aunque sea puesto en el techo de la habitación» un cachito de «una de las ciudades más bonitas del mundo».

El alcalde, Eneko Goia, también estaba apuntado pero no se encontró entre los agraciados. No obstante, destacó el «gran éxito de la iniciativa».

Más opciones en primavera

No fue posible para muchos. Pero que no se preocupen, que habrá una nueva oportunidad en la próxima primavera, cuando se sortearán nuevos módulos correspondientes al tramo de barandilla entre La Perla y el túnel del Antiguo, que se renovará próximamente.

El teniente de alcalde, Ernesto Gasco, también se felicitó por la acogida de la gente y apuntó que el siguiente sorteo se llevará a cabo con un sistema de bombos y números, recuperando la esencia del casino que albergaba la actual casa consistorial. Asimismo, señaló que se reservará un cupo de números para entidades y organizaciones sociales y culturales que han mostrado su interés por hacerse con un cachito de barandilla.

 

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