Myriam Pérez Cazabon: «El baile tiene mucho de búsqueda de la transparencia»

El domingo, en los camerinos de Gazteszena. Myriam, la tarde del estreno de 'Mutu', allá arriba, en Jai Alai-Jareño. / LUSA
El domingo, en los camerinos de Gazteszena. Myriam, la tarde del estreno de 'Mutu', allá arriba, en Jai Alai-Jareño. / LUSA

Myriam Pérez Cazabon Cuando eres extraña en la piel que habitas y las tripas gritan |

BEGOÑA DEL TESO

El domingo Myriam, que es bailarina, que es coreógrafa, que es pedagoga, estrenó en compañía de otros en Gazteszena 'Mutu', obra con tres personajes que no pronuncian palabra pero que sientes gritar por cada uno de los órganos, rótulas, articulaciones y sentidos de su cuerpo. Con la sala tupida de público, este espectáculo, exploración, grito, fue un éxito. El lunes, cuando tocaba recoger la tramoya, charlamos al otro lado de Jareño, junto a la Administración de Loterías nº 23. En La Taberna, naturalmente. Con Myriam, que una vez creó también 'Nere azalean arrotz', 'Extraña en mi piel'.

- Plantel de criaturas amantes del riesgo luciste a tu lado, delante o detrás el domingo. ¿Las citamos?

- Claro. Conmigo bailó Iker Arrue, que es donostiarra, es arquitecto y es director de la compañía Ai Do Project, donde une la danza contemporánea con el arte marcial del aikido. Y también bailé con Leire Otamendi, que, como yo, cursó sus estudios en danza contemporánea en la Universidad Codarts de Rotterdam.

- Eso, en las tablas. Alrededor tenías por ejemplo a Agurtzane Intxaurraga. Actriz, dramaturga, fundadora del grupo Hika...

- En este proyecto, que hemos podido realizar gracias a la ayuda tripartita de Dantzagunea, Donostia Kultura y Eusko Jaurlaritza, nosotros la llamamos 'El ojo externo' porque ha sido, de algún modo, la mirada que desde fuera observaba si lo que bailábamos y creíamos sentir se transmitía a quien nos miraba.

- En, para y desde la música, Maite Arroitajauregi. Es decir, Mursego. Imprescindible ella para aventuras ilimitadas de danza o cine.

- Llevamos mucho tiempo colaborando. Desde mis principios. Desde piezas como 'Tentativa de agotar un lugar parisino' o 'Ejercicio número 2'. En ellas también intervino Víctor Iriarte , cuyo filme 'Invisible' ha tenido igualmente mucho que ver en la creación de 'Mutu'.

- Su presencia se siente hasta en la tarjeta de presentación donde se cita una frase de sus diálogos...

- '...Film honen amaieran hilko gara...'. 'Al final de esta película, morimos...'

- Dinos, ¿crees realmente que una de las búsquedas que plantea la danza es la de la transparencia?

- Para mí lo es, sí. Realmente. La transparencia para llegar al espectador. Para que no se nos aleje o rechace diciendo 'no entiendo'. La transparencia de los personajes. De los cuerpos. Al fin y al cabo, nuestro cuerpo es un transmisor de emociones. Una forma, una manera, una herramienta de expresión que no se calla ni se oculta. Que sigue gritando, aunque con las palabras estés expresando justo lo contrario de ese grito. O te hayas quedado... mudo. 'Mutu', como se titula la obra.

- Así que el cuerpo brama mientras tu boca calla.

- Justo. Para mí las partes del cuerpo que más aúllan la verdad de lo que tú no dices son las tripas, la cabeza y el corazón. También me gusta sentir cómo los brazos acaban convirtiéndose en ramas por donde fluye todo eso que, repito, no se dice con palabras. Y como las manos...

- ¿Qué?

- Se transforman en la última arma de expresión. Son ellas las que paran al otro. Con ellas se tapa la cara el personaje que mira hacia el otro lado cuando todo sucede. Cuando el vals con que iniciamos la función ya empieza a desbaratarse.

- ¿Por qué?

- Uno de los protagonistas, Leire, siente un inquietante bamboleo. Como si el suelo se moviera bajo sus pies. Como si estuviera a punto de volverse loca. Entonces todo se desencadena.

- ¿Cómo?

- A la manera que tan a menudo lo experimentamos en nuestro cotidiano actual, social, sentimental, político o de género. Uno de los tres no entiende por qué está pasando lo que está pasando. Y como defensa recurre al ataque. Otra persona es la que se siente agredida. Va a caer a los infiernos mientras una tercera mira hacia otro lado. Cuando el personaje de Leire vuelva de los infiernos...

- Porque va a volver...

- Claro. Entonces el mío intentará reaccionar . Pero ya es demasiado tarde. Mi criatura es la que siempre desvió la mirada. Por eso aparece en tantos momentos tapándose la cara. Leire terminará empoderándose. Sale herida pero triunfante del ataque y el abandono.

- Miradas... Te he oído decir en una entrevista en la radio que crees que es algo que coreógrafos y danzantes habéis de tener muy en cuenta. ¿En serio?

- ¿Te extraña?

- Nunca he mirado a los ojos a quien bailaba delante de mí...

- Hay una opción en la danza que puede y quiere ser tremendamente física. No me parece mal, pero yo en este momento elijo una manera más interpretativa, más de expresión con los ojos. Más actoral, si quieres. No creas, es difícil de trabajarlo. Resulta otra disciplina. Pero pienso que los ojos también gritan cuando las palabras callan o niegan.

 

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