El Ayuntamiento de San Sebastián acuerda con la dirección de Costas ampliar el abanico de usos del local del ZM

Imagen del local del número 41 del paseo de Zurriola, que suma su segundo verano cerrado. /
Imagen del local del número 41 del paseo de Zurriola, que suma su segundo verano cerrado.

La nueva concesión permitirá destinar el inmueble a fines diferentes al hostelero y convertirlo en centro deportivo o recreativo

Dani Soriazu
DANI SORIAZU SAN SEBASTIÁN.

El Ayuntamiento y la dirección de Costas, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, han alcanzado un preacuerdo para poder ampliar los usos hosteleros de este singular espacio sobre la playa, también conocido popularmente como ZM.

El concejal delegado de Hacienda, Jaime Dominguez-Macaya, señaló este pasado lunes en el marco de la Comisión de su ramo, y a preguntas del Partido Popular, que en el documento trabajado entre ambas administraciones se ha propuesto que se autoricen para este edificio usos de tipo docente, deportivo, institucional, sanitario, asistencial y como alojamiento dotacional. También que pueda destinarse como equipamiento sociocultural, recreativo, de servicios públicos e incluso religiosos.

Asimismo, concretó que los usos residenciales, para aparcamientos o para infraestructuras de servicios urbanos han quedado descartados, «porque consideramos no son conformes ni apropiados a la ley de costas ni a nuestros intereses», apuntó Dominguez-Macaya.

El gobierno municipal ha preferido que el abanico de posibilidades sea el mayor posible para poder dar salida a este inmueble, que suma ya su segundo verano cerrado en un lugar privilegiado frente al mar. No obstante, el edil destacó que no cree que aquellos interesados en desarrollar un negocio en este local del número 41 del paseo de Zurriola tengan en mente uno de tipo sanitario o religioso. «Pero sí creemos que va a haber propuestas de otro tipo que no sean hosteleras», añadió.

En este sentido, ya es conocido el interés que la empresa Quiksilver, una de las grandes marcas de equipación para el surf y el esquí, tiene en ubicar aquí su nuevo concepto de tienda con talleres, zona de personalización, biblioteca, sala de ordenadores y bar. Muy parecido al establecimiento que tiene abierto en San Juan de Luz.

Una vez consensuados los criterios, ahora es la dirección de Costas la que tiene que encargarse de su aprobación definitiva, ya que tiene la última palabra sobre este local por estar ubicado en el dominio público marítimo-terrestre.

«En paralelo ya estamos trabajando para que en cuanto tengamos el visto bueno se pueda sacar a licitación el concurso para la explotación de este edificio», explicó el edil.

La portavoz del PP, Miren Albistur, criticó que el local vaya a estar otro verano más cerrado y mostró sus dudas sobre si podría estar listo para la próxima temporada estival. Dominguez-Macaya tampoco pudo confirmar este punto puesto que es imposible predecir con exactitud cuanto podrían prolongarse los procesos administrativos pertinentes.

Dos veranos cerrado

El año pasado, por estas fechas, parecía que el futuro del local estaba resuelto, ya que su concesión fue adjudicada a un hostelero donostiarra. De hecho, llegó a ofrecer hasta 120.000 euros como canon a pagar cada año hasta 2026, cuadruplicando el precio de licitación, que era de 27.600 euros.

No obstante, tuvo que hacer una reclamación al Ayuntamiento porque los 60.000 euros que se exigían como condición para el acondicionamiento estructural del inmueble se quedaban pequeños para las obras que había que hacer.

Los técnicos municipales hicieron una inspección y efectivamente comprobaron que el licitador tenía razón. Se descubrieron unas filtraciones que dañaban la estructura, unos «vicios ocultos» cuya reparación se evaluó en 286.908 euros (más IVA). Ante este panorama ambas partes acordaron «resolver de mutuo acuerdo el contrato» para volver a sacar la concesión a concurso con un nuevo equilibrio económico-financiero.

Durante este tiempo el Ayuntamiento se ha encargado de acometer una limpieza a fondo del local y ha colocado un recubrimiento con fotos en la fachada que da a la playa «para que quede más elegante», explicó Dominguez-Macaya. En cualquier caso, recordó que será responsabilidad del nuevo concesionario acometer las tareas de reparación que sean necesarias.

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