La antigua estación de autobuses de Pío XII se transforma en una zona de estancia y pedaleo

El proyecto combina un espacio para perfeccionar las habilidades sobre la bicicleta y zonas de estancia. Al fondo, oculto por la vegetación, se ubicará el centro de microconsolidación. /
El proyecto combina un espacio para perfeccionar las habilidades sobre la bicicleta y zonas de estancia. Al fondo, oculto por la vegetación, se ubicará el centro de microconsolidación.

Un circuito permitirá realizar maniobras de habilidad y aprendizaje con las bicicletas | El ámbito se convertirá en dos meses en una nueva plaza con bancos de madera, hierba artificial y jardineras, según explica la concejala Pilar Arana (PNV)

Aingeru Munguía
AINGERU MUNGUÍA

La antigua estación de autobuses de Pío XII de Donostia empieza a cambiar de cara. Ha costado años definir qué se quería para este amplio espacio en desuso, hubo que realizar dos concursos de obras porque el primero fue declarado desierto, pero la transformación del lugar ya no tiene marcha atrás. Donde hubo marquesinas habrá bancos corridos con vegetación y donde estacionaban los autobuses se habilitará un circuito para realizar pruebas sencillas con la bicicleta. Las maletas se fueron a Atotxa y dejaron un espacio vacío. El ámbito junto al hotel Amara Plaza se transforma en «un espacio amable» que dé vida a este punto central del barrio.

La marcha de la estación intermodal a Atotxa dejó sobre la mesa del gobierno municipal la definición de los nuevos usos que tendría este espacio de la calle Arquitectos Cortázar, ubicado entre el puente Lehendakari Agirre y Pío XII. Movilidad abrió hace años el acceso directo desde el paseo Bizkaia a este ámbito, cerrado mientras estuvo funcionando la estación de autobuses, pero quedaba por definir qué hacer con la superficie de las antiguas dársenas.

Finalmente, se optó por generar un zona de estancia, con un protagonismo principal para las bicicletas y sus usuarios. No se trata de un circuito deportivo (como el de Arrobitxulo) sino más bien de un sencillo recorrido con pruebas que permiten realizar ejercicios de habilidad/aprendizaje para mejorar el control de los vehículos de dos ruedas. El proyecto es obra de Isuuru Arquitectos que en la memoria explican que el encargo municipal buscaba evitar una importante obra civil con el objetivo de que el ámbito pudiese eventualmente revertir en el futuro al estado anterior de una forma sencilla.

Los elementos del circuito de habilidad serán de madera y ayudarán a los ciclistas a circular en línea recta, a hacerlo en curva, y a perfeccionar el control del vehículo cuando se encuentren badenes, pequeñas pendientes o escalones durante su marcha.

En la zona de las antiguas marquesinas (entre las dársenas y el hotel) el proyecto permite «ordenar los flujos peatonales» y habilitar zonas de estancia mediante la construcción de «elementos lineales engarzados, intercalando madera artificial, césped artificial de color magenta y jardines». Estas estructuras están formadas por «bloques de hormigón enfoscados con mortero» y cubiertas con chapa galvanizada para formar las jardineras.

La propuesta vegetal es «variada y de mucho volumen» con especies que requieren poco riego, entre las que se encuentran Ensetes, Trachycarpus Fortuney, Cycas Ravoluta, Palmito, Hemerocalis, Agapanthus y una selección de gramíneas.

La transformación urbanística llegará hasta el frente de acceso a la cafetería del hotel, donde ya son visibles dos de estas estructuras de hormigón. Aitzpea Lazkano (Isuuru Arquitectos) explicó que quisieron romper este espacio vacío frente al edificio hostelero con una superficie que el Amara Plaza podría utilizar para recuperar la terraza hostelera que tuvo en su día. La concejal de Movilidad, Pilar Arana (PNV), explicó que la previsión es que las obras finalicen en «noviembre».

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