Adiós a dos comercios históricos de San Sebastián

Ciprián. Enrique Molinero, junto a Itziar y Maite, en el establecimiento que cerrará en julio. / VIÑAS
Ciprián. Enrique Molinero, junto a Itziar y Maite, en el establecimiento que cerrará en julio. / VIÑAS

Ciprián cerrará en un mes y Angulas y Mariscos Boulevard, este domingo | Situados uno enfrente de otro, el primero lleva abierto más de un siglo, y el segundo, 40 años

Elena Viñas
ELENA VIÑASSAN SEBASTIÁN.

Las estanterías, en otra época llenas a rebosar de diferentes tejidos y artículos que no pueden faltar en el hogar, lucen ahora desiertas. «Lo hemos liquidado casi todo. Nos quedan algunos encargos por repartir, alguna que otra cortina y poca cosa más», señala Enrique Molinero, quien desde hace cinco años regenta Ciprián, uno de los comercios más emblemáticos de la ciudad.

Los más de cien años de historia escrita en la confluencia del Boulevard con la calle Legazpi están a punto de escribir su final. Desde que la noticia del cierre se hizo pública, son muchas las clientas «de toda la vida» que han pasado a despedirse. «Alguna nos ha querido comprar incluso un par de bolsas con el nombre de la tienda como recuerdo. A la gente le da pena y no es de extrañar, porque tenemos clientela fiel de hace muchísimos años. Ésta es una tienda por la que han pasado generaciones y generaciones, de abuelas a nietas», explica su responsable.

Tanto él como sus tres empleadas, Itziar, María Jesús y Maite, no ocultan su tristeza por el cierre de este establecimiento que inauguró en 1910 Ramón Ciprián Duaso en la misma ubicación en la que se ha mantenido con el paso del tiempo. «Pero yo ya he cumplido mi ciclo. ¿Qué más podía hacer? Me ha llegado la edad y toca ya disfrutar», comenta Enrique, quien se jubila después de 50 años de vida laboral al otro lado del mostrador. Comenzó como aprendiz, con los años pasó a ser dependiente y más tarde, encargado, poniéndose, finalmente, al frente del negocio de la familia de propietarios.

«Van a añorar la tienda»

Hace algunas semanas le tocó poner en el escaparate el cartel de «liquidación», que ha sido «un éxito». Asegura que la que a punto está de echar el cierre para siempre es un estilo de tienda «que ya no queda» y sus clientas «van a añorarla». «Cuando necesiten sábanas, paños de cocina... les tocará ir a los grandes almacenes y se encontrarán un poco perdidas, porque no van a encontrar el trato tan cercano que recibían aquí. Tampoco van a encontrar este estilo de cortinas y el modo de venderlas», añade.

Enrique se marcha «contento» por lo mucho que ha vivido dentro del local, aunque añade que quienes llevan un comercio de este tipo «también se tienen que adaptar». «No todos los años son buenos, por no hablar de la competencia que supone internet», declara.

En la acera de enfrente de Ciprián, también en la esquina del Boulevard con Lepazpi, otro histórico comercio anuncia su despedida.

«El domingo será el último día que abramos», señala Esperanza Ansó, responsable de Angulas y Mariscos Boulevard junto a su compañero, Rafael Rodríguez. Ambos se jubilan y no han encontrado relevo.

«A la gente le da pena»

«Mi hijo no ha querido seguir. Prefiere continuar en otro negocio que tiene mi marido. No sabemos qué actividad albergará el local en el futuro, pero dudo que siga siendo un negocio como éste», manifiesta Esperanza, al tiempo que añade que «a la gente le da pena y no sabe adónde irá ahora a comprar, porque no quedan otros establecimientos de este tipo en la zona. El que había en Gros ya cerró y otro que queda en el puerto parece que también lo hará muy pronto».

Presume de haber tenido unos clientes «encantadores» que se han mantenido fieles semana tras semana. «Ahora no puedo menos que agradecerles a todos ellos. Me da pena despedirme, pero también es cierto que me marcho con muy buen sabor de boca», reconoce Esperanza, quien piensa en volver a San Sebastián, pero ahora ya de visita, desde Irun, donde reside con su familia.

Aún no sabe cómo reaccionará cuando pase por delante de la que ha sido su particular oficina los últimos 20 años -su anterior propietario estuvo otros 20 años antes al frente de la misma pescadería-, el lugar donde los medios de comunicación la entrevistaban y tomaban fotografías de las largas colas de personas que se formaban a sus puertas en Navidad. La escena ya no volverá a repetirse.

Con el cierre de los dos comercios enfrentados, el de Ciprián y Angulas y Mariscos Boulevard, la de Legazpi será pronto una calle huérfana de historia. A su entrada habrá un doble vacío que será difícil de llenar.