Solo el 6% de las calles y plazas de Donostia llevan nombre de mujer

La escultura de Clara Campoamor, en la plaza Vinuesa, junto a representantes institucionales./
La escultura de Clara Campoamor, en la plaza Vinuesa, junto a representantes institucionales.

Donostia inauguró ayer la nueva ubicación de la escultura dedicada a Clara Campoamor para «poner en valor» su labor por el sufragio femenino

DANI SORIAZU

Pasear por Donostia significa pasear por la historia de las personas que dan nombre a sus calles, plazas y parques. Pero es una historia escrita eminentemente por hombres. Monarcas, marineros, políticos, gudaris, investigadores, escritores... Entre ellos alguna mujer, pero pocas y, en su mayoría, alejadas del centro de la ciudad.

Un informe elaborado por la sociedad de ciencias Aranzadi revela que, en la actualidad, de las 852 calles que tiene San Sebastián sólo 55 de ellas (un tímido 6,4%) llevan nombre de mujer, incluyendo reinas, santas y religiosas, además de personajes de otra índole. En el caso de los hombres, la cifra asciende a 279 (el 32,7% del total). El resto de vías y plazas corresponden a topónimos y se consideran de género neutro.

Lo cierto es que la inclusión de la mujer en el callejero de la ciudad ha crecido en los últimos años, al compás de unos tiempos más inclusivos y conscientes de su papel, sobre todo en los últimos siglos. La aparición de nuevos barrios ha permitido regalar un cachito de la ciudad a las figuras que hasta hace poco estuvieron ocultas. No obstante, el incremento ha sido muy tímido. En los últimos diez años se han creado seis nuevas calles con nombre de mujer frente a las nueve con nombres de hombre.

Es por ello que desde el Foro de las Mujeres y Ciudad proponen una mayor perspectiva de género a la hora de elaborar el callejero de la ciudad con vistas al futuro.

Homenaje a las sufragistas

La de Clara Campoamor es una de esas figuras estrechamente ligadas a la historia y a la ciudad de San Sebastián. La mujer que luchó por el derecho de las mujeres al sufragio en España tiene sus restos enterrados en el cementerio de Polloe y cuenta con una escultura que, si bien hasta hace poco se encontraba en una plaza del Antiguo a la que da nombre, ayer inauguró nueva ubicación en la plaza Vinuesa, junto al Paseo de La Concha. Un cambio que ayudará a «poner en valor su labor, que fue de gran trascendencia para el siglo XX y hasta hoy. Luchó en una soledad terrible, como muchas de las mujeres que pelean por participar en la vida política y acceder a tomar decisiones», resaltó Arantza González, de la plataforma Plazandreok. Pero Campoamor es una entre otras mujeres que han alcanzado su homenaje en formato de calle.

Sólo por resaltar algunas, destaca la dedicada en el barrio de Aiete a la donostiarra Katalina Eleizegi, considerada por muchos críticos como la madre del teatro moderno en euskera. La profesora Elbira Zipitria, fundadora de la primera ikastola, también tiene una vía dedicada a ella, escondida en uno de los laterales de la basílica de Santa María, en la Parte Vieja.

los datos

En la actualidad Donostia cuenta con 852 calles de las cuales 55 llevan nombre de mujer (6,4%) y 279 de hombre (32,74%).

En los últimos 10 años se han creado seis nuevas calles con nombres de mujer frente a las nueve que son de hombres.

Hasta el año 1990 sólo existían en la ciudad 18 calles con nombres de mujer. De ellas, diez estaban vinculados a la religión.

Escondidas. La mayor parte de las vías, parques o plazas dedicadas a mujeres se encuentran alejadas del centro y de la vista.

La plaza de las bateleras de Altza, por su parte, recibió este nombre en 2006 como homenaje a todas aquellas mujeres que desempeñaron esta profesión. Supuso la inclusión de un oficio de género femenino entre otros ya existentes como Marinos, Corsarios Vascos, Balleneros o Pescadores de Terranova, de género masculino.

Indagando un poco más nos podemos encontrar con nombres que hasta ahora nos habían pasado desapercibidos. Es el caso de la calle Narrika, una de las más antiguas de la ciudad. Según el historiador Serapio Múgica, este nombre, en gascón, equivale a Doña Enriqueta. Es posible que esta señora perteneciera a la familia del Preboste que también llevaba apellido gascón y que habitó la casa-torre que daba a esta calle. La científica Marie Curie, pese a no ser donostiarra, también mereció tener su homenaje en el barrio de Martutene. Y la lista sigue y, aunque no sea muy larga, deja constancia de que la historia de la ciudad también está escrita en femenino.