«Mientras no tengamos estación nueva no hay nada que celebrar»

Un ciclista observa los trabajos de desescombro tras la demolición del antiguo viaducto ferroviario de Loiola. Vídeo: Derribo del viaducto. /
Un ciclista observa los trabajos de desescombro tras la demolición del antiguo viaducto ferroviario de Loiola. Vídeo: Derribo del viaducto.

Los vecinos de Loiola asisten al derribo del viejo viaducto del Topo con una sensación agridulce porque «esto ya debería estar hecho»

JORGE F. MENDIOLA

El avance de las obras en Loiola no impresiona a los vecinos. Cansados de pelear durante años por la reanudación de los trabajos de construcción de la nueva estación de Euskotren -paralizados desde 2013-, han asistido con una sensación agridulce a la demolición del viejo viaducto ferroviario. Esa mitad de la doble trinchera que dividía el barrio ya es historia, pero su desaparición no parece motivo suficiente para que en este rincón de la ciudad pongan el champán a enfriar.

es el año

previsto para la inauguración de la nueva estación de Euskotren de Loiola. Tras la demolición de la vieja plataforma del Topo, a partir de enero se iniciará la fase de construcción tanto del apeadero como del viaducto definitivo, que será más liviano y permeable.

«En Loiola no hay nada que celebrar mientras no veamos la estación terminada», advierte Igor Alonso, miembro de Urumea Ibaia. Esta asociación ha liderado el movimiento vecinal para exigir al Gobierno Vasco que reiniciase la obra, lucha que les ha dejado una «espina clavada» porque «esto ya debería estar hecho». Considera el derribo de la plataforma vieja «una cosa de justicia» y, aunque admite que «sí nos alegramos porque la estación se va a terminar», insiste en que el proceso «tendría que haber finalizado mucho antes».

La eliminación del viaducto ha requerido de dos noches completas -con sus madrugadas- y el corte total al tráfico rodado y peatonal de la Travesía de Loiola. Han sido horas de ruidos y molestias que los residentes han capeado con la mejor cara posible. «Algunos vecinos nos han comentado que se escuchaban golpes, pero tratándose de unas obras que hemos pedido a gritos entendemos que es un mal menor. En cualquier caso, no hemos recibido grandes quejas», argumenta Alonso.

Según explicaron desde Euskal Trenbide Sarea (ETS), la razón del corte de esta arteria que conecta Loiola con Amara y Martutene hay que buscarla en la imposibilidad de desviar por calles alternativas las líneas de Dbus y Lurraldebus que circulan por este punto.

Una vez reducida la plataforma a escombros, los siguientes pasos consistirán en demoler la antigua estación del Topo y, ya a la vuelta de Navidades, entrar de lleno en la fase de construcción, tanto del nuevo viaducto como del futuro apeadero de Euskotren. Con un diseño más liviano, la nueva plataforma que discurrirá a lo largo de la calle Urbía tendrá menos puntos de apoyo, de modo que se favorecerá la permeabilidad del entorno y la recuperación de 10.000 metros cuadrados de espacio para disfrute del barrio.

Si las previsiones de cumplen, los trenes circularán por la renovada vía en primavera de 2017, algo que los loiolatarras no creerán hasta que los vean con sus propios ojos. «Ahora es cuando empieza lo gordo. De momento, lo que son los plazos administrativos, van adelante. El problema era conformar la UTE para ejecutar las obras y se ha conseguido. El proceso marcha según los plazos previstos, de los que nos informaron. Porque para bien o para mal, las cosas se han dicho. De eso no nos podemos quejar», cuenta Alonso.

Cuando entre en servicio la estación, ETS procederá al desmontaje del viaducto provisional que se levantó para que circulasen los trenes durante las obras. También corresponde al ente público la urbanización de la zona con áreas de descanso, una cancha multideporte y juegos infantiles, según se acordó con el Ayuntamiento.

Proyecto de boulevarización

La asociación de vecinos Urumea Ibaia ha celebrado en fechas recientes una asamblea para exponer al barrio la situación actual de los proyectos estratégicos para Loiola, como la boulevarización de la travesía. Asistieron cerca de cien personas, que pudieron conocer de primera mano en qué punto se halla esta intervención. «A lo largo del tiempo nos han presentado diferentes proyectos. El primero nos parecía adecuado, pero no salió adelante porque no había suficiente demanda para el aparcamiento subterráneo que se pretendía. El anterior equipo gobierno planteó una solución provisional, entre comillas, para la zona, pero ya sabemos que en Loiola lo que es provisional se suele quedar para toda la vida. Y por lo que nos comunicó el gobierno actual en una reunión con los concejales Duñike Agirrezabalaga y Enrique Ramos, se apuesta por hacer parte del proyecto, en concreto, la rotonda frente al cuartel. El resto de la operación se decidiría con los vecinos en un proceso participativo a lo largo de 2016. Nos parece correcto si se hace lo que quiere el barrio, pero no nos vamos a conformar con cualquier chapuza», subraya Alonso.

Hay otros problemas que reclaman la atención del Ayuntamiento, tales como la falta de plazas de aparcamiento -al igual que sucede en muchas zonas de la ciudad- o los déficits de accesibilidad e iluminación. Desde Urumea Ibaia se pidió a los vecinos colaboración con las labores que desempeña la asociación, avisando de incidencias y enviando fotografías que ilustren las quejas del barrio.

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