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Dos tripulaciones rehechas con todos los honores

Dos tripulaciones rehechas con todos los honores
ARIZMENDI

Hibaika y San Juan bogarán junto a Orio y Arraun tras hacer frente a la disolución de sus respectivas plantillas en un tiempo récord

Oskar Ortiz de Guinea
OSKAR ORTIZ DE GUINEASAN SEBASTIÁN.

Hibaika y San Juan aún no han vuelto por sus fueros, a mirar de cara a la Bandera de La Concha, pero han regresado con todos los honores al haberse colado en la tanda de las mejores que compartirán el domingo junto a las dos favoritas, Orio -sobre todo- y Arraun Lagunak. Este logro no sería tan reseñable si no fuera porque lo han hecho tras tener que rehacer sus plantillas de arriba a abajo.

Primero le tocó a la Madalen, la pasada temporada, cuando debió hacer frente a la retirada de toda su tripulación titular, salvo dos remeras: Eli Pescador y Amaya Gezala. Sin capacidad económica para fichar, el club errenteriarra tiró de lo que había en casa. Que no era malo, solo que muy joven. Aquel equipo dirigido por Gorka Barbado fue segundo en la Liga ETE y acabó quinto en la Bandera de La Concha.

Ahora bajo la dirección de la propia Gezala, ese mismo plantel más la recuperación de Nerea Orena fue tercero en la primera jornada, a 10.70 segundos. «El reto era entrar en la tanda de honor, pero no esperábamos estar tan cerca de los dos mejores equipos de la Liga Euskotren», confiesa la hondarribiarra.

Gezala debuta como entrenadora tras haber bogado en la mejor Madalen de la historia, segunda en cuatro ediciones de La Concha: 2013, 2015, 2016 y 2017, la primera tras Zumaia y las tres siguientes tras San Juan. En 2014 fue tercera tras la Batelerak y la Telmo Deun.

En Pasai Donibane el cambio de ciclo resultó más traumático. Hace menos de un año se desmanteló el equipo pentacampeón. Se quedaron sin una sola remera en la plantilla para este curso. El club dio la alternativa a la generación que venía despuntando en juveniles pero debió renunciar a la Liga Euskotren. Para completar su plantilla, llegó a un acuerdo con Orio, que cedió a siete jóvenes que difícilmente iban a tener cabida este año en la Txiki.

Ganaban así las dos entidades: una tenía trainera y la otra lograba que sus remeras del futuro se forjaran este verano en las tostas de una embarcación dirigida por otra mujer, Guruzne Azpiroz, antigua batelera. Junto a ella trabaja Irati Salazar. «Cuando llegué, pensaba que seguiría alguna de las remeras que estaban», confiesa. No fue así, pero se ha sentido «arropada» en la reconstrucción del equipo. «Irati siempre ha estado ahí y, las últimas semanas, también Juan Mari Etxabe».

Hace prácticamente un mes, cuando la Batelerak era séptima en la Liga ETE, nadie hubiera apostado un euro por que se colaría en la tanda de honor. Ya solo la clasificatoria parecía más que complicada, aunque «teníamos una pequeña esperanza». Su progresión estas «cuatro semanas» ha sido tan «espectacular» que acabó con el «subidón» del último domingo al verse cuartas, a solo 13 segundos de Orio y por delante de Hondarribia y Donostiarra.

Azpiroz recalca que su equipo «mejora un montón cada semana». Las remeras aguiluchas, seis de ellas juveniles, se incorporaron a finales de junio, cuando acabó la campaña de banco móvil. Hasta entonces solo se entrenaban un día a la semana en Pasai Donibane, adonde las traslada cada tarde en una furgoneta desde Orio el exremero Ibon Urbieta.

La entrenadora destaca la «calidad» de sus remeras y la «tranquilidad» con la que afrontan cada reto. «En la clasificatoria sí se pusieron algo nerviosas y no nos sobró, pero el domingo remaron mucho. Aguantaron en la ubera de Arraun».

Su objetivo el domingo es el mismo que Hibaika: «Darlo todo para lograr el mejor puesto posible. Intentaremos ir sin complejos, aun sabiendo la fortaleza de Orio y Arraun y que por detrás también tenemos equipos muy fuertes», advierte Gezala. «Las diferencias de tiempos se han reducido respecto a 2018».

La hondarribiarra tiene en mente el play-off de ascenso a la Liga Euskotren la próxima semana, pero «La Concha es especial. Esta experiencia viene muy bien a un equipo joven como el nuestro, y queremos volver a dar un buen nivel. Sería importante para el play-off».

Amaya Gezala resalta el «ambiente», la «ilusión» y la «buena» predisposición de su tripulación para el trabajo, algo en lo que coincide Guruzne Azpiroz. «Otros años esta semana estábamos pensando en pelear la bandera con San Juan. Pero también motiva mucho ver crecer a un equipo con el que el año pasado empezamos de cero», añade.

Ambas reconocen que en algún momento -cada vez menos- sus botes pueden adolecer de falta «madurez», algo que se forja en regatas como la tanda de honor donostiarra, adonde han vuelto dos clásicos.