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De Orio a China tras colgar el remo

Unai Lizarralde posa en las instalaciones del CRO Orio./JOSÉ MARI LÓPEZ
Unai Lizarralde posa en las instalaciones del CRO Orio. / JOSÉ MARI LÓPEZ

Tras todo el invierno y la primavera entrenando, Unai Lizarralde ha dejado la San Nikolas de Orio justo cuando el trabajo oscuro suele cobrar una mayor visibilidad

Oskar Ortiz de Guinea
OSKAR ORTIZ DE GUINEAORIO.

¿Se imagina estar siete meses y medio preparando únas oposiciones y cuando llega el día del examen decide que no va a presentarse? Algo así ha hecho Unai Lizarralde (Orio, 1993) con el remo. El mismo día que la Liga Eusko Label comenzó en Bilbao, el oriotarra se proclamó campeón estatal con el ocho 'aguilucho' en Banyoles y regresó de Girona con el oro al cuello pero también con la etiqueta de exremero. ¿Pero qué puede llevar a un joven de 25 años a dejar el deporte que ha mamado desde niño justo cuando los frutos de una larga pretemporada se supone que podrían resultar más visibles?

Probablemente, Hondarribia, Orio y Pasai Donibane sean las tres localidades guipuzcoanas donde es más habitual que un joven acabe en la puerta del club de remo sin haber salido rebotado de otro deporte. Lizarralde es de estos. «De pequeño anduve algo en bici, pero a los 12 años me apunté a remo. En fútbol tampoco era muy hábil», concede.

Tras pasar por todas las categorías inferiores, en 2016 cumplió «la ilusión» de estrenarse en la primera trainera. Debutó en la ACT en la primera regata, en Sevilla, con Joxean Olaskoaga como entrenador. Y en 2017, ya con Jon Salsamendi, «disfrutamos mucho ese año. Hubo mucho sentimiento en la trainera». Sin embargo, ha puesto fin a todo esto para apostar por un futuro como ingeniero. «Desde que empiezas sabes que del remo no vas a vivir».

«Desde que comienzas sabes que del remo no vas a vivir, pero es un deporte dado a dejarlo y volver»

Lizarralde explica que «en febrero cambié de trabajo. Siempre he tenido ganas de viajar y vivir la experiencia de trabajar fuera, lo que me animó a cambiar de trabajo. Desde el primer instante le comenté a Jon (Salsamendi) que llegaría el día que debería dejar el remo», y ha llegado justo cuando arrancaba el estío.

Su primer viaje no le dejará indiferente: a Hohhot, capital de la región autónoma de Mongolia Interior, en China. Más de dos millones y medio de personas viven en la 'ciudad azul', traducción de su nombre mongol. En principio iba a partir el 25 de junio, pero la 'aventura' se ha ido posponiendo y todo apunta a que no volará hasta septiembre. «Pero como no lo he sabido hasta hace nada, ya había decidido no remar en verano. En agosto iré de vacaciones a California, me hace ilusión conocer Yosemite. Sin duda, mi verano es distinto al que puede hacer un remero». Entre otras cosas, aprovecha para andar en bicicleta.

«Cuando cambié de trabajo hablé con Jon y le comenté que algún día, dentro de seis meses o un año, me tocaría viajar. Son viajes de una semana o puede que más. Pero hasta que llegase ese momento, iba a seguir entrenando a tope». Pronto tuvo una fecha de caducidad para su trayectoria arraunlari: junio. «El corazón me pedía dejar la trainera. No podía entrenar al 100% sabiendo que en verano no estaría. Y como siempre he apostado por el banco móvil, decidimos centrarnos en ello».

Entonces, ni contaban con colgarse recuperar el título estatal de ochos tras once años sin lograrlo. «Coincidía que (Miguel Ángel) Millares solo hacía móvil, así que los dos nos motivábamos para entrenar. Juntos ganamos el Campeonato de Euskadi de doble, además de los títulos de Gipuzkoa y Euskadi con el ocho.

«En mayo, en la regata internacional con el joven Jon Lizarralde en el equipo nos fue bien, y decidimos preparar el Campeonato de España. El resto de compañeros también se volcó: los cuatro de la trainera, Josu Ostolaza, Odei Arrizabalaga, Imanol Garmendia y Martxel Aldai; Jon Carazo, que está con la selección, y llamamos a Julien Montet para completar el ocho, con Ugaitz Mendizabal de timonel.

En un club que, como Hondarribia, vive tanto el banco móvil, Lizarralde se va por la puerta grande pero consciente de que su vuelo como 'aguilucho' podía haber ganado altura. «Lo más alto es ganar La Concha. El año pasado lo hicimos, pero fui suplente. Por un cambio de última hora no remé la clasificatoria. Habría sido bonito. Pero el domingo en la trainera iba Xabier Arregi 'Arratola', que es de la cuadrilla y me alegré como si hubiera remado yo».

Urdaibai y Hondarribia

Sigue la actualidad arraunlari, con «pena» por los puntos perdidos por Orio en las primeras regatas, que han descolgado a su equipo de la pugna por la corona ACT. «Urdaibai está muy fuerte y Hondarribia nunca falla», subraya. En un verano con varios botes «a gran nivel», confía en «celebrar las banderas» de la San Nikolas «como aficionado. Quién sabe si algún día volveré. En el remo se da mucho eso de dejarlo y volver».

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