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Las centésimas son moradas en Bueu

Las centésimas son moradas en Bueu
EFE

Santurtzi remonta a Hondarribia en los últimos metros por ocho décimas y San Pedro bate a Astillero por media

Oskar Ortiz de Guinea
OSKAR ORTIZ DE GUINEA

Las dos regatas que se disputaban en Bueu se decidieron por menos de un segundo. Y en ambas, vencieron las traineras moradas: Santurtzi remontó a Hondarribia por 86 centésimas para conquistar su tercera bandera del verano, y San Pedro contuvo la txanpa final de Astillero para tomar aire antes del asalto final este mediodía (12.00 horas, ETB1) en la Bandeira Concello de Boiro. Fue por solo seis centésimas, medio hipo. Pero la bocanada de oxígeno es enorme para aumentar su esperanza de vida al menos hasta los 14 años seguidos en la ACT. Solo hondarribiarras y Urdaibai acumulan más de forma consecutiva (17). Para ello, los de Mikel Arostegi deben librar la guillotina de mañana.

Las centésimas también influyeron en la pugna aún por la corona. Orio obtuvo su peor resultado del verano, un quinto puesto a 11.68 segundos que aun y todo mejora los registros más desfavorables de sus rivales. La San Nikolas se quedó a 76 centésimas de la sexta plaza de Urdaibai. También a un segundo de la cuarta que logró Donostiarra. Pese al quinto puesto, este domingo estará en la tanda de honor, dado que se ordenará según la clasificación general que encabeza con 12 puntos sobre Santurtzi y 13 sobre Hondarribia.

Temor infundado

La temida regata de Bueu no fue para tanto. De hecho, solo deparó doce segundos de diferencia entre las seis primeras embarcaciones, el sexteto más fuerte del verano. Tampoco hubo resultados insospechados. Ni siquiera el último puesto de Kaiku, que bogó con un ojo en la clasificatoria de la Bandera de La Concha de este jueves. Como casi todos.

La derrota de Hondarribia fue dolorosa. Cruel. Siempre duele perder una bandera. Pero más aún por un margen tan escaso y en los últimos metros, y tras haber mandado con cierta amplitud en la regata desde el ecuador del primer largo. Con varias caras nuevas en su tripulación respecto a sus últimas alineaciones, la Ama Guadalupekoa no pudo obtener una nueva réplica de su regata perfecta. La emborronó Santurtzi.

Los santurtziarras remataron un esfuerzo de menos a más. Si en los dos primeros largos Hondarribia marcó los mejores parciales, los dos últimos fueron para los entrenados por Iker Zabala, que se quedó sin embarcar. Curiosamente, el bermeotarra no ha bogado en ninguna de las tres victorias de su embarcación, en Lekeitio, en Sestao y este sábado -sí lo hizo en el Campeonato de España-. Once hombres han repetido en las tres, incluido Juan Mari Lujanbio en la popa.

Una hora antes de la regata, la ría de Pontevedra era un embalse. No se movían ni los peces. Sin embargo, un activo viento del noroeste agitó algo el campo de regateo, generando unas olas que tuvieron su incidencia en los largos de ida. Hondarribia aprovechó la segunda mitad de la primera recta para sacar una trainera que duplicó nada más virar, cuando Santurtzi se retrasó diez segundos. Se iba mejor por la calle uno, que perdía fuelle en el último tramo de los largos pares, como les pasó a San Pedro con Astillero y a Urdaibai con Donostiarra, en este caso para apuntillar a Ondarroa.

En la tercera ciaboga, la Ama Guadalupekoa viró con cinco segundos sobre Santurtzi, seis sobre Zierbena y nueve sobre Orio. Nada hacía pensar en la voltereta de la Sotera, que liberó amarras en el último tramo, dejándose ir a babor merced al viento que entraba de amura por estribor, margen que no tuvo la Ama Guadalupekoa, atada en la calle uno.

San Pedro lo da «todo»

En la primera tanda se impuso Lekittarra pero triunfó San Pedro. «Lo hemos dado todo», confirmó su técnico y remero, Mikel Arostegi. Por la calle uno, la Libia salió «a romper». Como en Zarautz. Esta vez Astillero devolvió el golpe por el otro extremo. Los morados llegaron a tener tres segundos de renta en el segundo largo, con Lekittarra en medio, pero los cántabros llegaron a la par a la ciaboga.

A partir de ahí, el duelo fue de alto voltaje. San Pedro siempre fue una, dos o tres tostas por delante. A falta de 150 metros aún eran tres, reducidas a una pestaña en la meta. Un tubular en el argot ciclista. Este domingo resta la última etapa. A los morados les vale con acabar un puesto tras Astillero. Que la taquicardia de merezca la pena.