Remo

Una resaca entre los errores y la suspicacia

La Torrekua II de Donostiarra toma en Castro Urdiales la ciaboga exterior. / JUANJO SANTAMARÍA
La Torrekua II de Donostiarra toma en Castro Urdiales la ciaboga exterior. / JUANJO SANTAMARÍA

La regata de Castro Urdiales vivió diferentes fallos, como la propia aplicación del reglamento | El Código de Regatas ACT prevé un límite de media hora para optar por la disputa de una crono, y pasó más de una hora

Oskar Ortiz de Guinea
OSKAR ORTIZ DE GUINEASAN SEBASTIÁN.

«Si en lugar de haber sido en una regata privada de la ACT, hubiera sido la que nos toca organizar como club y cometemos la mitad de los errores que se sucedieron en Castro Urdiales, o la décima parte, nos caen los 3.000 euros de multa como está mandado».

Es el lamento del presidente de un club de la ACT al día siguiente de la concatenación de fallos que hicieron que la Bandera Caixabank se disputara contrarreloj con más de una hora de retraso y distintos cruces de declaraciones. «Alguien no hizo bien su trabajo», concluye.

De entrada, no se aplicó el propio reglamento de la ACT. Al ser una regata privada y patrocinada por uno de los dos 'main sponsors' -patrocinadores principales- de la asociación, hasta cierto punto es comprensible que se quisiera salvar la prueba bajo el habitual formato en línea, siempre más atractivo que la crono.

Pero además del fallo en el balizaje, clubes y deportistas criticaron la tardanza en la toma de decisiones y la variación de las mismas según transcurrían los minutos. Todo habría sido menos grave si se hubiera respetado el Código de Regatas ACT.

En concreto, su artículo 32. Recoge que si el Comité Técnico detecta unas «circunstancias subsanables que comprometen la equidad de las condiciones para el regateo» -tal como era el caso dado el desplazamiento de la baliza dos de tierra o la invasión de la calle uno por parte de los toblerones publicitarios- «reclamará su corrección a la organización». Esta tendrá «un plazo de 30 minutos, computados a partir de la hora del comienzo de la regata» para subsanar el problema. Transcurrido esa media hora, la regata «se podrá disputar en tres tandas de cuatro o en dos de seis tripulaciones por el sistema de contrarreloj». Deja abierta la opción de hacerlo en una calle o dos. Si no hubiera modo de garantizar la equidad de un andén, «se podrá suspender la regata». Las traineras femeninas arrancaron con 55 minutos de retraso. No se respetó este artículo del reglamento ACT.

Suspicacias sobre la crono

Tras ganar la bandera, Juan Zunzunegui, entrenador de Zierbena, señaló a «algunos, sobre todos los de las calles tres y cuatro», de que «no querían que se celebrase en línea» al entender que «podían perder muchos puntos». Argumentó que «no se entiende que las embarcaciones no se pudieran alinear por allí y luego la contrarreloj se disputa por ahí y todas las traineras son capaces de estar alineadas para salir de minuto en minuto». A su juicio, fue «un intento de robo que no ha salido bien».

Por alusiones, hay que preguntar a su amigo Jon Salsamendi, técnico de Orio, el equipo líder de la Liga Eusko Label, que debía bogar por la referida calle cuatro. «Intento de robo, ninguno -adelanta-. Una contrarreloj es la manera más justa de no robar nada a nadie». Admite que «con aquel viento del noroeste, la calle cuatro era la menos apetecible. Pero con ese viento y esa calle he ganado un Campeonato de España».

Se temió lo que pasó cuando «a las 10.35» se asomó al malecón y vio «las balizas exteriores sin los rulos publicitarios, los toblerones y los semáforos sin poner...», cuando según el reglamento el campo debe estar montado dos horas antes del inicio de la regata (11.40). «Desde que nos acostamos la víspera, todo nuestro protocolo está medido para rendir a la hora de la regata, y lo hicimos con más de una hora de retraso».

Cuando salieron a calentar, «nos dijeron que la regata iba a ser en línea. Luego nos dijeron que sería contrarreloj», una medida defendida, entre otros, por Orio. «El reglamenteo da un plazo de media hora para decidir el formato», apunta el oriotarra, que recordó a su delegado la opción de la contrarreloj «si la pista no está lista en tiempo y forma, como era el caso». Y «eso», a su juicio, «no es robar a nadie».