Remo | Liga ACT

Las paladas de Egiazu valen por dos

Los hermanos Beñat y Gorka Egiazu, debutante en la ACT, posan antes del entrenamiento de ayer en Hondarribia./FERNANDO DE LA HERA
Los hermanos Beñat y Gorka Egiazu, debutante en la ACT, posan antes del entrenamiento de ayer en Hondarribia. / FERNANDO DE LA HERA

Los mellizos Gorka y Beñat coincidieron por primera vez en la ACT a bordo de la Ama Guadalupekoa en el debut del primero el domingo en Bilbao

Oskar Ortiz de Guinea
OSKAR ORTIZ DE GUINEA

Ante la coincidiencia de apellido, es necesario contrastar que Beñat y Gorka Egiazu son hermanos, porque el parecido entre ambos no da excesivas pistas. La fecha de nacimiento de su ficha, 21 de marzo de 1994, contribuye a la duda. Quizá porque el primero es diez centímetros más alto y, sobre todo, porque debutó en la Ama Guadalupekoa en 2014, cuatro años antes que su hermano, que se estrenó el domingo en Bilbao, todo parecía apuntar a que Beñat era mayor que Gorka. «¡Qué va! Somos mellizos, aunque es verdad que mucha gente se sorprende cuando se entera de que somos hermanos», señalan.

Son conscientes de que no son dos gotas de agua, pero sí están conectados por el cordón umbilical. El domingo, en la Bandera de Bilbao, Gorka se estrenó en la ACT tras subir esta temporada a la primera trainera de Hondarribia. «Estaba como un flan», recuerda. Beñat sintió ese punto de inquietud comprensible cuando un hermano se enfrenta a algo desconocido. «Él estaba en la proa -espalda de babor- y yo, de dos de babor, por lo que no le veía. Pero quieras o no te vas acordando de qué puede estar pensando ahí detrás, de si llegará bien al último largo... A mí también me tocó debutar». Lo hizo hace cuatro años en Sanxenxo (Pontevedra), donde Hondarribia fue tercera tras Urdaibai y Orio.

Antes de embarcarse, le trasladó su experiencia a Gorka. «Es más fácil decirlo, pero traté de aportarle calma. Que se abstrajera del bullicio de la gente, de la megafonía, y se centrara en los 20 minutos de la regata». «Él ejerce de hermano mayor», ríe el debutante, que no olvida el trance: «Es verdad que ya había remado varias contrarrelojes, que también lo había hecho en Bilbao y que en la pretemporada había disputado regatas con el primer equipo, pero debutar en la ACT es especial. Sabes que no puedes fallar una palada, algo que en la trainera B tiene menor trascendencia porque el objetivo es más formarte que ganar una Liga. En la regata ya te centras en darlo todo».

Desde los doce años

No son ni mucho menos los primeros hermanos en la Ama Guadalupekoa. Los más recientes eran Gorka e Iñigo Vertiz, Asier y Gorka Puertas y Osertz y Manex Aldai, que eran los últimos. Los Egiazu hicieron sus pinitos con el balón, con algo de mayor seriedad Beñat, que jugó en el Hondarribia. «No era muy hábil», sonríe. Y como la sede de Hondarribia AE «estaba cerca de casa, comenzamos a remar» con doce años. Era la temporada 2006-2007. Habituales del móvil, en la siguiente hicieron su única incursión en banco fijo antes de llegar a la trainera siendo sénior. Integraron el batel subcampeón de España juvenil en 2008.

«En Bilbao traté de que Gorka se abstrajera del bullicio y se centrara en los 20 minutos de regata» Beñat Egiazu

Siguieron juntos hasta la edad sénior, en la que dieron el salto a la segunda trainera en 2013. Un año después, Beñat subió a la primera plantilla y Gorka siguió en la B en una trayectoria más intermitente. «En 2015 solo hice móvil con el ocho, en 2016 remé en la ARC-1 y el año pasado me fui de Erasmus a Polonia» para estudiar un curso de Empresariales, carrera que ya ha finalizado y se encuentra trabajando.

Beñat cursa un doble grado de Magisterio y Educación Física, y aprovecha las vacaciones veraniegas para trabajar en la empresa de su compañero Gonzalo Carrión, el proel. «En los estudios, Gorka siempre ha sido mejor que yo. Es más organizado y más trabajador», considera Beñat. Su hermano acata, pero agrega que el otro «es más ordenado en casa. Entras en su habitación, y está de foto de revista de decoración».

Son así, «complementarios pero diferentes. En lo que uno es bueno, el otro, no». También les distingue el físico -Beñat mide 1,87 metros y pesa 81 kilos, por 1,77 y 71 de Gorka-. El primero suele ocupar una tosta en el centro de la embarcación y el segundo ha alternado posiciones de ankeko o espalda. «Beñat posee unas magníficas cualidades para el remo. Yo he tenido que trabajar más para llegar arriba, con un proceso más natural, con varios años en la B. Lo de Beñat es innato. De juveniles fuimos a la selección y él ya hizo la mejor prueba de ergómetro. Yo era más normal y él siempre ha sido 'top'».

Además de compartir el hogar familiar, coinciden en la cuadrilla y en la trainera. «Hemos estado toda la vida juntos, pasando las mismas experiencias en la misma etapa». El curso de Beñat en Polonia, en Vroclaw, les separó por primera vez. «Tuvimos que hacernos más independientes. Se hacía raro no tener a tu hermano al lado».

«Había remado en Bilbao y también en contrarrelojes pero estaba como un flan; no podía fallar una palada» Gorka egiazu

Tras los entrenamientos, Gorka sigue sintiendo la 'responsabilidad' del hermano mayor. «Me pregunta cómo estoy. Se preocupa. Nos hace ilusión remar juntos. El siguiente sueño es ganar juntos una bandera». La acariciaron en Bilbao, pero «Urdaibai acabó mejor. El segundo puesto es un buen inicio».

Esta temporada Gorka se ha ganado la confianza de Mikel Orbañanos, aunque es consciente de que le tocará descansar por las rotaciones. «No esperaba remar la primera regata». Lo intuyó durante la semana y el técnico se lo confirmó el viernes. «Le ha costado más que a mí -indica Beñat-, en parte porque también ha hecho otras cosas y no ha tenido tanta continuidad».

Una vez juntos, la Ama Guadalupekoa disfruta de las paladas de ambos. Egiazu por partida doble.

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