«Hemos sufrido mucho y toca alargar las fiestas»

«Hemos sufrido mucho y toca alargar las fiestas»

Los remeros de la Ama Guadalupekoa destacan la dura pelea con Zierbena, emocionados y con ganas de recuperar el Alarde perdido

BORJA OLAZABALSAN SEBASTIÁN

La rampa del muelle era una amalgama de colores y emociones en los minutos posteriores a la segunda jornada de la Bandera de La Concha. El rosa de San Juan o el morado de San Pedro tuvieron su momento, pero los que se quedaron hasta que las luces de la discoteca se encendieron fueron los que llevaban el verde de Hondarribia. Los remeros de la Ama Guadalupekoa no pudieron disfrutar el sábado del día grande de las fiestas de Hondarribia, el día del Alarde, pero tras conseguir el trapo más preciado del Cantábrico, la fiesta fue un no parar.

El patrón, Ioseba Amunarriz, fue el encargado de ondear la bandera en primer lugar. Lo hizo con énfasis tras una dura regata. «Sabíamos que iba a ser una pelea muy ajustada, que se iba a resolver por pocos segundos. Ha sido una regata de mucha cabeza. A falta de un minuto hemos cogido una ola y ahí ha estado la bandera, hemos ido ciegos con ella hasta que hemos entrado».

Analítico fue también el entrenador de Hondarribia, Mikel Orbañanos, que destacó que «hemos sabido mantener la cabeza fría y eso ha sido clave para ganar. Hemos hecho muy buenas regatas en La Concha en los últimos años, pero en el deporte no es fácil ganar, así que la felicidad es grande».

Y también explicó con pausa lo sucedido, aunque intentando contener su emoción, uno de los veteranos de la Ama Guadalupekoa, el proel Gonzalo Carrión. «No sé ni cómo explicarte. Está siendo muy bonito. Hemos estado luchando los cinco últimos años por la bandera y al final lo hemos conseguido en una regata en la que sabíamos que nadie iba a gozar de grandes ventajas».

Dura y de poco disfrute

Hay veces en las que los remeros dicen que han disfrutado remando, pero otras, como ayer, en las que toca «ir a cincel», como dijo Iñigo Vertiz. El irundarra destacó que «ha sido una regata de infarto, un cara a cara que no se ha decidido hasta el final. Nos hemos subido en la última ola y ahí he dicho, no podemos perder. Solo pensaba en que llegaran los barcos de meta».

También habló de la dureza otro arraunlari de mil batallas como Agoitz Irazoki. «Ha sido más duro de lo que pensábamos porque Zierbena nos lo ha puesto muy difícil. La diferencia que hay entre estar en el cielo o en el barro es de menos de un segundo y de ahí que estemos tan emocionados».

Emocionado estaba también un Beñat Egiazu: «Mis lágrimas aquí siempre eran de tristeza, ya era hora de que fueran de alegría. Me da pena por gente como Asier Puertas, Osertz Alday o Gari Uranga, que ya no reman con nosotros pero son remeros con los que hemos disfrutado y aprendido muchísimo. En la regata hemos sufrido un montón, hacia fuera no hemos ido tan bien como pensábamos, casi al final he visto cómo Zierbena cogía una ola y he pensado que se nos escapaba otra vez, pero hemos sacado la casta hondarribiarra para ganar».

Del sufrimiento a la fiesta

Iñigo Sagarzazu repartió abrazos mientras contaba que «estamos contentísimos. Hemos sufrido mucho porque hemos tenido un rival muy potente, pero esta generación se merecía una Concha. Ahora toca disfrutar y vamos a alargar el Alarde y todo lo que haga falta».

Otro joven remero como Galder Ezponda dejó claro que «sabe a gloria. Esta bandera es el gran objetivo de todos los que remamos y ha sido durísimo. Las referencias que teníamos eran que todo el rato íbamos a la par y al llegar ni sabíamos que habíamos ganado. Con esta victoria nos podemos permitir celebrar ahora en dos días todo lo que nos hemos perdido en fiestas».

Que ayer tras ganar tocaba fiesta lo sabía todo el mundo. Al igual que sus compañeros, Egiazu confesó que «ahora, todo lo que nos dejen. Ya empezamos a tener la voz tocada, así que no quiero ni pensar cómo vamos a acabar».

No importa como acabaron ayer. O si aun no han acabado. Han ganado La Concha. Se lo merecen.

Bandera de La Concha

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