Bandera de la Concha

La resaca más feliz del año

De izquierda a derecha, María Mendizabal, Ane Arbillaga, Ane Pescador, Oihana Cereijo, Josune Ugarte, Ioana Alijostes, Laura Goldarazena, Beñat Egiazu, Iker Marizkurrena, Alex Udabe, Jon Lizarralde, Ioseba Amunarriz y Mikel Orbañanos, ayer en la terraza superior al Aquarium./SARA SANTOS
De izquierda a derecha, María Mendizabal, Ane Arbillaga, Ane Pescador, Oihana Cereijo, Josune Ugarte, Ioana Alijostes, Laura Goldarazena, Beñat Egiazu, Iker Marizkurrena, Alex Udabe, Jon Lizarralde, Ioseba Amunarriz y Mikel Orbañanos, ayer en la terraza superior al Aquarium. / SARA SANTOS

Las tripulaciones de Hondarribia y San Juan narran sus sensaciones en el día después de ganar La Concha

Oskar Ortiz de Guinea
OSKAR ORTIZ DE GUINEASAN SEBASTIÁN.

«Me ha dado tiempo de descansar un poco en casa, darme una ducha y salir hacia aquí». Ese «descansar un poco» es subjetivo, según lo que cada tripulante de las dos traineras campeonas de la Bandera de La Concha -las mujeres de San Juan y los hombres Hondarribia- decidiera estirar la noche del domingo... o la madrugada de ayer. Veinticuatro horas después del éxtasis en la rampa del muelle donostiarra, la terraza sobre el Aquarium aparecía ayer despejada pero dominada de nuevo por el verde y el rosa. Ojeras rebeldes, carrasperas sintomáticas, alguna garganta en coma que casi da pie a la mímica y, por supuesto, una media sonrisa permanente se hacía hueco en unos cuerpos «destrozados». Eran los síntomas de la resaca más feliz del año.

«Date cuenta que llevábamos toda la temporada sin salir de fiesta, y el domingo fue un día muy largo», explica Josune Ugarte. «Para las siete y media de la mañana ya estaba levantada. Luego llegaron la regata, el subidón al conseguir por quinta vez la bandera, la comida y el recibimiento en el pueblo, que cada una alargó lo que quiso», añade la sanjuandarra, una de las bateleras que acuden a la cita promovida por Adegi para premiar a la mejor trainera guipuzcoana en cada una de las dos regatas de la Bandera de La Concha.

La otra, obviamente, es Hondarribia, que no debió hacer mucho esfuerzo para festejar su tercera bandera de este siglo, pues la localidad está en fiestas. «Los días más fuertes son los pares, el 6, el 8 y el 10, así que el domingo 9 es un día en el que no se sale tanto, pero los remeros lo celebramos como merecía», desvela Iker Marizkurrena.

Las frases

Ane Pescador, remera de San Juan
«La primera es la primera, pero esta Concha ha sido especial por la ilusión que suponía ganar la quinta»
Iker Marizkurren, remero de Hondarribia
«Al dar la última palada vi a Zierbena a la par y pensé que habíamos perdido; confirmarlo se hizo eterno»
Alex Udabe, remero de Hondarribia
«Es injusto valorar a un remero por sus Conchas; ¿cuántos no ganaron una y fueron buenísimos?»
María Mendizabal, remera de San Juan
«Tenemos el ambiente, la ambición y el potencial para seguir unidas, pero es momento de descansar»

La primera Concha...

El de Sunbilla es uno de los dos navarros de la plantilla hondarribiarra, que también tiene al lesakarra Agoitz Irazoki. La del domingo fue su primera Concha. «En la de 2013, yo aún estaba en el segundo equipo y subí al primero en 2014», como Iñigo Sagarzazu y Beñat Egiazu, que también se estrenaron ondeando la bandera. «Hasta ahora nos había tocado perder habiendo estado cerca del triunfo. Ganar fue un subidón», asegura antes de subrayar una paradoja: «La Concha es la regata en la que estás pensando desde que empiezas a entrenar en noviembre, pero a veces parece que solo importa cuántas veces la has ganado».

Alex Udabe se integró a Hondarribia en 2015, tras haberse hecho remero en San Pedro y bogar un año en Kaiku (2011) -cuando la Bizkaitarra se coronó en la Liga ACT y acabó tras Urdaibai en la bahía-, y coincide con Marizkurrena en la enorme dimensión que tiene la regata donostiarra. «Cuando alguien sabe que eres remero, hay una pregunta matemática: '¿cuántas Conchas has ganado?'. Es una manera injusta de valorarte. ¿Cuántos buenísimos remeros se han retirado sin ganar ninguna? Da igual los campeonatos, las ligas o las banderas de Zarautz que hubieran logrado. No me gusta que lo que prevalezca sea el número de Conchas, pero es así».

Tres de los integrantes del plantel hondarribiarra han participado en las tres conchas verdes del siglo XXI -la anterior data de 1968-. Son Iñigo Vertiz, Gonzalo Carrión y Ioseba Amunarriz. El patrón sostiene que «todas saben igual, pero la del domingo nos dio la oportunidad de disfrutarla en el agua».

Aunque en las dos anteriores mediaron sendas impugnaciones por sendos toques de palas -de Orio con Pedreña en 2005 y de Hondarribia con Urdaibai en 2013, con descalificación de pedreñeros y bermeotarras-, el domingo también vivieron cierto suspense. «Cuántos minutos pasaron?, ¿cuatro, cinco?», se preguntaba ayer Marizkurrena. Seguramente, no tantos. «A mí se me hicieron eternos», recuerda el sunbildarra, que incluso llegó a pensar que «se nos había vuelto a escapar la bandera. Recuerdo que di la última palada y seguido miré a Zierbena. Vi la trainera a la par. Desde estribor, lo vi perdido; en babor, lo vieron mejor».

Sin embargo, nadie movió una ceja en la Ama Guadalupekoa. «Ioseba (Amunarriz) nos decía que había que esperar a conocer el resultado oficial, que hasta entonces no celebrásemos nada», apunta Beñat Egiazu. «Esa incertidumbre se hizo eterna».

Coincidió que Mikel Orbañanos había perdido el contacto telefónico con el vicepresidente, Koldo Díaz, que le había ido transmitiendo las referencias desde la zona de delegados. «Desde algunas embarcaciones nos fueron felicitando, pero faltaba la confirmación. Había que esperar hasta tenerlo claro. No podíamos permitirnos empezar a abrazarnos y que fuera un error», añade Amunarriz. «Nos daba esperanzas que tampoco oíamos que Zierbena celebrara nada», apostilla Udabe.

El final soñado llegó tras una regata inesperada. «Pensábamos que en el largo de ida nos podíamos adelantar algo, y estábamos preparados para sufrir a la vuelta. Pero se levantó aire, y en la regata nos encontramos una mar más sucia. El bote no navegaba como en el calentamiento. Botamos algo, y no disfrutamos», narra Egiazu. Unos y otros hacen hincapié en la ola que cogieron al llegar a la isla. «Fue clave». Tomaron tres segundos de ventaja, pero Zierbena llegó a adelantarse en la bahía con una ola. «Por suerte, a continuación nos llegó a nosotros».

El recibimiento fue apoteósico. Lo cuenta un usurbildarra. «Por la forma en que fue, tan igualada, la afición estaba eufórica. A veces pienso si somos pesados al recordarlo, pero ganar La Concha con diez canteranos no es nada habitual hoy en día. Tiene mucho mérito». Palabra de Udabe, uno de los cuatro no canteranos el domingo.

...y la quinta

Los faustos en San Juan fueron similares aunque la resaca, probablemente, resultó algo más dura a juzgar por lo que expresaban algunas miradas... «La primera vez siempre es la primera, pero igual esta ha sido aún más especial, por la ilusión que suponía conseguir la quinta», opina Ane Pescador. La errenterriarra es una de las tres que han recorrido la rampa entre una marea 'arroxa' los últimos cinco cursos, junto a Laura Goldarazena y Ane Hernández.

Pescador, que durante este tiempo ha visto cómo su hermana Eli se quedaba con la miel en los labios a bordo de la Madalen de Hibaika, sabe apreciar el costo de su gesta. «Seguramente le demos más valor con el paso de los años, pero por detrás hay mucho trabajo hasta llegar aquí».

María Mendizabal llegó incluso a vibrar más que hace un año, cuando contribuyó a su primera Concha en el agua. «Entonces, dado el temporal de la última jornada, la regata fue contrarreloj y llegamos a meta sin saber exactamente el resultado, porque Hibaika faltaba por llegar. Pero esta vez, al cruzar la meta ya sabíamos que éramos las vencedoras. Y ese momento no se olvida».

Según el cronómetro, la presente ha sido la vez que más claro ha estado el color del desenlace. «La emoción -subraya Ane Pescador- ha sido la misma que otros años, porque así lo hemos querido nosotras. En cada una de las dos jornadas nos concentramos mucho para hacer dos buenas regatas y no cometer ningún fallo. El domingo lo afrontamos como si partiésemos de cero, y lo celebramos como se merecía».

Mendizabal recuerda a las compañeras que se debieron conformar con animar desde tierra. «Llevo cuatro años en San Juan, pero los dos primeros años me tocó quedarme fuera», lo que permite abrir el debate de si para considerar una Concha en el palmarés de un remero o una remera se requiere haber remado o basta con militar en el equipo.

En el remo, se tiende a pensar que es necesario haber estado en la tosta al menos una de las dos jornadas. Ni bogar la clasificatoria parece contar. En cambio, ¿alguien cuestiona si el futbolista francés Adil Rami -ex del Valencia y Sevilla- se proclamó campeón en el pasado Mundial pese a no jugar un minuto en Rusia?

Mendizabal sostiene que «lo he celebrado los cuatro años. Se vive distinto en el agua, pero esta vez se han quedado fuera otras compañeras. En el equipo se cuida a las que se quedan fuera, porque cuando nos ha tocado a nosotras no es fácil».

Así, la donostiarra alaba «el buen ambiente» del bloque sanjuandarra. «Entre eso, el potencial del equipo y la ambición, tenemos los alicientes para seguir juntas en 2019, pero ahora es momento de descansar. Ya pensaremos después».

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