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La contracrónica

Unas veces ríes, otras te lamentas

Caer con las botas puestas y las camisetas en los rostros. Así se queda uno con un gol en la prolongación, algo que la Real había vivido a favor ante Celta, Athletic y Elche

Lunes, 1 de diciembre 2025, 01:00

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Empatas en el minuto 87 de partido un partido que ibas perdiendo 0-2. Y la mente empieza a centrifugar cosas a toda prisa. Los jugadores de la Real miran al público y ven a la gente haciendo el 'dale cavese', las miradas de los del Villarreal hacia abajo porque han sido remontados, la épica esperando por si hay un tercero –porque tiempo hay– para firmar un 3-2 histórico... Y ¡paf! Encajas en el minuto 93 y el castillo de naipes se viene abajo. Y el punto se escapa de las manos. Es inútil pensar ahora que con el empate había que poner el Amara-Hospitales y el autobús de Altza delante de Remiro para conservar un punto. No cabe duda de que la Real crece poco a poco. Tuvo arrestos, juego y ganas de remontar el partido. Habrá que recuperar estos tres puntos en Mendizorrotza.

  1. 1

    De bendito a maldito último minuto

Soler contra el Celta, Gorrotxategi ante el Athletic y Oyarzabal, de penalti, contra el Elche. A todo esto hay que añadir, Moleiro contra la Real. Tantas veces nos habíamos alegrado de goles en la prolongación de los partidos que cuando te toca en el otro lado, te comen los demonios. Un tiro imposible, el que metió el canario. Un tiro invisible para Remiro que solo ve el balón cuando está a punto de colarse en su portería. Un gol que venía avisado por otro. En una transición de los castellonenses, Oluwaseyi peleó con Aramburu, Remiro salió mal y el chut del delantero del Villarreal lo sacó Beñat Turrientes. Una acción que fue celebrada como un gol del beasaindarra. Y en la siguiente, llegó el puñal de Moleiro. No a la espalda. Al corazón.

  1. 2

    El Villarreal no tiene prisa, solo en transiciones

El Villarreal es un equipo que no tiene prisa. Paciente como pocos, sobre todo si va en ventaja en el marcador. Después de una paliza física en Dortmund el martes, el deseo que pidió Marcelino le fue concedido: ponerse por delante. Algo que ayer no hizo o no pudo hacer la Real; que uno de sus laterales llegara a línea de fondo. Con el 0-1 entraron las dudas a los realistas, se creció el submarino. Dio la impresión de ser atómico. Y siguió sin tener prisa. Excepto cuando había transiciones. Ahí volaban los chicos de Marcelino, con Moleiro, Ayoze y Gerard Moreno oliendo sangre. Y encima si te resbalas, como le pasa a Soler, viene el drama. Si con 0-1 el Villarreal estaba contento, imagínense con el 0-2.

  1. 3

    Enésima vez en la que toca remontar

No debe caer en saco roto cómo la Real consiguió empatar el partido. Tiene mérito hacerlo ante un equipo de ese presupuesto, con ese técnico tan experimentado y enfrente de jugadores de primer nivel, a tenor de sus salarios y pedigrí. La llama de la pasión blanquiazul la encendió Soler con un golazo y la prendió Barrenetxea con un tanto, quizá, aún mejor que el del valenciano. Grandes momentos de la Real como la segunda parte ante el Madrid, como muchos ratos contra Osasuna. Y tampoco hay que olvidar que antes del gol visitante, con 0-0 la Real dominó con balón, robó alto, Gorrotxa mandó y Kubo trató de desequilibrar. Por eso es importante marcar primero, algo que no está pudiendo hacer el equipo de Sergio. La Real parece Maialen Chourraut o Pau Etxaniz, concenada a remontar. No puertas en el canal de aguas bravas, sino resultados.

  1. 4

    Sadiq no aprovecha su oportunidad

El plebiscito a Sadiq está a la orden del día. Cada cosa que sucede alrededor del nigeriano conlleva un juicio sumarísimo del seguidor blanquiazul. De hecho, casi desde su fichaje ha sido así. Posiblemente que Sergio le alineara de inicio era lo más natural. Jugar sin nueve podría ser bueno, generando caos en el Villarreal, pero quizá un poco arriesgado. Colocar al joven Carrera de inicio, un mazazo para el propio Sadiq. Así que la intención del entrenador realista era hacer lo más normal y colocarle de ariete flanqueado por Guedes y Kubo. Y lo cierto es que no tuvo ninguna trascendencia. No tuvo ocasiones claras y no pudo generarlas. Dio la impresión de estar siempre en desventaja respecto a los centrales del Villarreal, como si el partido le viniera grande. La mala suerte de tener a tres delanteros lesionados (Oyarzabal, Óskarsson y Karrikaburu) le dio la oportunidad de salir de inicio pero Sadiq no la aprovechó. En principio deberá jugar el miércoles ante el Reus.

  1. 5

    Hay lugares para recuperar lo perdido

El punto o el triunfo ayer le habría dejado a la Real en pos de la carrera europea, que se queda un poco más lejos. El miércoles la Copa aparece como bálsamo ante esta derrota y la mejor manera de afrontar el partido del sábado ante el Alavés en Mendizorrotza. Perder en Anoeta significa que hay que salir a rescatar esos puntos fuera de casa y el calendario que se le viene no va a ser tan complicado como el Villarreal. Alavés, Girona y Levante son los nueve puntos en juego que deberá afrontar la escuadra de Sergio hasta el cambio del año. Sin olvidar la Copa que, a veces suele estar envenenada. Habrá que tomarla como lo ha hecho el equipo con Imanol al frente. Con seriedad y sin descuidos.

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