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La Real remonta y por fin despega
Los de Sergio asaltan El Sadar con un partido notable en el que fue mejor y el equipo mira para arriba tras sumar 11 de 15 puntos
La Real vuelve a asaltar un campo tremendamente complicado como El Sadar y por fin despega. La clara mejoría que viene demostrando el equipo meses ... atrás ya se concreta en puntos. Son once de quince para dar continuidad a un tramo de temporada en el que sin duda se mira para arriba. No podría ser de otra manera con la plantilla que tiene Sergio a su disposición, por mucho que por momentos parezca algo descompensada. Y sí, pidan un deseo, la Real rompió rachas en Pamplona. Remontó un partido, algo que no hacía desde marzo de 2024 en Granada, y volvió a ganar fuera de casa siete meses después. Algo tremendamente meritorio por el escenario del partido, por mucho que Osasuna esté en horas bajas. La Real cuajó una señora segunda mitad y solo fue inferior a balón parado, donde hay que insistir.
Entre ausencia y ausencia, volvía la Real a tratar de dar continuidad al buen mes de noviembre. Sergio apostó por Zakharyan, que entrenó las dos semanas en Zubieta, para sentar a Barrenetxea y Kubo, tocado uno e internacional el otro. También Aihen adelantó a Gómez. Saltaron los de Sergio convencidos a por los tres puntos pese a un tramo inicial de cinco minutos en los que Osasuna fue mejor. Pronto se dio cuenta Lisci que estaba siendo dominado en su casa con una defensa de tres centrales y dos carrileros.
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La Real, cómodamente plantada y decidida en la presión, se adueñó del choque, pero sin generar el peligro suficiente pese a que tuvo situaciones para ello. El partido estaba para que un delantero centro fijara a Catena, porque la movilidad de Guedes y Zakharyan desconcertaba a los defensas rojillos. También Soler y Brais movían ficha ganando el centro del campo. Osasuna avisó pronto con un mano a mano de Raúl, pero Remiro metió la mano, mientras que Aramburu lo intentó desde lejos con un remate muy sencillo para Herrera.
No es fácil sentirse cómodo en El Sadar y la Real lo estaba llegando con asiduidad a tres cuartos de cancha. Pero a este equipo le siguen faltando dos cosas, un centrocampista que dé el último pase salvo que Brais vuelva a ser Brais y un delantero centro goleador. Isak o Sorloth se hubiesen puesto este sábado las botas. Odegaard o Silva se hubiesen ido a casa dando dos o tres regalos.
Osasuna aguantó el tramo en el que estuvo francamente mal y se adelantó como siempre en El Sadar: de cabeza y a balón parado. Oroz puso con mimo un córner y Catena se deshizo de la marca de Caleta-Car sin pestañear para cabecear a la red sin compasión. Un central internacional por Croacia de 192 centímetros no puede defender así una acción, más si cabe cuando un bajito como Víctor ya le venía ganando los duelos antes. Su nivel es bajísimo y su cesión empieza a ser de suspenso por mucho que mejorara en la segunda mitad. Gorrotxategi pidió falta en la acción que provocó el córner porque tras el despeje fue arrollado por Oroz. Sea como fuese, la Real se marchó perdiendo al descanso sin merecerlo. Mala señal cuando no remontaba un partido desde hace más de año y medio... Hasta este sábado.
En seis minutos
No tenía que cambiar demasiado el equipo, tan solo insistir y acertar. Y tener algo de suerte, que también influye. La Real pisó el acelerador tras volver de vestuarios y una genialidad de Soler dejó a Brais en posición de remate tras recortar a Cruz, a quien le pega el cuero para desviar el remate para hacer el empate. Lo mejor para los de Sergio es que el golpe fue doble porque acto seguido dos genialidades de Oyarzabal y Guedes voltearon el encuentro. El capitán regateó con ese ritmo que parece trotón, pero decidir así solo está a la altura de los elegidos, y tras dos toques magistrales para zafarse de su par asistió a Guedes con el exterior. Juega de nueve, pero también es un diez.
El luso volvió a demostrar que la calidad se le cae de los bolsillos. Control con la derecha, ejecución con la izquierda. Golazo y ver para creer. Osasuna no reaccionó y permaneció en la lona, y si bien la Real dio un paso para atrás una expulsión de Arguibide despejó todavía más el camino. Quedaba la obra de arte de Barrenetxea, que con un golpeo exquisito desde medio campo dejó el gol de la temporada para redondear una tarde para romper récords, pero sobre todo para terminar de confirmar que la Real está de vuelta, que hay que mirar arriba y que hay veces en las que los procesos tienen sus tiempos.
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