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Medio siglo de fidelidad a la Real
El club homenajeó a un total de 68 socios con la insignia de oro como reconocimiento a sus 50 años de lealtad con el club blanquiazul. El presidente Jokin Aperribay entregó las distinciones en un acto emotivo
El primer partido europeo contra el Banik Ostrava en 1974; la gloriosa década de los 80 con cuatro títulos; el traslado de Atotxa a Anoeta ... en el 93; el subcampeonato de la temporada 2002/03; o la Copa de la Cartuja en 2021 que ponía fin a 34 años de sequía. Fieles seguidores de la Real que vivieron con su carnet de socio en la mano todos estos momentos históricos fueron homenajeados en un auditorio de Anoeta que se quedó pequeño. Con presencia de los capitanes y entrenadores de los primeros equipos de la Real -a excepción de Oyarzabal, concentrado con la selección española- y jugadores históricos del club como López Rekarte, Idigoras, Larrañaga, Loinaz, Aintzane Encinas, Xabi Prieto o Gorriz, 68 realistas que llevan siendo socios ininterrumpidamente desde 1973 recibieron de manos del presidente de la Real, Jokin Aperribay, su merecida insignia de oro y un diploma en un acto cargado de emoción y simbolismo, que puso en valor la historia de la Real.
Antes de pasar al cometido que reunió a una multitud en Anoeta, Jokin Aperribay condujo un coloquio junto a Iñaki Mendoza, historiador de la Real, que repasó la historia del club desde sus inicios hasta el 1973. Década a década, ambos recordaron a los jugadores más míticos, las anécdotas más curiosas y la creación del club. «El San Sebastián Football Club se creó en 1908, pero tuvo que buscar amparo en el Club Ciclista para competir en 1909 porque no tenía la licencia. Tras vencer a Fortuna de Vigo, Athletic y Espanyol de Madrid en la Copa, ese año llegó nuestro primer título, que se reconoce como nuestro», contó Mendoza, 'la Wikipedia de la Real', según le apodó Aperribay.
La historia de cómo la Real Sociedad, denominada así desde febrero de 1910 tras recibir el título real de manos de Alfonso XII, pasó del campo de Ondarreta, primer recinto del Estado exclusivo para el fútbol, a Atotxa también tuvo su lugar. «El Ayuntamiento de San Sebastián saca a concurso en 1912 la explotación del velódromo de Atotxa para cinco años. El Club Ciclista y la Real Sociedad mandaron sus propuestas. Ellos ofrecían 1000 pesetas al año y nosotros, 400, pero como no era una subasta, la Real recibió la concesión del Ayuntamiento, en parte por su compromiso para organizar eventos de otras modalidades como atletismo o boxeo», prosiguió Mendoza. «No sabéis la suerte que es que te toque ser presidente en el año del centenario y tener a Iñaki al lado para aprenderse la historia de la Real», bromeó Jokin Aperribay.
Abrazos y emotivo discurso
Una vez explicado de dónde viene la Real, llegó la hora de que los homenajeados fueran pasando uno por uno para recibir la insignia de manos de Aperribay. El primer momento emotivo de la noche llegó cuando llegó el turno de Francisco Aperribay, tío de Jokin. «Es una de las personas que más ha influido en que yo sea de la Real. Estuve con mi tío Paco en Gijón y es muy bonito este momento», le dedicó el presidente de la Real muy emocionado. Miren Arzac recogió el premio de su aita Mikel Arzac, recientemente fallecido, al igual que Eduardo Hervalejo, quien debía recibir la insignia junto a su hermano Iñigo, y fue su hija Joana la que lo recogió en su recuerdo. Manuel Caballero, Fernando Jiménez, José Antonio Legarra e Iñaki Muguerza no pudieron acudir.
Uno de los homenajeados fue Ernesto Gasco, concejal del PSE en el Ayuntamiento de Donostia entre 1995 y 2020. En 2003 se declaró abiertamente homosexual y en 2005, tras legalizarse el matrimonio entre personas del mismo sexo, se casó con Iñigo Alonso, concejal del PSE en Lasarte-Oria, en la primera boda homsexual entre políticos.
Aitor Goñí, el único vestido de txuri-urdin, fue directo a abrazar a Aperribay. «Aitor sabe mucho de fútbol. Yo me hice socio en el 1974, así que me toca el año que viene y Aitor me ha dicho que me va a dar él la insignia», manifestó el mandatario de Deba, ante el aplauso de todo el auditorio.
El momento estelar de la noche llegó en el turno del tolosarra Julián Rodríguez, que lució una ikurriña y ofreció un emotivo discurso en lenguaje de signos, traducido por una intérprete: «Me gustaría expresar lo que siento. Me acuerdo del derbi del 5 de diciembre de 1976 en Atotxa. Nos prohibieron la ikurriña y Kortabarria e Iribar salieron y la levantaron. Estaba con mi padre, que era del Athletic, y les ganamos 5-0», expresó emocionado. Además, añadió que «estoy investigando sobre jugadores sordos en el fútbol. Creo que hubo uno y se llamaba Marcial Ayestaran». Iñaki Mendoza salió al paso y confirmó reuniones con Julián, en las que siguen tratando de confirmar que «Marcial Ayestaran fue quien jugó un partido de portero con la Real».
Nueve mujeres
Entre los 68 homenajeados en la tarde-noche de ayer, destacan por encima del resto las nueve mujeres que en 1973, en los últimos años de la dictadura franquista y con todo lo que ello conlleva, se hicieron socias de la Real en un escenario dominado por los hombres y han mantenido su txartela ininterrumpidamente.
Tras casi hora y media de un muy bien organizado acto y antes de sacar la foto de familia en el césped de Anoeta, Aperribay despidió el acto. «Hoy es uno de los días más felices del año. La Real no existiría sin vosotros, gracias por vuestro sentimiento de tantos años».
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