Ver 40 fotos
Cuando no se puede ganar, al menos no perder
La Real, inferior al Elche en el juego, rescata un punto en el 88 con un penalti de Oyarzabal y sigue haciendo equipo
Hay días en que hay que conformarse con sumar pese a que la ambición del equipo, y también del respetable, lleve a que en caliente ... el empate de ayer en Elche parezca insuficiente. La Real se marcha al parón de selecciones sin perder en este tramo de cuatro partidos, algo que no es moco de pavo teniendo en cuenta que en el anterior la gente se preguntaba si Sergio se iba o no a la calle. El equipo sigue creciendo pese a que ayer fue dominado, pero jugó a otra cosa para sumar un punto valioso fuera de casa, algo que tiene valor sobre todo cuando fue inferior en el juego. ¿Qué a todos nos gustaría estar más arriba y que si la Real hubiera ganado el salto habría sido tremendo? Sí, pero se hace camino al andar y no corriendo.
Se suele decir que lo que funciona no se toca y así actuó Sergio en busca de la tercera victoria consecutiva en Liga. Kubo sustituyó al dolorido Barrenetxea en la alineación esperada, mientras que Sarabia cambió hasta de portero. No entró del todo bien la Real al partido al no ser capaz de detectar todos los movimientos ilicitanos. El Elche, anárquico a más no poder, bailaba como si sus futbolistas estuviesen jugando en el patio del colegio. Todo atrevimiento. Lo que podría parecer desorden se llamaba plan de partido. Lo contrario de la Real, que parecía que había gastado toda la energía y excitación en el derbi.
Pese a ello, no se encontraba incómoda. Es más, pareció preferir jugar a otra cosa. Cuando no puedes tener el balón, mejor correr en transiciones. Ahí estaba el partido. Los realistas tuvieron situaciones suficientes para presentar más colmillo. Eso sí, el Elche fue el primero en avisar con dos disparos lejanos de Mir repelidos por Remiro. La Real perseguía sombras, sobre todo por el costado derecho, con Aramburu y Kubo sin saber a quién cubrir. En una de esas, avisó Kubo con un disparo de primeras tras centro de Gómez que despejó hábilmente Dituro, que a sus 38 años fue en dos ocasiones ahí abajo, donde pastan las vacas y donde es más difícil realizar paradas. Acto seguido los franjiverdes mandaron un balón al palo con un remate de Mendoza, solo en la frontal. El partido de ida y vuelta beneficiaba a ambos. Mir, en otro centro lateral, no atinó para superar a Remiro.
Empezó la Real a crecer no con balón, sino corriendo con sus buenos lanzadores. Guedes con un gran pase atrás vio a Gorrotxategi, que de primeras quiso seguir siendo héroe. No encontró portería. Tampoco Oyarzabal, que en una buena presión aprovechó un balón franco en medio campo para probar fortuna desde lejos. Le imprimió demasiada rosca. Cuando enfilaban a vestuarios tuvo el capitán la jugada más franca de la primera mitad. ¿Cómo? Corriendo. Brais lanzó a Soler, que de cabeza puso en ventaja a Oyarzabal. Su control fue magnífico y su remate con la derecha aún mejor, pero apareció Dituro largo como un día sin pan para mantener la igualada. Partido raro, malo y bueno a la vez, pero con una premisa clara. El que acertase se llevaba el gato al agua. O no...
Un tres contra uno
El guion no cambió en la segunda mitad y el Elche pisó el acelerador para encontrarse el gol en una acción a balón parado, uno de los males endémicos de esta temporada. No es una jugada directa, pero sí otra continuación en una acción horrorosamente defendida. Aramburu se vio en un tres contra uno en el segundo palo y quizás por el pánico midió tan mal en el salto en un intento de despeje que no fue tal. El control de Álvaro fue magnífico para superar a un Remiro que achicó sin éxito.
Agitó el árbol Sergio, que estuvo mejor en la dirección de campo que en planteamiento inicial. El irundarra probó el rombo con un Zakharyan que sumó de vez en cuando, pero, quién nos iba a decir que quien iba a cambiar el ataque realista fuera Sadiq. Lo hizo todo bien salvo marcar. Le puso un centro a la cabeza que Aramburu no atinó a rematar, pero sobre todo forzó el penalti tras un recorte de delantero de calidad cuando todo parecía indicar que el balón rematado de primeras iba a terminar en Alicante. Affengruber, con amarilla, cometió la pena máxima y debió irse a la caseta.
Oyarzabal, con la calma de siempre, superó esta vez sí a un Dituro que comenzaba a vestirse de héroe con sus intervenciones. No hubo tiempo a más. La Real suma un punto que hoy quizás sabe a poco, pero que dentro de unos días va a ser bueno por lo visto en Elche.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión