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Los realistas delebran el gol de Barrene

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Los realistas delebran el gol de Barrene Iñigo Royo

Barrene adorna con una genialidad una victoria enorme

La Real remonta ante Osasuna para ganar su primer partido fuera con una maravillosa guinda del donostiarra, que marca desde el centro del campo

Ángel López

San Sebastián

Sábado, 22 de noviembre 2025, 20:27

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Ander Barrenetxea le puso el mejor envoltorio, una guinda maravillosa, al primer triunfo de la temporada fuera de casa y envía a la Real Sociedad a una muy deseable hace unas semanas mitad de la tabla. Los txuri-urdin tuvieron que remontar su primer encuentro desde marzo de 2024 para celebrar este triunfo de platino certificado con los tantos de Brais, Guedes y el de Barrene, desde el círculo central, desde 50 metros, el mejor en lo que va de Liga y ya aspirante al Puskas. Esto ya marcha y es otra cosa.

Durante los primeros 45 minutos de partido, la Real fue mejor que Osasuna, pero su falta de punch y su flaccidez defensiva, encarnada en Caleta-Car, permitieron a Osasuna llegar al descanso en franquía. No obstante, tras el descanso, el equipo de Sergio tiró de jerarquía para demostrar que no está aquí sólo para mantener la categoría y que su evolución es sólida, como demuestran los 11 puntos de 15 que ha logrado. Están de vuelta. Quizá el mejor encuentro de la temporada con balón, con ese colofón magnífico del gol de Barrene.

Sorpresa Zakharyan

Sergio volvió a decantarse por aquellos jugadores con los que ha trabajado durante dos semanas, priorizándolos con respecto a los que salían de lesión o han estado con sus selecciones. Así eligió a Aihen y Zakharyan para el flanco izquierdo en lugar de Sergio Gómez, Barrene o el propio Kubo.

Cinco minutos le costó a la Real saber qué tacto tenía el balón amarillo, porque lo capitalizó un más enérgico y enchufado Osasuna. De hecho, ya para el minuto 4, Raúl estuvo a punto de adelantar a los rojillos con un mano a mano con Remiro tras una pérdida de Brais. No obstante, el regate se le fue al delantero, que terminó pifiando la oportunidad.

Poco a poco fue la Real reclamando su lugar en el partido y encontrando la manera de desarbolar al enemigo con mucho toque por dentro. Se gustaban Soler, Brais y Oyarzabal con las secuencias de pases, pero los de Sergio eran incapaces de concretar ese dominio y ese juego de salón en ocasiones de gol. Guedes pifió el envío a Oyarzabal con el exterior dentro del área y Aramburu chutó flojo desde la frontal.

Gol con polémica

Le tocaba marcar a la Real, pero de repente le sobrevinieron todos sus fantasmas. Raúl tuvo otra de la nada, de un despeje y un balón que nadie acertó a controlar mientras se arrimaba al área botando. Y llegó un córner, ese trauma. Fue un saque de esquina que nunca debió llegar porque en la jugada previa Gorrotxategi es objeto de una falta catedralicia por parte de Oroz.

Sacó Oroz y Catena cabeceó solo a la red, entre otras cosas porque Caleta-Car, otro partido más, estaba en la luna de Zagreb. Qué cruz. Qué poco necesitó Osasuna para crear peligro y marcar, explotando una manifiesta vulnerabilidad defensiva guipuzcoana que Sergio y la Real no consiguen abortar. Jugando mejor que Osasuna, la Real permitió tres ocasiones claras y un gol al rival.

Voltereta en seis minutos

Parecía una situación exigente para la Real, casi límite y se puso manos a la obra. En seis minutos de frenesí ofensivo tras el descanso, los de Sergio lograron los dos goles que le permitieron voltear el marcador. Fue un tramo de encuentro de muchas entrañas, pero también de fútbol de muchos quilates.

Soler halló en profundidad a Brais, cuyo disparo al primer palo lo envenenó hacia el segundo la pierna de un rojillo. Era el inicio de todo. Poco después, el propio Brais inició una jugada en la que Oyarzabal trazó un pase maravilloso con el exterior a Guedes, para que el portugués ajusticiara con la zurda, de chut cruzado. Ya está dejando su sello el de Benavente.

A partir de ahí, ya sólo se trataba de proteger con sudor y sangre la huerta, de no perder lo conquistado. Y la Real se puso a ello, ya con gente de refresco. Tuvieron la sentencia Jon Martín de cabeza, Soler y Oyarzabal en una contra, pero el que la puso fue Barrene. Faltaba el regalo.

Qué golazo del donostiarra, desde el círculo central. Robó el balón, lo condujo y lo colocó en un lugar inalcanzable para Herrera, que llegó a tocar, tumbado ya de frustración. Qué bello final a un encuentro en el que Gorrotxategi dio una auténtica exhibición de fútbol y hubo muy buenos momentos de juego de Oyarzabal, Brais, Soler y compañía. Licencia para soñar. Por fin.

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