Remontada para Tito

El fallecimiento de Vilanova marca el choque en El Madrigal, resuelto por el Barça en 15 minutos tras voltear un 2-0

Pedro y Messi/
Pedro y Messi

Un Sergio Busquets con la cabeza agachada y conteniendo las lágrimas para no romper a llorar durante el minuto de silencio fue la imagen viva de cómo afrontó el Barça el partido en El Madrigal. El equipo azulgrana, como dijo Carles Puyol en la previa, está muy tocado por el fallecimiento de Tito Vilanova y después de 48 horas muy emotivas en lo personal el once culé no pudo preparar el partido con la mentalidad que requiere un encuentro al más alto nivel. Casi lo de menos era que el Atlético y el Madrid habían ganado sus respectivos choques y obligaban a los azulgrana a vencer si querían mantener alguna esperanza (remota) de ganar la Liga. Aun así, los blaugranas se plantaron en el Madrigal con ganas de hacer un buen trabajo y poder dedicar la faena al técnico que empezó la pretemporada y tuvo que abandonar la dirección técnica cuando los médicos le diagnosticaron que había recaído del cáncer.

Llevados por el ánimo de las 53.000 personas que se acercaron durante todo el fin de semana al Camp Nou a dar su último adiós al espacio memorial que instaló el club, los de Martino lograron una victoria épica, que parecía imposible cuando el Villarreal se puso 2-0. Pero en ese momento, al equipo azulgrana le salió la rabia, el orgullo, el amor propio y la energía contenida de los últimos días para remontar un choque que tenía perdido. Tuvo cierta fortuna, porque dos de los tres tantos fueron en propia puerta, pero el mérito estuvo en que se fueron con todo a por la remontada.

Le costó de lo lindo la victoria al Barça, que empezó el partido dominando, pero se fue diluyendo y cayó en la trampa del Villarreal. Y es que a medida que avanzaba la primera parte, el choque se fue convirtiendo en un ida y vuelta que beneficiaba a los amarillos, que son mucho más verticales que los azulgrana. Una contra perfecta culminada por Cani tumbó a los blaugranas al filo del descanso. Tras la reanudación, casi el mismo panorama. Control territorial azulgrana, pero quien llevaba el peligro real era el Villarreal a la contra. El 2-0, en el 54, marcado por Trigueros de cabeza, pareció la sentencia. Sin embargo, Martino movió el banquillo, dio entrada a Cesc y Tello (en parte de Xavi y Alexis), su equipo se encontró con un tanto cuando menos se lo esperaba (en propia puerta de Gabriel) y por arte de magia consiguió meterse de nuevo en el partido. La rabia, el amor propio de un equipo campeón que se puede ir en blanco esta temporada y las ganas de mirar al cielo y dedicar la victoria a Tito rearmó el intento de remontada. El empate fue un nuevo accidente. Como en el primero, centró Alves y un defensa (Musacchio) desvió el balón hacia donde no quería.

En el 82, los azulgrana al fin pudieron alzar sus brazos y señalar al cielo. Messi hizo el tercero y el equipo se fundió en un abrazo, aliviados, porque al menos su exmíster pudo tener un homenaje con sabor a victoria. La anécdota la había protagonizado minutos antes Dani Alves al comerse un plátano que le lanzaron desde la grada en un asqueroso gesto racista.

Villarreal 2 - Barcelona 3

Villarreal: Asenjo; Mario, Musacchio, Gabriel, Jokic; Bruno, Pina (Aquino, min. 35), Trigueros, Cani; Giovani (Uche, min. 81) y Perbet (Pereira, min. 13).

Barcelona: Pinto; Alves, Mascherano, Bartra, Adriano; Busquets, Xavi (Tello, min. 61), Iniesta; Alexis (Cesc, min. 61), Messi y Pedro (Sergi Roberto, min. 90).

Árbitro: Fernández Borbalán (Comité Andaluz): Mostró amarilla a Alexis, Mario, Busquets, Cani y Alves.

Goles:

1-0, min. 45: Cani.

2-0, min. 54: Trigueros.

2-1, min. 65: Gabriel, en propia puerta.

2-2, min. 78: Musacchio, en propia puerta.

2-3, min. 82: Messi.

Incidencias: Partido de la trigésima quinta jornada de liga, disputado en el estadio del Madrigal ante unos 23.000 espectadores. Ambos equipos guardaron un sentido minuto de silencio en recuerdo de Tito Vilanova y lucieron brazaletes negros. Los jugadores castellonenses vistieron una camiseta que rezaba: «Per sempre Tito.