Muere Stéphane Hessel, el filósofo francés que dio nombre a los 'indignados'

El diplomático y filósofo francés./ Afp/
El diplomático y filósofo francés./ Afp

Su manifiesto político '¡Indignaos!', publicado en Francia en 2010, azuzó la conciencia de los jóvenes ante la crisis

I. CORTÉS MADRID

Supo, a los 93 años, lo que era el éxito. "Este libro ha transformado totalmente mi vida. Yo era un pequeño diplomático jubilado que llevaba una vida tranquila y ahora no puedo pasearme por París sin que alguien me pare en la calle para darme las gracias. Es maravilloso", afirmaba Stéphane Hessel hace unos meses. Hoy, el pensador, escritor y diplomático francoalemán que azuzó la conciencia de los jóvenes con su manifiesto '¡Indignaos!' ha fallecido a los 95 años, según ha anunciado su esposa, Christiane Hessel-Chabry, a los medios locales franceses.

Con su vida, bien se podrían tejer los mimbres de un interesante relato de espías en plena Segunda Guerra Mundial. Hijo de una pintora y un escritor judío, nació en Berlín en 1917. Con ocho años se trasladó junto a su familia a París, donde recibió la nacionalidad francesa en 1937. Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, huyó a Londres, donde se puso las órdenes del general De Gaulle, que estaba organizando la Resistencia. Hessel llegó a servir en el departamento de contraespionaje y en 1944 fue enviado de incógnito a París. ¿Su misión? Contactar con los rebeldes y preparar el desembarco de Normandía. Lo delataron.

La Gestapo dio con él, lo torturó y lo encerró en el campo de concentración de Buchenwald. Fue condenado a muerte. Sin embargo, en uno de esos giros argumentales que da la vida, Hessel consiguió cambiar su identidad por la de otro prisionero que había muerto de tifus. El filósofo, que ahora respondía al nombre de Michel Boitel, salvó su vida y fue trasladado a Rottleberode. Tras un intento fallido, logró escapar de los nazis.

Tras la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en diplomático. Fue destinado a la Organización de Naciones Unidas (ONU), en donde formó parte del equipo que redactó la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

Escribió numerosas obras, pero fue el librito '¡Indignaos!', publicado en 2010, y en el que defendía el espíritu de resistencia, el que le dio celebridad mundial. En solo 32 páginas, el pensador recogía el hartazgo de toda una generación e hizo un llamamiento a la resistencia de la población que inspiró movimientos de protesta en todo el mundo, entre ellos, el de los 'indignados' de España. Se trataba, según el autor, de "exhortar a los jóvenes a indignarse".

Lo más curioso es que el éxito del libro vino de un boca a boca que encontró en internet su principal altavoz. Una pequeña editorial progresista de Montpellier, en el sur de Francia, imprimió 6.000 ejemplares y los colocó discretamente en algunas librerías a un precio simbólico de tres euros. El libro se convirtió en un gran éxito de ventas sin apenas promoción mediática, alcanzando casi un millón de ejemplares en apenas diez semanas. Después, traspasó fronteras, traduciéndose a una treintena de lenguas y vendiéndose unos cuatro millones de ejemplares en un centenar de países. En España se vendieron alrededor de medio millón de ejemplares.

Tras su publicación, Hessel se convirtió en un referente de la izquierda y arremetió contra las políticas llevadas a cabo en occidente, en particular en lo referente a la acogida de inmigrantes o las políticas sociales.

A partir de ese éxito editorial, Hessel se convirtió en un referente de la izquierda, muy crítico con las políticas llevadas a cabo en occidente, en particular en lo referente a la acogida de inmigrantes o las políticas sociales. Tras '¡Indignaos!', escribió otras obras. La promoción de una de ellos, 'À nous de jouer', un "llamamiento a los indignados de este planeta", le había llevado a Italia, desde donde tuvo que ser repatriado hace unos días por un problema de salud que, finalmente, le ha costado la vida.