La Maternidad de Elna, una isla de vida en el horror de la guerra

El empeño de la enfermera suiza Elisabeth Eidenbenz hizo posible que centenares de madres españolas embarazadas internadas en campos de concentración y judías que huían de los nazis pudieran dar a luz

MIGUEL SALVATIERRAMADRID
Elisabeth Eidenbenz recibió en 2006 la Cruz de San Jordi del consejero de la Generalitat, Joan Saura. :: EFE/
Elisabeth Eidenbenz recibió en 2006 la Cruz de San Jordi del consejero de la Generalitat, Joan Saura. :: EFE

En medio del horror y la barbarie que sacudieron Europa con la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, la Maternidad Suiza de Elna fue una pequeña isla de vida. La gesta de la enfermera suiza Elisabeth Eidenbenz solo comenzó a divulgarse y merecer reconocimiento a partir del 2002. Aún hoy es un episodio no demasiado conocido en comparación con otras actuaciones que en aquellos terribles años se atrevieron a hacer frente a la muerte y el exterminio.

Por todo ello resulta encomiable que la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) haya dedicado (5 y 6 de septiembre) un seminario y una exposición a la Maternidad. Está previsto que la muestra sea itinerante y que a partir del 7 de septiembre se pueda visitar en la Biblioteca María Zambrano de la Universidad Complutense de Madrid, coincidiendo con la Semana de la Ciencia.

Nacida en Zúrich, el 12 de junio de 1913, Elisabeth Eidenbenz fue maestra y enfermera. Después de trabajar en varios colegios de Suiza y Dinamarca, decidió integrarse en la Asociación de Ayuda a los Niños de la Guerra. Llegó a Madrid el 24 de abril de 1937 como voluntaria para ayudar a madres y niños durante la guerra civil. Tras la caída de la República, se trasladó junto a los refugiados españoles al sureste de Francia, donde acabaron internados en campos de concentración. Eidenbenz se dedicó a buscar y atender a embarazadas de los campos de Argelès-sur-Mer , Saint-Cyprien y Rivesaltes. La mortalidad de los recién nacidos en estos campos superaba el 90%.

A través de su asociación, Elisabeth montó una maternidad en Brouilla que enseguida se quedó pequeña. Finalmente encontró un palacete de tres plantas semiabandonado en Elna, un municipio francés de los Pirineos orientales. Además de a las embarazadas españolas, el centro comenzó a atender a madres judías que llegaban huyendo de los nazis. Se calcula que en Elna nacieron en torno a 400 niños españoles y 200 judíos.

La maternidad subsistió en principio gracias a donaciones voluntarias que llegaban de Europa, pero, tras el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, los fondos disminuyeron y comenzaron a llegar refugiados de Francia y del resto de Europa. La institución se vio obligada a asociarse con la Cruz Roja y a acatar la política sobre neutralidad que impedía acoger a refugiados políticos, principalmente judíos. Eidebenz decidió entonces burlar la prohibición falseando la identidad de las recién llegadas, aunque la Gestapo acabó deteniéndola y cerrando la maternidad en 1944.

Retirada en la población de Rekawinkel, cerca de Viena, solo a partir de 2002 le comenzó a llegar el reconocimiento a su labor, con la publicación de varios libros y documentales sobre su gesta y la concesión de varias distinciones. La película de Frederic Goldbronn, La Maternidad de Elna, recoge la emocionada reunión de madres e hijos con Elisabeth en el homenaje que le rindieron los vecinos de Elna en 2002. En nuestro país destaca el libro de la historiadora Assumpta Montellà. Elisabeth Eidenbenz falleció el 23 de mayo de 2011 a los 97 años.

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