El hombre que pudo cambiar la historia

Jonah Lomu se muestra orgulloso de haber contribuido a la reconciliación de Sudáfrica

CRISTIAN REINOBarcelona
El hombre que pudo cambiar la historia

Visto de cerca, su 1,96 de altura intimida. Y cuando se le estrecha la mano, la impresión es aún mayor. No cuesta imaginar el temor que debía infundir cuando bailaba la haka antes de los partidos o cuando galopaba como un tren de cercanías por los estadios de medio mundo (pesaba 120 kilos y corría los 100 metros en menos de 11 segundos). La historia pudo haber sido distinta si Jonah Lomu llega a tener una buena tarde el 25 de mayo de 1995 en Johannesburgo.

Jonah Tali Lomu (Auckland, Nueva Zelanda, 1975) era la figura de la selección nacional de rugby de Nueva Zelanda, los 'All Blacks', en los Mundiales de 1995. Él era la estrella de los campeonatos, y si en la final hubiera hecho lo que todo el mundo esperaba, lograr más ensayos que nadie, su equipo se habría alzado con la Copa Mundial, y quién sabe, habría privado a la selección anfitriona, Sudáfrica, de una victoria que supuso todo un factor decisivo en la reconciliación de un país, azotado durante épocas por el apartheid.

A ningún deportista le gusta perder, menos aún una final de la Copa del Mundo, pero, en parte, Lomu reconoce que fue una derrota por una buena causa. "Estoy contento de haber participado en un acontecimiento tan importante", afirma. "Perdimos. Fue duro, pero a la vez fue un orgullo haber contribuido, de forma indirecta y con nuestra derrota, a que Sudáfrica se uniera", se sincera. A Lomu le cambia la cara cuando recuerda aquellos días. "No solo en el estadio. Lo que se respiraba en todo el país era increíble, toda una nación unida, y eso se notaba. Fue importante vivirlo", señala.

Lomu, retirado del rugby, se encuentra en Barcelona en el marco del III Global Sports Forum. "Aquel Mundial me marcó como atleta y como persona. Nunca me gusta perder, pero fue un orgullo estar allí", asegura. Un libro ("El factor humano") y una película ("Invictus") narran lo que allí aconteció. Sin embargo, Lomu , ni lo ha leído ni la ha visto: "No he tenido tiempo, pero todo el mundo me los recomienda". "Lo cómico es que el actor que me interpreta es amigo mío, pero dos años mayor que yo y, además, más bajo", bromea.

Duerme una hora y media

El otro acontecimiento que marcó su vida fue su salud. Con 29 años, y en pleno apogeo de su carrera, tuvo que someterse a un trasplante de riñón para aplacar una enfermedad renal que a punto estuvo de postrarle en una silla de ruedas de por vida.

A pesar de haber sido el máximo anotador de ensayos en copas mundiales, de haber ingresado en el 'Salón de la Fama' del rugby y de haber sido la primera estrella del deporte del balón ovalado de repercusión internacional, nunca pudo alzar la Copa del Mundo. "Estoy muy orgulloso de todo lo que hecho. Es cierto que a veces puede pasar no ganar el Mundial, pero en el deporte no siempre se gana. Aun así, estoy orgulloso; no me queda ningún resquemor".

Lomu, que solo duerme hora y media diaria y asegura estar muy enganchado a las redes sociales, trabaja en la organización de los próximos Mundiales de 2011 en su país. "Será el momento más importante en el deporte de toda nuestra historia. Por primera vez seremos sede de un Campeonato del Mundo y puede que tarde muchos años en volver a pasar, porque el rugby ha crecido tanto que tardará años en regresar a Nueva Zelanda", asegura. Para Lomu, los 'All Blacks' son más que un equipo: "Cuando miras al Barcelona, el equipo no es solo el equipo. Es Barcelona en sí misma, y cuando el equipo pierde la ciudad sufre. Es lo mismo que los 'All Blacks', que no son un equipo. Son mucho más que eso; son el equipo de todo un país".

Hombre muy familiar -"Llevo tatuada la imagen de mi hijo en el pecho"-, a Lomu , además del rugby, le apasionan el fútbol, el boxeo, el kickboxing, los rallies y la Fórmula 1. "Soy muy inquieto. No puedo estar mucho tiempo parado", dice. Por eso corría la banda como lo hacía. Le llamaban 'The speed'.