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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Opinión

VUELTA DE HOJA

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Los primeros de a bordo son los que más se apresuran en abandonar el barco de la política, entre las olas solas y sin velas, o a dos velas, desvelado. ¿Dónde están los capitanes? La clase de tropa ha visto disminuir su rancho, que era de sopa boba o sopa inteligente, y en los partidos políticos empiezan a escasear los adictos, o sea, los convencidos, los ingenuos o los estúpidos. Las algaradas, que no las revoluciones, han estallado en el PSOE andaluz a dos meses y medio de las elecciones. Unos candidatos, no precisamente vestidos con blancas túnicas para proclamar su inocencia, dimiten. Saben que no van a ganar. Otros no se presentan, ya que no ignoran que la derrota sería suya. ¿Qué está ocurriendo?, ¿hay menos caraduras que han renunciado a vivir de la política o hay menos políticos con cara de cemento? La significativa trifulca en el PSOE andaluz ha estallado cuando aún falta mes y medio para las elecciones. No se puede jugar cuando la baraja está marcada.
No hay que creerse a pies juntillas eso de que España, o lo que así hemos llamado sucesivamente, sería un buen pueblo si hubiera habido un buen señor. Los vasallos, los súbditos o los actuales ciudadanos también dejamos mucho que desear. Lo deseamos todos, sin poner demasiado de nuestra parte, que es cierto que no nos ha tocado nunca. Los líderes, palabra que se deriva de conductor o guía, están buscando su ómnibus perdido. Hasta hace poco tenía una gran capacidad para transportar a gilipollas adictos a cualquier partido, que son los mismos que cobran la entrada.
Peor lo están pasando los atenienses, que ahora tienen que atenerse a las consecuencias de una disparatada Administración. Ojalá quienes fueron norma y ejemplo, cuando aún no existían esas cosas, no nos arrastren ahora. Grecia está que arde y nosotros estamos echando chispas. No le pidamos a Rajoy que sea Pericles. Bastante tiene el pobre con lo que tiene.

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