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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Opinión

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

La autora subraya que en Gernika-Lumo se ha dado «un paso de gigante» porque «Batasuna ha pasado de estar callada ante ETA a formar parte del grupo que le exigimos pasos unilaterales para su final definitivo»

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Gernika: un paso de gigante
:: ALFONSO BERRIDI
Centrarse en las oportunidades y no en los obstáculos. Es la máxima en la que insisten todas y todos los que han vivido de cerca o han participado en procesos de paz que han tenido un final exitoso. Para avanzar hay que identificar los elementos positivos, lo que de novedoso hay en el lenguaje, en los pasos que se van dando, y no en la insuficiencia o las carencias de los mismos. Ante la nueva esperanza de paz que se está abriendo en nuestro país, estamos asistiendo a numerosas declaraciones y posiciones sorprendentemente simplistas y negativas, que viniendo de personas que ostentan la máxima responsabilidad institucional de nuestro país, son incomprensibles para la mayoría de la sociedad. Pretender el riesgo cero, la seguridad absoluta, en un proceso de estas características, que arrastra una actividad armada de más de 50 años, denota tal simplismo, que solo se puede entender desde el análisis de que algunos buscan una paz de vencedores y vencidos en términos sociales y políticos (además de la derrota de la propia ETA). Pero pese a que algunos se nieguen a verlo, el acuerdo de Gernika-Lumo, que suscribió Batasuna junto a Aralar, Eusko Alkartasuna, Abertzaleen Batasuna, Alternatiba y otras 23 organizaciones sociales y sindicales, contiene elementos novedosos que suponen un cambio de raíz, la incorporación de una nueva perspectiva en el discurso de Batasuna.
(1) La unilateralidad. Por primera vez Batasuna pide a ETA una tregua unilateral, además de permanente y verificable internacionalmente; es decir, sin contraprestaciones, sin vincular a otros logros políticos ni de otro tipo, sin incluirlo dentro de la solución global al conflicto. La asunción de la unilateralidad en el discurso de la izquierda abertzale representada por Batasuna es la gran novedad de su proceso interno, y este sábado lo han incorporado a su petición a ETA, sin eufemismos y con la claridad que le estábamos reclamando el resto de la sociedad. Por tanto, hay que reconocer que Batasuna ha dado un salto cualitativo que merece ser valorado en toda su dimensión y no negar lo que es objetivo. No se puede estar reclamándole claridad durante meses, y cuando se expresa con claridad, negar que lo hayan hecho, como se han apresurado a hacer los portavoces socialistas, y en especial, el Lehendakari Patxi López.
(2) Abandono definitivo de la actividad armada. El 'Acuerdo para un escenario de paz y soluciones democráticas' firmado en Gernika-Lumo incluso va más allá. Exige un alto al fuego unilateral, permanente y verificable, como expresión de la voluntad de abandono definitivo de su actividad armada. Por tanto, Batasuna, junto con el resto de los firmantes, le está reclamando a ETA pasos irreversibles para su abandono definitivo de la violencia, algo que es absolutamente novedoso en su trayectoria política y ante lo que parece, prefiere permanecer ciego nuestro lehendakari.
(3) No establece condiciones. Al inicio del texto se plantea la exigencia de la unilateralidad a ETA, por lo que es un sinsentido interpretar que se establecen condiciones (¿se habrán leído el texto quienes sólo lo critican?). Lo que sí se recoge en el texto son los mínimos democráticos que para los firmantes requiere una situación normalizada: restitución de derechos civiles y políticos, y de derechos que corresponden a las y los presos. Pero, ninguno de los derechos mencionados en el documento constituye una condición para que se respeten los otros derechos. Es más, al final del documento se dice expresamente que nos comprometemos con todos ellos: todos los postulados abordados en este documento son asumidos por las organizaciones políticas, sindicales y sociales firmantes del mismo, que se comprometen a cumplirlos. Por tanto, el valor del acuerdo hay que verlo en su totalidad. Los compromisos y contenidos de obligatorio cumplimiento son lo que le dan fuerza al documento, y hay que tener en consideración todos los contenidos del mismo en su integridad.
Quien tampoco parece haber entendido el mensaje es la propia ETA, que a escasas dos horas de que suscribiésemos el 'Acuerdo para un escenario de paz y soluciones democráticas', quiso trasladar su propia interpretación de la situación a través de un anuncio de entrevista para el día siguiente, en su medio de comunicación habitual. Y en efecto, ETA nos demostró una vez más, que sigue instalada en el viejo esquema, que cree que puede establecer condiciones, que puede respondernos con la mayor de las frivolidades que «decir que es definitivo, es decir demasiado». Pero también constata que cada vez está más lejos de la sociedad vasca, y sobre todo que cada vez está más sola. Y de ahí la fuerza del acuerdo de Gernika: si ETA sigue en su huida hacia adelante, en su indefinición, llegará un día en que mire hacia atrás y no vea a nadie.
Porque en Gernika-Lumo se dio un paso de gigante: Batasuna ha pasado de estar callada ante ETA a formar parte del grupo que le exigimos pasos unilaterales para su final definitivo. Por lo que ahora toca que respondamos todas y todos los firmantes de forma univoca a ETA. Aralar le ha respondido recalcando que suscribe en su integridad el acuerdo de Gernika.
El siguiente paso debería ser que los firmantes de Gernika le digamos a ETA, alto y claro, que el tiempo de las condiciones ha pasado, que no ha entendió nada. Que lo que le hemos pedido es un alto al fuego unilateral, y no condicionado, para que sea la expresión de su voluntad de abandono definitivo de la violencia. Que si no quiere construir la paz con nosotras y nosotros, el resto seguiremos hacia adelante. Porque en efecto, tenemos que construir la paz a pesar de ETA y a pesar de quienes siguen instalados en la estrategia de la negación.

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