ETERNAS DUDAS

BENITO URRABURU

San Sebastián, su clásica ciclista, tampoco se libra del terremoto que está sacudiendo el mundo del ciclismo con saña desde hace años. Ningún organismo competente, llamese la UCI, aclara qué corredores pueden estar presentes en las pruebas del circuito ProTour y en muchos caso deja a los organizadores que sean ellos mismos los que impongan las normas.

Este asunto se está alargando demasiado en el tiempo y no termina de encontrar una solución lógica, coherente. Los organizadores y los equipos son quienes están haciendo un trabajo sucio que no les corresponde: el de decir quién puede y quién no puede correr. Todo depende, también es cierto, de qué pruebas estemos hablando.

Los organizadores profesionales, que no es el caso de la Clásica de San Sebastián, tienen tiempo y medios para hacer esa labor y convertirse en jueces y parte de un conflicto que no han generado. A algunos incluso les gusta decidir sobre el futuro de los corredores. Hay una recomendación en ese sentido que no se entiende. Si los corredores tienen en regla su licencia, deben ser los equipos quienes decidan dónde corren.

Las amenazas que se están produciendo en otras pruebas con mucho nombre, grandes presupuestos y ninguna sensibilidad, resultan penosas. Es la UCI la encargada de esa labor. En determinadas carreras son los propios equipos los que se encargan de hacer el filtro, como sucede en el Tour o la Vuelta a España. En otras, como la Clásica o la Vuelta al País Vasco, todo se evapora.

San Sebastián volverá a contar con argumentos muy fuertes para poder presenciar una gran carrera, un espectáculo, que de eso hablamos cuando lo hacemos del ciclismo de alta competición. Nombres desde luego no van a faltar, aunque no se extrañen que hasta que llegue el 4 de agosto el panorama de ciclistas supervivientes a las distintas cribas que se están produciendo disminuya. En un mundo tan cambiante, todo es posible.

A los ciclistas hay que verles en la salida de una carrera. Entre controles de sangre y orina y sanciones, cada vez hay menos dónde elegir. Los hombres que llegarán del Tour de Francia, que son muchos, pueden hacer oscilar la balanza de la Clásica de San Sebastián de forma muy distinta a como lo hacían otros años. Deportivamente, la igualdad va a presidir esta Clásica, con muchos corredores a los que hay que contemplar en la carretera, devorando kilómetros, sufriendo en los repechos, para saber realmente su valor en estos momentos.

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