Landaluze tropezó con Gerdemann

Fueron los dos mejores de una escapada de quince ciclistas que llegó a meta. De la Fuente acabó tercero y ninguno de los aspirantes al triunfo se descolgó

BENITO URRABURUENVIADO ESPECIAL
Alejandro Valverde, Rasmussen y Alberto Contador. Los escaladores se mantuvieron juntos. [REUTERS]/
Alejandro Valverde, Rasmussen y Alberto Contador. Los escaladores se mantuvieron juntos. [REUTERS]

LE-GRAND-BORNAND. DV. De Luc Gerdemann, un alemán de 24 años, ganador en la primera etapa alpina y nuevo líder del Tour, se cuentan muchas historias, casi todas buenas. Una de ellas conduce a su fichaje por el CSC. Cuando el chaval apareció en la concentración llevaba una maleta original de Louis Vuitton que costaba un dineral. Es una de las jóvenes promesas del ciclismo alemán, con una plata excelente, guaperas. Por si le faltase algo, procede de una familia de mucho dinero que no veía con buenos ojos que su hijo se hiciese ciclista profesional o, por decirlo de otra manera, esperaban otra vida para él.

De hecho, llegó al ciclismo el día en el que se rompió una pierna y tuvo que utilizar la bicicleta para hacer rehabilitación. Sus padres pensaron que era un capricho pasajero. Nunca creyeron que podría vivir de ese artilugio. En el estreno de los Alpes demostró que tiene agallas. Realizó un descenso del puerto de La Colombière a la desesperada, arriesgando mucho en las curvas que había. Por un momento dio la impresión de que se iba a salir en una de ellas, que podía tener un accidente.

Gederman no lo ha tenido fácil para llegar al T-Mobile, que no le quiso fichar en sus inicios, lo que fue una decepción para él. En realidad, no lo ha tenido fácil para llegar a profesionales. Cuenta con un carácter volcánico. Tuvo que empezar a correr en un equipo continental, el Winfix, del que pasó al Arnolds, hasta que lo fichó el CSC. Cuando se iban a disputar los Campeonatos del Mundo de Verona, en 2004, Gerdemann era un corredor aficionado que había ganado veinte carreras y esperaba tener plaza en la selección alemana. No le seleccionaron y le montó un follón al seleccionador que todavía se recuerda en su país.

Landaluze, desolado

Esa forma de ser le cerró las puertas del T-Mobile, del Gerölsteiner y del Quick Step. Jens Voigt, el tragamillas del CSC, era amigo suyo y se lo recomendó a Bjarne Rijs. Se informó el mánager del equipo danés y dudó en ficharle. Le ofreció la oportunidad de que se concentrase con el equipo en Toscana y le firmó en el mes de mayo. No se equivocó Rijs puesto que a los pocos días de ficharle se colocó de líder en los Cuatro Días de Dunkerque. Voigt le compara con Michele Bartoli o Davide Rebellin, es decir, un corredor para clásicas, unas carreras que no le llaman mucho la atención.

El responsable del CSC ha dicho de él que no conoce sus límites, aunque ahora volvió al equipo alemán. A T-Mobile, la nueva línea que está llevando en su equipo no le ha podido dar mejor resultado. Etapa y maillot amarillo en los Alpes. Lo que le hace falta a Gerdemann es que asimile el triunfo y la prensa de su país no le destroce.

Gerdemann ganaba e Iñigo Landaluze terminaba segundo. También es segundo en la general. No le servía de consuelo. El corredor nacido en Algorta se está convirtiendo en un nuevo Poulidor. Repitió hasta cuatro veces que «había reventado». El ganador del Dauphiné Liberé había sido tercero en una etapa del Tour el año pasado, en Pau. También estuvo cerca de ganar otra etapa en 2004, cuando el pelotón le alcanzó a 50 metros de la meta. Fue décimo y el sprint lo ganó McEwen.

El año pasado terminó segundo en la etapa de la Vuelta a España que finalizó en Burgos y ganó Egoi Martínez. Lo dicho, que lleva camino de ser como Poulidor.

Hubo más cosas en este primer contacto con los Alpes, en el que cinco corredores españoles terminaron entre los diez mejores. En el grupo de elegidos entraron Vinokourov y Klöden, además de Pereiro, Garate, Mayo, Contador, Beltrán, Astarloza, Sastre, Mercado, Haimar Zubeldia, Menchov, Evans, Rasmussen, Frank Schleck o Juanjo Cobo. Este Tour promete emociones fuertes, aunque con menos vértigo que antes.

Amortiguar segundos

Vinokourov, en quien están puestas todas las miradas, pasó la etapa sin muchas complicaciones.

Gerdemann labró su victoria en la subida a La Colombière, donde atacó en compañia de Fofonov. Luego se quedaría solo. Detrás de ellos, Iñigo Landaluze y David de la Fuente veían cómo se les escapaba la victoria.

Ellos eran los restos más enteros de una escapada en la que también se metieron Flecha, José Iván Gutiérrez, Egoi Martínez o Rubén Pérez, entre otros.

Una fuga que dejó tranquilo al grupo principal. El Rabobank trabajó en la subida con Boogerd, incluso atacó Rasmussen, mientras que Caisse d'Epargne lo hizo en la bajada para que Gerdemann no lograse una gran diferencia, por si acaso. Tampoco es cuestión de regalar minutos.

Fotos

Vídeos