El KM resitúa a Aurora Bengoechea en la generación vasca que surgió en los 60

La exposición 'Una vida pintada' recupera una treintena de sus obras Su obra, creada en parte en Londres, quedó truncada con su muerte en 1991

RICARDO ALDARONDORALDARONDO@DIARIOVASCO.COM
Elena Bengoetxea, Carmen Monreal y Maya Aguiriano contemplan una de las obras de Aurora Bengoechea. [JOSE MARI LÓPEZ]/
Elena Bengoetxea, Carmen Monreal y Maya Aguiriano contemplan una de las obras de Aurora Bengoechea. [JOSE MARI LÓPEZ]

SAN SEBASTIAN. DV. Aurora Bengoechea tenía 47 años cuando murió en Donostia en 1991. Su peculiar trayectoria contribuyó a que su nombre no haya figurado habitualmente asociado a la generación de la pintura figurativa vasca a la que pertenecía, la de Nagel, Zuriarrain, Goenaga, Ameztoy o Cárdenas, entre otros. Ahora el centro cultural Koldo Mitxelena, con las comisarias de la exposición y la familia de la pintora, quieren resituar la obra de Aurora Bengoechea y otorgar el espacio que merece a una artista «especialmente dotada para la figuración, el color y un sentido poético del paisaje».

La exposición, que reúne una treintena de cuadros en la Ganbara del KM, viene acompañada de un completo catálogo, coeditado por la Diputación Foral de Gipuzkoa y la propia familia, en el que se recogen las 350 obras sobre lienzo que realizó Aurora. Para una próxima ocasión quedan sus litografías y dibujos. Elena Bengoetxea, hermana de Aurora, emprendió junto a su familia la catalogación de la obra que Maya Aguiriano y Carmen Monreal se han encargado de completar, para «familiarizar al público con su obra y colocarla en el lugar que le corresponde», señalan.

A la entrada de la Ganbara, en un pequeño guiño casi privado, se reúnen cuadros en que aparecen la madre de Aurora cocinando, su hermana Elena, y la propia pintora en un autorretrato con paisaje titulado La isla tiene su reflejo. Esa referencia al paisaje vasco está muy presente en su obra, incluso durante su estancia en Londres, aunque no siempre de manera realista: sus montañas humanizadas conforman una de las singularidades de su pintura.

Escuela en Londres

También es peculiar la biografía de Aurora Bengoechea, que «se formó tarde, y en Londres». Nacida en Palencia en 1943, vivió en San Sebastián desde los siete años. Estudió Magisterio y se dedicó a dar clases. Se casó con el ingeniero electrónico Andrew Shewan y en 1969 se trasladó a vivir a Londres. De 1974 a 1979 volvió a dedicarse al magisterio en Errenteria, para regresar después a Londres, donde definitivamente decidió dedicarse a la pintura tras estudiar en la Chelsea School of Art and Design. Esta prestigiosa escuela supuso una nueva etapa en su obra, a la que se añadió a partir de 1986 una tercera fase, truncada con su muerte en 1991.

Esa larga estancia en Londres es una de las razones de que su obra haya sido poco vista y considerada en Gipuzkoa, donde ella volvía en cada periodo de vacaciones. «Se mantenía muy al tanto de lo que se hacía aquí, y tenía contacto con los pintores de su generación, aunque «cuando los demás ya eran artistas reconocidos, ella aún no había llegado a ese reconocimiento», explicaba ayer su hermana Elena en la presentación de la exposición. En 1982 realizó unos talleres de pintura en Aya, y en ese momento «también tuvo relación con algunos artistas de aquí».

La pintura de colores vivísimos y trazo muy marcado de Aurora Bengoechea tiene básicamente tres etapas. En la primera, queda reflejado el aprendizaje con Julián Ugarte y pinta calles urbanas, pero «también los alrededores de la ciudad, las fábricas y las huertas. Durante su tiempo de maestra en Orio el paisaje le caló muchísimo», explicaba Maya Aguiriano, y «durante un verano que estuvo trabajando allí con Carmen Monreal se le abrió un camino para la dedicación a la pintura». La etapa de la escuela de Chelsea supuso «el descubrimiento de los iconos, y de un juego de colores que le da una enorme libertad». En la última etapa de su vida, el paisaje cobraba vida humana y quedaba fusionado con la figura. Bengoechea «estaba encaminada para ser una artista fundamental, pero la salud no le acompañó. Esta es la cuarta vez que la obra de Bengoechea se expone en San Sebastián, las anteriores fueron en Caja Laboral (1977), Galería Dieciséis (1992) y el Museo San Telmo (1997).

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