Rudolf Slaby, vascófilo checo

ENRIKE KNÖRRDIRECTOR DE INVESTIGACIÓN DE EUSKALTZAINDIA Y CATEDRÁTICO DE FILOLOGÍA VASCA EN LA UPV-EHU

Hoy se cumplen cincuenta años de la muerte del lingüista checo Rudolf Jan Slaby (1885-1957). La mayor parte de la gente que utiliza uno de los mejores diccionarios de alemán y español, el diccionario Slaby-Grossman, no sabe que uno de los dos autores de esta obra (primera edición 1932), Slaby, fue un lingüista extraordinario. Y muchos menos conocen su fuerte vascofilia. Lástima que ese diccionario apenas diga nada sobre ambos lexicógrafos. Rudolf Slaby nació en Cernosice (Bohemia) el 25 de enero de 1885. Fue un hombre de vastísima cultura e intereses muy variados, destacado romanista, eslavista y germanista, brillante intelectual, de una increíble laboriosidad, rector de la Universidad de Praga, miembro correspondiente de la Real Academia Española, de la Academia Argentina de la Lengua y de la Academia de la Lengua Vasca, y puente entre su país y muchos pueblos y culturas. El estallido de la I Guerra Mundial en 1914 sorprendió a Slaby en España, donde se encontraba en un viaje de estudios. Ante la imposibilidad de regresar a su país, acabó estableciéndose en Barcelona, cuya Universidad le concedió la uenia docendi en 1922, principalmente para la enseñanza de las lenguas eslavas. Desde 1921 fue colaborador de la Enciclopedia Espasa. Tradujo al español más de cien obras, principalmente checas, pero también eslovacas, polacas, rusas, etcétera, más autores ingleses (entre ellos Dickens) y suecos (Selma Lagerlöf). También se ocupó de la mayoría de los artículos sobre España e Iberoamérica de la enciclopedia checa Otto; para ella redactó Slaby, entre otras, la entrada Vascos. Cabe destacar igualmente que Slaby fue un ferviente defensor de la II República española, elogiando sobre todo la política desplegada en el ámbito de la cultura y la educación. Rudolf Slaby sintió curiosidad por la lengua vasca y eso le puso en contacto con Resurrección María Azkue, el primer presidente de Euskaltzaindia. Entre Slaby y Azkue surgió pronto una estrecha amistad, reflejo de la cual es, por ejemplo, la traducción que hizo Azkue del himno nacional checo y la inclusión del Gernikako Arbola en un concierto organizado en Praga en 1935 por el Instituto Español e Iberoamericano de aquella ciudad. Al pie de la traducción con la partitura, documento que se conserva en Euskaltzaindia, leemos en castellano: «Traducción de R.M. de Azkue a ruego de su amigo Rodolfo Slaby». Varios artículos publicados aquellos años son un buen ejemplo de la estima de Slaby hacia Vasconia. Reconociendo los méritos de Slaby, en 1935 Euskaltzaindia le nombró miembro correspondiente. Pasados los años, ya en la triste etapa comunista de su país, Slaby fue también elegido miembro del Instituto Americano de Estudios Vascos, entidad con sede en Buenos Aires. Rudolf Jan Slaby murió el 2 de julio de 1957. Fue enterrado en el cementerio praguense de Olsany. En la tumba puede leerse este texto, cuya traducción castellana es: «Ph Dr Rudolf Slaby / Hispanista checo / Rector de la Universidad / Profesor libre de la Universidad de Barcelona / Miembro correspondiente de las Academias Española, /Argentina y Vasca / 1885-1957». Y en un costado de la tumba figuran estas palabras (¿de Calderón?): «Velar se debe a la vida De tal suerte Que vida quede En la muerte».

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