Diputación incrementa su patrimonio de Oteiza con la compra de diez piezas

La adquisición ha supuesto un desembolso de 904.800 euros Cultura estudia su ubicación en Orio, Zarautz o el Santuario de Arantzazu

TERESA FLAÑO TFLANO@DIARIOVASCO.COM
Imanol Agote, Joxe Joan Gonzalez de Txabarri y Edorta Kortadi, contemplan una desocupación. [MICHELENA]/
Imanol Agote, Joxe Joan Gonzalez de Txabarri y Edorta Kortadi, contemplan una desocupación. [MICHELENA]

SAN SEBASTIÁN. DV. Este año se cumple el cincuentenario de la Bienal de Sao Paulo, donde el artista Jorge Oteiza se dio a conocer internacionalmente, y en 2008 se celebra el centenario de su nacimiento. Estas dos efemérides sirvieron ayer de marco para la presentación de un conjunto de obras adquiridas por la Diputación Foral de Gipuzkoa. Joxe Joan Gonzalez de Txabarri comentó en la presentación de las piezas que «se trata de la vuelta del hijo pródigo a través de su trabajo al territorio en el que nació. En la Diputación tenemos un rico patrimonio, pero no había una representación adecuada de Oteiza». El coste de la operación es de 904.800 euros.

En total son siete esculturas, una obra de yeso, dos dibujos y una libreta con otros 37 dibujos del polifacético y controvertido oriotarra que se han adquirido a la casa madrileña Lorenar. Se tratan, en su mayoría, de obras únicas y poco conocidas, de uno de los momentos más interesantes de la obra oteiziana, la década de los años 50. Proceden principalmente de colecciones de amigos personales de Oteiza.

Edorta Kortadi, crítico de arte y asesor en la compra, explicó que la obra del escultor vive momentos convulsos porque la catalogación no está concluida y, en su opinión, tardará bastante porque está muy repartida y hay bastante en Suramérica; a esto se une lo que a su entender ha sido «la poca seriedad de algunos fundidores y programadores socioculturales que no cumplieron la voluntad de Oteiza y realizaron más piezas por obra de las que había fijado», además de la falta de orden en su taller. Por el contrario «en esta compra hay total legalidad y veracidad, las obras fueron adquiridas por Lorenar a amigos personales de Oteiza, e incluso algunas estaban dedicadas a ellos como sucede con el poeta vitoriano Juan Ael, Javier Santxotena o el doctor Merino.

Kortadi señaló categóricamente que «son obras de gran valor y calidad artística, algunas están consideradas como mayores. Consideradas únicas. Pertenecen al momento álgido de su producción en la década de los años 50, que está considerada como una de las etapas de mayor riqueza creativa del escultor vasco». Entre ellas destacó La desocupación espacial interna con circulación exterior. También tiene especial importancia la pieza Dos hermanas, ejecutada en piedra en 1953.

Un interés especial tiene la pequeña pieza en yeso San Juan de la Cruz, fechada en 1952. Parece, según comentó Kortadi, que podría pertenecer a la etapa más brutalista de Oteiza, la que se llamó encontrismo. «Encontraba piedras. Las ubicaba en una postura y decía que era difícil retocar lo que daba la naturaleza. Parece que está encontrada, pero se ve que ha sido trabajada».

La colección también incluye obras poco conocidas, «incluso por la propia Fundación Oteiza». Entre ellas se encuentra Fauno centauro metafísico vasco. Está compuesta de dos partes, una pequeña escultura en barro y un apunte a lápiz. «De esta forma podemos ver una vez más las contradicciones del artista que negaba siempre que hiciera bocetos previos. Decía que hacía la obra en directo, realizando según se desarrollaba en el tiempo y el espacio». No falta tampo una Cabeza de apóstol, concretamente la de San Pablo, del año 54. Además, en el lote se encuentran un Xenpelar también del 54, y un Homenaje a Baco, de piedra, de 1952.

Como dato curioso también se ha adquirido una pequeña libreta con dibujos. «Están cargados de gran calidad y fuerza. Hay apuntes de obras importantes». Otra pieza que requiere especial atención de este lote es el yeso Prehistoria vasca.

La importancia de este conjunto estriba en que son poco conocidas, teniendo en cuenta que está considerado uno de los escultores más importantes de la segunda mitad del siglo veinte, y en su variedad porque mezcla obras casi figurativas con otras más cercanas a la abstracción «como hacía Pîcasso o también la mejor tradición anglosajona. Rompe la línea de continuidad que marcaban las vanguardias».

Otras cinco piezas

Las diez obras compradas ahora se suman a las otras cinco de Oteiza que la Diputación adquirió en 1985, cuatro de las cuales se encuentras en el Salón Leizaola, sala del Consejo de Diputados, y la quinta en el Museo Diocesano de San Sebastián. Gonzalez de Txabarri consideró que ahora los fondos que el ente foral tiene del artista son suficientes para poder organizar una exhibición: «Nuestro propósito siempre es que los guipuzcoanos puedan disfrutar de su patrimonio», apuntó. Para ello se barajan tres posibles ubicaciones calificadas de singurales, «Orio, donde nació; Zarautz, donde pasó sus últimos años; y el Santuario de Arantzazu, que le vio trabajar y donde proyecto su forma de ver y entender el arte».

Gonzalez de Txabarri subrayó además que, si se tienen en cuenta los importantes fondos, en cuanto a cantidad y calidad, que posee la Kutxa de este artista, podría considerarse que su territorio natal tiene ahora «suficiente masa crítica» de este autor, a pesar del hecho de que el grueso de su obra se ubica, por decisión del propio Oteiza, en Navarra.