José Luis Elexpe llega a Altarte con un concienzudo trabajo experimental

El artista de Usurbil deja a un lado su esencia de escultor y presenta 22 ceras

José Luis Elexpe posa delante de algunos de los trabajos que muestra en la exposición. [MARÍN]/
José Luis Elexpe posa delante de algunos de los trabajos que muestra en la exposición. [MARÍN]

ORDIZIA. DV. José Luis Elexpe, Pelex (Usurbil, recoge, en la sociedad Altarte, de Altamira, el testigo que le cede su amigo y compañero de fatigas, Peio González Goello, con quien a su vez, y junto a Jesús Zulueta y otros compañeros ofrecen, en estos momentos, una exposición colectiva en Biarritz.

Pelex, apelativo con el que se identifica más que con su propio nombre de pila, y con el que le reconocen, deja claro, de salida, la nitidez de su discurso.

Como planteamiento inicial, sobre el que gira toda su proclama creativa, el autor de Usurbil expone que ante todo, es escultor, y que su mundo se centra en aquel que apela al volumen y a las tres dimensiones.

Tarjeta de presentación que remata con un categórico y explícito; «soy autodidacta en el trabajo». Una llamada interior a la que responde, indica, con siete años, niñez en la que pedía herramienta para trabajar con las cuatro maderas que encontraba.

«Era, reconoce Elexpe, el raro de la familia y qué decir de la cuadrilla de amigos. Ellos locos por un balón y yo por cuatro tablas. Estaba claro que era un marciano perdido». Con el tiempo, el juego dio paso a la talla, a menudo de reminiscencias oteizianas, y a un deseo de experimentar. Afán que le llevó a París, donde permaneció una larga temporada, en la que convivió con artistas de reconocido prestigio.

«En mi escultura, la base como material siempre es la madera, subraya, eje central desde el que recurro a otros materiales».

En su tarjeta de presentación recoge que: «es esencial esa especie de sexto sentido, basado en una mezcla de vista, olfato y tacto para reconocer la esencia de la madera.

Hoy en día, añade, poseo una obra muy diversa e interesante y no cejaré en el intento de buscar más allá.Cada obra mía es una ventana que cada cual tiene que abrir y meterse de lleno en ese lenguaje poético y de belleza exterior, comprendiendo la importancia que toda obra de arte encierra».

En estos momentos, adelanta sin querer dar más detalles, estoy centrado en un importante proyecto. Un gran trabajo de investigación escultórico; fundamentalmente, en el que la madera y el hierro ejercen de protagonistas.

Pues bien, en ese contexto artístico, explica, Pelex, hace ahora año y medio pasé en Barcelona una temporada muy ligado a una galería de arte, y a mi regreso, decidí abrir una nueva etapa, y dar un cambio radical a mi trabajo para centrarlo en la pintura.

Y en ese contexto, con la invitación a exponer en la sociedad Altarte, relata, me decanté por preparar una muestra especialmente pensada para la ocasión.

Se trata de 22 obras, construidas sobre lámina de cartón y en las que como técnica recurre a las ceras. Podría decirse que estamos, más que, ante una serie, frente a una progresión, a un desarrollo, a una evolución de una misma temática.

Un relato plástico

Probablemente ante lo que, de esencia; de principio a fin, guarda, como márchamo, como hilo argumental, una colección artística, que no es otra cosa que un relato plástico. El autor estima que, en el caso que nos ocupa, una obra conlleva la otra.

Pelex, en esa labor experimental empieza por la línea que da paso a las figuras geométricas. Figuras planas en las que el color juega un papel armónico, y que abren el camino al collage, en el que subyace el alma escultórica, para decantarse, finalmente, por las texturas. Ante todo comenta, pretendía hacer algo diferente a lo habitual.

Hago acrílico, añade, en el que fundo o añado distintos materiales. Una técnica que se ve bastante poco. Pero aún y todo, insiste José Luis Elexpe, me propuse hacer algo exprofeso para esta invitación. Si alguien me dice que la muestra puede quedar circunscrita en las coordenadas del expresionismo abstracto no le diré que no. En cualquier caso añadiré que, sobre todo, se trata de un trabajo de experimentación.

Muy elaborado, siempre a partir de un boceto pero al igual que en la vida, a menudo es el cuadro el que te lleva hacia dónde tienes que ir. Y cuando llegas ves que a lo largo de ese camino has trabajado mucho.

El de Usurbil reconoce que no le atrae el óleo y que a la hora de decantarse por las texturas, el paso de la superficie plana a los minirelieves, a las granulosidades, a la superposición, prefiere lo que él denomina las texturas sanas, las que dan la bienvenida a otros materiales y no a la acumulación de pigmento.

Una colección que quedará clausurada este domingo.

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